La meta del CNI exige más que promoción internacional. Honduras necesita duplicar con creces su flujo reciente de inversión extranjera, resolver obstáculos energéticos y jurídicos y competir con economías centroamericanas que ya captan más capital.
La cifra de 2,000 millones de dólares anuales coloca sobre la mesa una ambición importante, pero también una pregunta empresarial concreta: ¿qué tendría que cambiar para que Honduras pase de anunciar inversiones a recibir, ejecutar y sostener proyectos de esa magnitud?
El primer dato para medir el desafío es que Honduras cerró 2025 con 882.4 millones de dólares de inversión extranjera directa (IED), por debajo de los 993.9 millones de 2024 y los 1,076.4 millones de 2023. La meta anunciada equivale a 2.27 veces el flujo registrado en 2025. No es un crecimiento marginal: supone elevar la capacidad de atraer capital en más del doble.
La cifra que cambia la lectura: el BCH reporta US$675.7 millones de IED en el primer semestre
Hay un dato más reciente que permite evaluar el momento de la inversión. La inversión extranjera directa acumuló 675.7 millones de dólares durante el primer semestre de 2026, un aumento de 67.4% frente al mismo período de 2025. En el segundo trimestre, el flujo fue de 468.3 millones, el más alto para un segundo trimestre en once años, según las cifras divulgadas del BCH.
Pero hay que separar conceptos. El CNI habla de cerca de 600 millones de dólares en reinversión durante los primeros seis meses, mientras que el BCH reporta 675.7 millones de IED total acumulada. No son cifras intercambiables: la IED incluye distintas fuentes de financiamiento, entre ellas utilidades reinvertidas, aportes de capital y otro capital. En el segundo trimestre, el BCH registró 290.2 millones en utilidades reinvertidas, 163.3 millones en otro capital y 14.8 millones en acciones y participaciones. La cifra del CNI requiere una ficha metodológica para saber exactamente qué operaciones contabiliza como reinversión.
La composición también importa. El 62% de la IED del segundo trimestre provino de utilidades reinvertidas. Esto indica que las empresas que ya operan en Honduras están generando recursos y destinando una parte a ampliar o sostener sus operaciones. Es una señal favorable de permanencia empresarial, pero no equivale necesariamente a la llegada de nuevas compañías, nuevas plantas o nuevos inversionistas.
El CNI, por su parte, informó en septiembre que tenía 12 empresas identificadas con reinversiones activas y una cartera de proyectos anunciados por 2,000 millones de dólares. De ese monto, 400 millones ya se habían invertido efectivamente, mientras el resto se ejecutaría según los cronogramas de cada proyecto. La institución estimaba entonces que la IED de cierre de 2026 estaría entre 800 y 1,000 millones.
La diferencia entre anuncios, inversión ejecutada y flujos registrados por el BCH es fundamental. Un proyecto anunciado no es todavía una fábrica construida, una máquina instalada ni un empleo creado. Para evaluar el desempeño del país, el indicador decisivo es el capital que efectivamente ingresa y se transforma en capacidad productiva.
Honduras frente a Centroamérica: la competencia ya tiene ganadores
La comparación regional muestra que Honduras no compite en un mercado vacío. Costa Rica y Panamá tienen una posición consolidada como destinos de inversión, mientras República Dominicana se ha convertido en un receptor de gran escala en el Caribe. Guatemala también disputa proyectos manufactureros, agroindustriales y logísticos.
En las estadísticas armonizadas de la CEPAL para 2024, la inversión extranjera directa recibida por los países centroamericanos presentó este orden:
| País | IED 2024, millones de dólares |
|---|---|
| Costa Rica | 5,298 |
| Panamá | 3,240 |
| Honduras | 1,309 |
| Nicaragua | 1,352 |
| Guatemala | 1,694 |
| El Salvador | 640 |
Honduras ocupó el cuarto lugar entre estos seis países, detrás de Costa Rica, Panamá y Guatemala, y ligeramente por debajo de Nicaragua. Las cifras corresponden a 2024 y permiten una comparación regional homogénea, no deben mezclarse con los registros nacionales de 2025 o 2026.
