La propuesta de elevar el rendimiento de 3,000 a 9,000 libras por hectárea apunta a recuperar producción, divisas y competitividad. El desafío será financiar la tecnología y demostrar su rentabilidad.
La industria camaronera hondureña tiene una oportunidad de crecer sin depender exclusivamente de nuevas piscinas: producir más en las hectáreas que ya están habilitadas. El planteamiento de los productores es elevar el rendimiento de aproximadamente 3,000 a 9,000 libras por hectárea, una meta que triplicaría la productividad si logra sostenerse en condiciones comerciales.
La propuesta llega en un momento delicado. Honduras produce alrededor de 80 millones de libras, frente a los 120 millones que alcanzó en años anteriores. La diferencia es de 40 millones de libras, equivalente a una reducción de un tercio respecto de aquel nivel histórico.
El sector estima que genera cerca de 250 millones de dólares anuales en divisas. Recuperar el volumen perdido podría fortalecer ese aporte, pero el resultado dependerá de los precios internacionales, los costos de producción, la calidad del producto y el acceso efectivo a los mercados.
SOYDATOS EXPRESS
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80 millones de libras: producción actual estimada de camarón hondureño.
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40 millones de libras: brecha entre la producción actual y ese registro anterior.
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3,000 a 9,000 libras: rendimiento por hectárea que los productores proponen alcanzar mediante tecnología.
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250 millones de dólares: divisas anuales que genera aproximadamente la actividad, según APEMASUR.
¿Cuánto representa recuperar los 40 millones de libras perdidas?
La diferencia entre la producción actual estimada de 80 millones de libras y el nivel histórico de 120 millones equivale a 40 millones de libras adicionales. Recuperarlas permitiría aumentar en 50% el volumen respecto de la cifra actual, sin que eso implique necesariamente ampliar la superficie cultivada.
Pero hay un dato que obliga a mirar con cuidado el diagnóstico. La Asociación Nacional de Acuicultores de Honduras (ANDAH) reportó que la producción de camarón cultivado alcanzó 120.4 millones de libras en 2025, frente a 107.4 millones en 2024. Esa cifra no coincide con los 80 millones mencionados por los pequeños y medianos productores en la reunión con la SAG.
La diferencia podría obedecer a períodos de medición, cobertura de productores o a que se están utilizando conceptos distintos de producción. Por eso, antes de establecer una meta nacional, el sector necesita una línea de base unificada que permita comparar biomasa cosechada, producto procesado y volumen exportado.
¿La tecnología puede triplicar la productividad?
Pasar de 3,000 a 9,000 libras por hectárea representa un aumento de 200% en el rendimiento: por cada libra producida actualmente, la meta plantea obtener tres.
El cambio puede tener un efecto importante en la estructura de costos. Si una finca produce más con la misma superficie, puede distribuir gastos de infraestructura, bombeo, mantenimiento y administración entre un volumen mayor de producto.
Sin embargo, la tecnología no consiste solamente en instalar equipos. Requiere mejorar el manejo del agua, controlar oxígeno disuelto, temperatura y salinidad, optimizar alimentación, monitorear enfermedades y utilizar sistemas de producción adecuados a las condiciones de cada finca.
El clima ya demostró cuánto puede alterar los resultados. En mayo de 2026, productores de la zona sur reportaron temperaturas de hasta 41 grados centígrados, aumento de salinidad y mortalidad del camarón. En octubre, el balance sectorial reflejó que la sequía y el fenómeno de El Niño estaban afectando el crecimiento del producto y las expectativas de exportación.
Por tanto, elevar la productividad también significa invertir en capacidad de adaptación climática. Una finca que produce más, pero queda expuesta a mortalidades elevadas, no necesariamente es una finca más rentable.
¿Cuánto dinero mueve realmente la industria camaronera?
El camarón es uno de los principales productos agroindustriales de exportación de Honduras. En 2025, las exportaciones alcanzaron aproximadamente 69 millones de libras y generaron alrededor de 261 millones de dólares.
La Unión Europea fue el principal destino comercial, con exportaciones por 123.8 millones de dólares. México ocupó el segundo lugar, con aproximadamente 83.7 millones. Ambos mercados concentran una parte sustancial del negocio exportador hondureño.
En 2026, los resultados han sido desiguales. Al tercer trimestre, la producción acumulada reportada por ANDAH fue de 86.5 millones de libras, ligeramente por debajo de las 86.85 millones del mismo período de 2025. Sin embargo, las divisas por exportaciones aumentaron hasta 191.9 millones de dólares, frente a 186.7 millones un año antes. Es decir, el valor exportado creció aunque el volumen no lo hizo.
Esta diferencia es importante: el negocio no depende exclusivamente de producir más, sino también de vender mejor, procesar más y conseguir mejores precios.
