Dos diputados infantiles de Gracias a Dios y Olancho pidieron fortalecer la prevención, las denuncias y la atención a menores víctimas de abuso. Sus intervenciones pusieron el foco en la vulnerabilidad de las niñas, el silencio de los adultos y la responsabilidad de los docentes.
Tegucigalpa, 28 de octubre de 2026. La protección de la niñez hondureña llegó al centro del debate legislativo durante el XXIX Congreso Infantil. Desde la tribuna del Congreso Nacional, representantes infantiles reclamaron acciones concretas para prevenir el abuso, la explotación y el acoso, especialmente en las comunidades rurales y en los espacios donde los menores deberían encontrar seguridad y confianza.
Las intervenciones de los diputados infantiles Josué Gael Duarte Wood, representante de Gracias a Dios, y Sara Abigail Guillén Milla, de Olancho, expusieron una preocupación que va más allá de la aprobación de leyes: los niños necesitan adultos e instituciones que escuchen sus denuncias, actúen ante las señales de abuso y garanticen que puedan crecer sin miedo.
Duarte Wood presentó una moción exhortativa dirigida a la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf), para que fortalezca las campañas de prevención, los mecanismos de denuncia y la atención a la niñez afectada, con especial énfasis en las comunidades rurales y las zonas alejadas del país.
La niñez de las zonas alejadas necesita mayor protección
El diputado infantil por Gracias a Dios señaló que los niños y las niñas de territorios como La Mosquitia enfrentan riesgos que requieren mayor atención institucional.
«Este problema afecta a los niños y las niñas porque se violenta la seguridad y el derecho de crecer sin miedo», expresó Duarte Wood al presentar su propuesta.
La moción solicita que la Senaf refuerce la orientación dirigida a los menores y sus familias, amplíe las acciones preventivas y garantice mecanismos eficaces para denunciar y atender situaciones de abuso y explotación.
El planteamiento pone sobre la mesa una dificultad particular de las comunidades rurales y alejadas: la protección infantil no puede depender únicamente de que una víctima o su familia sepan dónde acudir. También requiere instituciones accesibles, personal preparado y respuestas oportunas ante las denuncias.
“Maestros, ayúdennos y no solo nos miren”
La intervención de Sara Abigail Guillén Milla, diputada infantil por Olancho, respaldó la moción y trasladó el debate hacia la responsabilidad de los adultos, particularmente de quienes trabajan en los centros educativos.
La niña advirtió que muchas menores han sido ultrajadas, incluso por maestros, y cuestionó la falta de prevención y de respuestas cuando se presentan situaciones de acoso.
«Nadie sabe lo que hay detrás de una foto bonita, tal vez esa niña ha sido abusada. Nadie sabe por qué las niñas no sonríen y las ofenden; les dicen cosas feas sin saber lo que ellas piensan y lo que tienen en su corazón. Necesitamos prevenir eso», dijo Sara Abigail.
Su intervención también señaló la importancia de no ignorar las señales de violencia y de garantizar que las niñas puedan hablar sin temor a ser juzgadas o desatendidas.
La diputada infantil pidió “de todo corazón” que la moción fuera aprobada para que los niños y las niñas tengan la oportunidad de convivir en paz y en unión.
Su llamado más directo estuvo dirigido a los docentes:
«Por favor, maestros, ayúdennos y no solo nos miren. Varios maestros abusan a niñas. ¿Qué les pasa por la cabeza? Son docentes, no abusadores. Somos niños, merecemos la misma protección que otros adultos», clamó.
La protección infantil exige respuestas, no solamente declaraciones
Las intervenciones del Congreso Infantil colocan una responsabilidad concreta sobre las instituciones públicas, las escuelas y las familias. La prevención del abuso requiere educación, canales confidenciales de denuncia, atención especializada y protocolos que permitan actuar cuando un menor comunica una situación de riesgo.
También exige que los centros educativos sean espacios seguros, con mecanismos para investigar las denuncias y proteger a los niños, sin intimidaciones ni represalias.
La moción presentada ante el Congreso Nacional busca que la Senaf fortalezca su respuesta institucional. Su importancia está en que traslada las preocupaciones expresadas por los propios menores a una solicitud dirigida a las autoridades responsables de la protección de la niñez.
Los niños que participaron en el Congreso Infantil no pidieron un trato especial. Reclamaron algo esencial: que sus derechos sean respetados y que los adultos cumplan con la obligación de protegerlos.