El dato más contundente es la distancia con Costa Rica: recibió cuatro veces la inversión de Honduras en 2024. Panamá captó casi dos veces y media el flujo hondureño. Guatemala, con una economía de mayor tamaño, también superó a Honduras.
En 2025, el Consejo Monetario Centroamericano registró para la región CARD una IED total de 11,246.8 millones de dólares. Costa Rica recibió 5,121.8 millones y República Dominicana 5,032.8 millones; juntas concentraron más de dos tercios del total. Honduras necesita competir por una porción mayor de esos flujos, pero también comprender qué factores hacen que los grandes inversionistas elijan otros destinos.
La comparación internacional refuerza el desafío. América Latina y el Caribe recibió 194,233 millones de dólares de IED en 2025, un crecimiento de apenas 1.7%, según la CEPAL. La región compite por capital en un escenario de incertidumbre comercial, tensiones geopolíticas y cambios en las cadenas globales de suministro. No basta con ofrecer incentivos: los países necesitan demostrar que pueden ejecutar proyectos con costos, plazos y reglas previsibles.
La lectura para Honduras es clara: la meta de 2,000 millones no debe medirse contra el tamaño de la cartera de proyectos anunciados, sino contra los países que ya reciben más capital y que compiten por las mismas empresas, cadenas de suministro y mercados de exportación.
¿En qué sectores puede competir Honduras?
El CNI identifica oportunidades en textiles, manufactura liviana y otros segmentos industriales. Su panel institucional también coloca entre los sectores prioritarios a agroindustria, manufactura, turismo, energía e infraestructura.
Pero cada sector exige condiciones diferentes. La estrategia no puede limitarse a presentar a Honduras como un destino atractivo; debe demostrar que puede resolver los costos y riesgos específicos de cada actividad.
1. Textiles y confección. Honduras tiene una base industrial y exportadora instalada, experiencia en manufactura y cercanía al mercado estadounidense. La oportunidad está en atraer nuevas líneas de producción, ampliar plantas y avanzar hacia productos de mayor valor agregado. El riesgo es depender de una industria expuesta a cambios de demanda, aranceles, costos laborales y competencia asiática.
2. Manufactura liviana. Puede incluir componentes, ensamble, empaques, productos industriales y actividades vinculadas a cadenas de suministro norteamericanas. Para atraerlas se necesitan energía confiable, logística eficiente, proveedores locales y personal técnico capacitado.
3. Agroindustria. El país puede atraer capital para procesamiento de alimentos, cadenas de frío, almacenamiento, empaque y transformación de productos agrícolas. La inversión que exporta materia prima genera menos encadenamientos que aquella que procesa, empaca y comercializa desde Honduras.
4. Energía. Es una condición transversal. Una planta industrial no se instala solo porque exista una exoneración tributaria; necesita electricidad suficiente, estable y a un precio competitivo. La incertidumbre normativa y los problemas de suministro pueden detener proyectos que ya tienen financiamiento.
5. Turismo e infraestructura. Requieren capital de largo plazo, seguridad jurídica, conectividad, agua, saneamiento y permisos. Su impacto puede extenderse a construcción, transporte, comercio y servicios, pero los proyectos necesitan planificación y ejecución sostenida.
La oportunidad consiste en atraer inversiones que no se limiten a instalar operaciones de ensamblaje, sino que incorporen proveedores hondureños, tecnología, formación laboral, procesamiento local y exportaciones con mayor valor agregado.
Gildan y las empresas instaladas: la reinversión es una señal, no una garantía
El caso de Gildan, compañía canadiense con operaciones relevantes en Honduras, es importante porque muestra el valor estratégico de conservar y ampliar empresas que ya conocen el mercado, la fuerza laboral y la infraestructura productiva del país.