¿Por qué el valor agregado es decisivo para competir?
La Unión Europea representa una oportunidad estratégica porque compra producto con procesamiento y mayor valor comercial. No es lo mismo exportar camarón sin procesar que venderlo pelado, desvenado, clasificado, empacado o preparado para el consumidor final.
El mercado europeo generó más de 123 millones de dólares para Honduras en 2025, de acuerdo con las cifras sectoriales. México también es un comprador fundamental. La diversificación de destinos y presentaciones puede reducir la dependencia de un solo mercado y mejorar el ingreso por libra.
La competencia internacional, sin embargo, es fuerte. Ecuador es uno de los grandes productores mundiales de camarón de cultivo y se ha consolidado como proveedor dominante en mercados internacionales. La Unión Europea importó más de 329,000 toneladas de camarón congelado de la especie Penaeus desde países fuera del bloque durante 2024. Honduras compite en un mercado de gran escala, con proveedores que tienen capacidad para colocar volúmenes muy superiores.
Para Honduras, la respuesta no puede limitarse a producir más libras. Necesita asegurar trazabilidad, inocuidad, continuidad de suministro, calidad homogénea y procesamiento competitivo.
En marzo de 2026, la SAG informó sobre la implementación de un sistema de trazabilidad que permite verificar el recorrido del producto desde los laboratorios de larvas hasta las fincas y plantas procesadoras. Es una herramienta importante para respaldar la confianza de los compradores y proteger el acceso a mercados exigentes.
¿Qué financiamiento necesita el sector para dar el salto?
La propuesta presentada ante la SAG coloca el financiamiento en el centro de la discusión. La incorporación de tecnología requiere capital para equipos, sistemas de aireación, bombeo, medición de parámetros del agua, infraestructura y asistencia técnica.
El problema es que el acceso al crédito no es igual para todos. Los grandes productores tienen mayor capacidad de inversión y respaldo financiero; los pequeños y medianos enfrentan mayores dificultades para financiar mejoras, asumir períodos de adaptación y soportar pérdidas por eventos climáticos.
En Choluteca y Valle operan alrededor de 234 productores, según los datos expuestos por el sector en la reunión. Una política de financiamiento que no alcance a las unidades pequeñas puede aumentar la brecha tecnológica dentro de la propia industria.
La SAG y las instituciones financieras deberían estructurar mecanismos que contemplen períodos de gracia, tasas competitivas, garantías, asistencia técnica y financiamiento asociado a resultados productivos. No se trata únicamente de prestar dinero, sino de asegurar que la inversión genere más libras comercializables y mejores ingresos.
¿Qué debe demostrar el plan de recuperación?
La meta de triplicar el rendimiento es atractiva, pero necesita indicadores que permitan medir su viabilidad. El sector debería establecer:
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Rendimiento por hectárea: resultados actuales y metas por tipo de finca.
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Costo por libra: cuánto cuesta producir antes y después de incorporar tecnología.
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Supervivencia del camarón: porcentaje de cosecha frente a la siembra.
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Consumo energético: costo de bombeo y aireación por libra producida.
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Exportaciones: volumen, precio promedio y valor agregado por destino.
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Acceso al crédito: número de pequeños y medianos productores que logran modernizar sus instalaciones.
El objetivo debe ser elevar la productividad sin deteriorar la rentabilidad ni comprometer la sostenibilidad ambiental del Golfo de Fonseca.
La mirada de la directora de SOYDATOS

La propuesta de pasar de 3,000 a 9,000 libras por hectárea tiene una virtud económica: busca crecer aprovechando la infraestructura existente. Para una industria que necesita recuperar producción y divisas, mejorar el rendimiento puede ser más eficiente que expandir indiscriminadamente la superficie de cultivo.
Pero triplicar la productividad no puede convertirse en una cifra de promoción. Tiene que demostrarse en las fincas, con costos por libra, tasas de supervivencia, consumo energético y resultados comerciales. También es indispensable aclarar la diferencia entre los 80 millones de libras que mencionan los productores y los 120.4 millones de producción reportados por ANDAH para 2025. Sin estadísticas consistentes, no hay una política sectorial bien calibrada.
El financiamiento debe llegar especialmente a los pequeños y medianos acuicultores. Si la tecnología queda concentrada en las empresas con mayor capacidad financiera, la recuperación será desigual y parte de los productores podría quedar fuera del negocio.
El camarón hondureño no necesita solamente recuperar sus volúmenes históricos. Necesita producir con mayor eficiencia, vender con más valor agregado y resistir mejor las condiciones climáticas. Ahí está la diferencia entre recuperar una actividad exportadora y construir una agroindustria más competitiva.