Una empresa establecida que amplía sus instalaciones puede invertir más rápido que una compañía que llega por primera vez. Ya conoce los trámites, tiene proveedores, personal entrenado y relaciones comerciales. Por eso, la reinversión puede ser una de las vías más inmediatas para elevar la inversión productiva.
Sin embargo, la expansión de una empresa no debe confundirse con una nueva ola de inversión extranjera. Para medir su impacto se necesita conocer cuánto capital adicional se instala, cuántos empleos nuevos genera, qué capacidad productiva agrega y cuánto aumenta su exportación.
El CNI afirma que tres o cuatro empresas están listas para iniciar proyectos en 2027. El dato es alentador, pero todavía falta información esencial: nombres, montos comprometidos, ubicación, calendario de ejecución, empleos previstos y porcentaje de inversión ya desembolsado. Sin esos elementos, el mercado no puede distinguir un proyecto en fase de negociación de una decisión de inversión definitiva.
El principal obstáculo no es la promoción, es la competitividad
El propio funcionario identifica tres condiciones: energía, estabilidad jurídica y respeto a los contratos. Son factores decisivos, pero no agotan los problemas que debe resolver Honduras.
1. Electricidad y costos industriales. La disponibilidad de energía debe traducirse en continuidad del servicio, capacidad de transmisión y precios previsibles. La reforma legal puede abrir oportunidades, pero el inversionista necesita comprobar que los cambios se traducen en electricidad confiable. Una ley aprobada no equivale a una red eléctrica resuelta.
2. Trámites y permisos. El CNI ha señalado que trabaja en un Portal Digital de Inversiones con participación de 21 instituciones y más de 150 trámites. La dimensión del proceso revela el problema: una inversión puede depender de múltiples autorizaciones, oficinas y plazos. La digitalización debe reducir tiempos reales, no limitarse a trasladar formularios a una plataforma.
3. Seguridad jurídica y contratos. Las empresas evalúan la estabilidad de las reglas durante toda la vida útil de sus proyectos. Cambios regulatorios inesperados, disputas contractuales, permisos inciertos o decisiones administrativas discrecionales elevan el costo de invertir.
4. Infraestructura y logística. Puertos, carreteras, aduanas, conectividad y transporte inciden directamente en el costo de producir y exportar. Honduras puede tener una ubicación geográfica favorable, pero esa ventaja pierde valor si mover mercancías es caro, lento o imprevisible.
5. Capital humano. La manufactura moderna requiere técnicos, operadores especializados, supervisores, ingenieros y personal con competencias digitales. La formación debe responder a las necesidades de las empresas que se busca atraer.
6. Seguridad y corrupción. La transparencia no es un elemento decorativo de la promoción internacional. La corrupción y la inseguridad elevan costos, dificultan la operación y reducen la previsibilidad. El propio CNI reconoce que la inversión debe acompañarse de medidas contra la corrupción.
La competencia regional no se decide únicamente por salarios bajos o incentivos fiscales. Se decide por el costo total de operar, la productividad, la rapidez para instalarse y la confianza de que las reglas no cambiarán arbitrariamente.
Estados Unidos, Europa, Oriente Medio y China: ¿de dónde puede venir el capital?
Estados Unidos es el mercado natural para buena parte de la estrategia hondureña por su peso en el comercio exterior y la integración productiva existente. La cercanía geográfica y los vínculos comerciales pueden favorecer proyectos que busquen abastecer ese mercado desde Centroamérica.
La oportunidad no consiste solamente en atraer empresas estadounidenses. También incluye compañías de otros países que quieran producir en Honduras para exportar a Estados Unidos. Esa diferencia es relevante: el origen del capital no necesariamente determina el mercado final de la producción.
La Unión Europea puede aportar inversión industrial, agroindustrial, logística, energética y turística. Pero para convertir el interés diplomático en proyectos se requieren propuestas estructuradas, estudios de factibilidad, garantías, infraestructura y reglas claras. Los fondos no reembolsables para preparar proyectos pueden ayudar a financiar estudios, pero no deben contabilizarse como inversión productiva ejecutada.
Los países del Golfo, como Emiratos Árabes Unidos y Qatar, representan una posibilidad de diversificar las fuentes de capital, particularmente en infraestructura, energía, turismo, logística y agroindustria. Sin embargo, el interés exploratorio no debe presentarse como compromiso financiero.
Con China, el reto es más complejo. El país necesita definir con claridad el marco comercial y de inversión, las condiciones de competencia y la protección de los negocios nacionales. Atraer capital chino no debería significar permitir prácticas comerciales desleales ni debilitar a las pequeñas empresas hondureñas. La política debe ser abierta a la inversión, pero consistente en la aplicación de las normas.
El verdadero indicador será el empleo y la productividad, no el anuncio
Una inversión de 2,000 millones de dólares puede tener efectos muy distintos según el sector y el tipo de proyecto. Una planta intensiva en capital puede generar una inversión elevada con relativamente pocos empleos directos; una expansión manufacturera puede crear miles de puestos, pero con márgenes más estrechos. Una inversión agroindustrial puede tener un impacto amplio si incorpora productores nacionales y desarrolla cadenas de proveedores.
Por eso, el Gobierno debería publicar un tablero de seguimiento que permita responder preguntas concretas:
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Capital anunciado: cuánto dinero se ha comprometido formalmente y por qué empresas.
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Capital ejecutado: cuánto ingresó efectivamente al país y cuánto se convirtió en activos productivos.
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Nuevas inversiones y reinversiones: cuánto corresponde a empresas que llegan y cuánto a compañías ya instaladas.
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Empleo: puestos directos e indirectos creados, salarios y permanencia laboral.
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Exportaciones: cuánto aumenta la capacidad exportadora y qué nuevos mercados se abren.
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Distribución territorial: qué departamentos reciben proyectos y empleo.
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Productividad y tecnología: cuánto mejora la capacidad de producción, capacitación y transferencia tecnológica.
Este seguimiento también permitiría evaluar el costo de los incentivos públicos. Si una empresa recibe exoneraciones, infraestructura o facilidades especiales, el país debe poder medir qué obtiene a cambio en inversión, empleo, exportaciones y encadenamientos productivos.
La meta de 2,000 millones de dólares debe convertirse en una política de resultados verificables, no en una cifra promocional.
Una precisión sobre el ranking centroamericano
Ordenadas correctamente las cifras de IED de 2024, la clasificación queda así:
| Posición | País | Millones de dólares |
|---|---|---|
| 1 | Costa Rica | 5,298 |
| 2 | Panamá | 3,240 |
| 3 | Guatemala | 1,694 |
| 4 | Nicaragua | 1,352 |
| 5 | Honduras | 1,309 |
| 6 | El Salvador | 640 |
Honduras se ubicó en quinto lugar, no en cuarto. La diferencia con Nicaragua fue de apenas 43 millones de dólares.
La mirada de la directora de SOYDATOS

Honduras necesita inversión, pero necesita todavía más inversión que se quede, produzca, exporte y genere empleos de calidad. La meta de 2,000 millones de dólares es ambiciosa y posible como objetivo de política económica, pero no se alcanza con giras internacionales ni anuncios empresariales.
El dato más alentador es la recuperación de la IED durante el primer semestre de 2026 y el peso de las utilidades reinvertidas. Eso significa que empresas que ya conocen el país están destinando recursos a sus operaciones. El desafío es convertir esa confianza en una corriente sostenida de nuevas plantas, ampliaciones y proyectos.
La competencia está en Costa Rica, Panamá, Guatemala y otros destinos que ofrecen condiciones para producir y exportar. Honduras debe resolver electricidad, trámites, seguridad jurídica, infraestructura y formación laboral. No puede pedirle al inversionista que confíe en el país mientras el propio país no le garantiza condiciones previsibles para operar.
La verdadera prueba de esta meta no será cuántos millones anuncie el Gobierno, sino cuántos se ejecuten, cuántos empleos generen y cuánto aumenten la capacidad productiva y exportadora nacional.

