SERIE 1 | CENTROAMÉRICA COMPITE POR EL TURISMO. Entrega 1 de 5
Panamá y Costa Rica concentran ventajas en ingresos y atracción de capital; El Salvador gana terreno. Honduras tiene destinos competitivos, pero necesita convertirlos en negocios capaces de atraer inversión y generar mayor rentabilidad.
La competencia turística centroamericana ya no se mide únicamente por la cantidad de visitantes que recibe cada país. La verdadera diferencia está en cuánto dinero deja cada turista, cuánto capital llega a hoteles y servicios, qué tan conectados están los destinos y cuánto valor permanece en las economías locales.
En ese tablero, Costa Rica y Panamá mantienen ventajas importantes. El Salvador ha ganado presencia y Guatemala cuenta con un activo cultural de alcance internacional. Honduras dispone de playas, arrecifes, patrimonio arqueológico, naturaleza y una posición geográfica favorable, pero todavía enfrenta el desafío de transformar esos recursos en una oferta empresarial más amplia y rentable.
La comparación exige distinguir entre inversión extranjera directa total, inversión específicamente turística, ingresos por visitantes y contribución del turismo al PIB. No son indicadores equivalentes y mezclarlos puede producir una lectura equivocada sobre quién está captando realmente el capital turístico.
SOYDATOS EXPRESS
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29.57 millones: visitantes recibidos por la región en 2024, un crecimiento interanual de 9.5%.
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US$5,543.7 millones: ingresos turísticos reportados por Costa Rica en 2025.
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US$6,583.1 millones: ingresos turísticos reportados por Panamá en 2025.
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US$820 a US$840 millones: proyección de divisas turísticas para Honduras al cierre de 2026, según el ministro Andrés Ehrler.
¿Qué países están captando más dinero del turismo?
Los ingresos turísticos permiten observar una dimensión fundamental de la competencia: la capacidad de convertir las visitas en divisas.
Las cifras regionales de 2025 colocan a Panamá y Costa Rica en los primeros lugares por ingresos turísticos. El Salvador también destaca por el volumen de divisas que genera, mientras Guatemala, Honduras y Nicaragua muestran escalas menores.
| País | Ingresos turísticos 2025 |
|---|---|
| Panamá | US$6,583.1 millones |
| Costa Rica | US$5,543.7 millones |
| El Salvador | US$3,634.8 millones |
| Guatemala | US$1,390 millones |
| Honduras | US$790.5 millones |
| Nicaragua | US$527 millones |
La diferencia entre Panamá y Honduras supera los US$5,700 millones. No significa que Honduras carezca de atractivos, sino que todavía existe una brecha importante en escala, conectividad, capacidad hotelera, gasto por visitante y desarrollo de productos turísticos.
El Salvador también merece atención. Su desempeño demuestra que un país con una superficie territorial reducida puede ganar participación en el mercado regional si fortalece su posicionamiento, conectividad y oferta de experiencias.
¿Dónde está llegando el capital extranjero?
La inversión es uno de los indicadores más difíciles de comparar porque no todos los países publican cifras separadas para hoteles, resorts, restaurantes, transporte y otros servicios turísticos.
Como referencia del entorno general de inversión, los datos de 2024 muestran que Costa Rica recibió US$4,321.6 millones de inversión extranjera directa total, Panamá US$2,832.6 millones, Guatemala US$1,692.5 millones, Nicaragua US$1,352.3 millones, Honduras US$993.9 millones y El Salvador US$639.6 millones.
Estas cifras corresponden a todos los sectores económicos, no exclusivamente al turismo. Sirven para dimensionar la capacidad de cada economía de atraer capital internacional, pero no deben interpretarse como inversión hotelera.
Costa Rica sí ofrece una referencia específica: el informe de CAF y ONU Turismo sobre oportunidades de inversión señala que el país captó más de US$600 millones de inversión extranjera relacionada con el turismo. Su propuesta combina biodiversidad, ecoturismo, aventura, bienestar, turismo rural y servicios empresariales.
El mensaje para Honduras es claro: competir por inversión requiere algo más que promocionar paisajes. Los inversionistas necesitan conocer la demanda, la rentabilidad esperada, la disponibilidad de infraestructura, la seguridad jurídica, los costos operativos y las condiciones para desarrollar proyectos.
¿Qué tan preparada está cada economía para competir?
El Índice de Desarrollo de Viajes y Turismo del Foro Económico Mundial permite observar las condiciones de competitividad de los destinos. No mide directamente la inversión ni los ingresos, pero ayuda a identificar las ventajas y debilidades estructurales.
En la edición 2024, Costa Rica ocupó el puesto 51 y Panamá el 63. El Salvador se ubicó en el 97, Guatemala en el 100, Nicaragua en el 108 y Honduras en el 111.
La posición hondureña refleja un problema que va más allá de la promoción. La competitividad turística depende de carreteras, aeropuertos, servicios públicos, conectividad digital, seguridad, formación laboral y calidad de la oferta.
Un destino puede tener un atractivo extraordinario, pero si llegar cuesta demasiado, faltan habitaciones de calidad o no existen suficientes actividades para prolongar la estadía, su capacidad de generar ingresos se reduce.
¿Qué está haciendo Honduras para atraer nuevos inversionistas?
El ministro de Turismo, Andrés Ehrler, ha planteado que la estrategia de promoción debe evolucionar hacia una presentación más técnica de las oportunidades de negocio.
En una entrevista sobre las gestiones realizadas en República Dominicana para atraer capital y ampliar la conectividad aérea, explicó que el Gobierno busca presentar a los inversionistas información sobre crecimiento, proyectos en ejecución y oportunidades de rentabilidad.
Su planteamiento se resume en una frase: las reuniones con inversionistas no deben limitarse a mostrar “qué bonito que es Honduras”, sino exponer datos, proyecciones y oportunidades concretas para invertir y obtener ganancias.
El funcionario también informó que se exploraron posibilidades de colaboración con el Grupo Barceló y conversaciones con Arajet para ampliar las conexiones aéreas y evaluar un nuevo eje de conectividad entre Honduras y República Dominicana.
La importancia de esa gestión es económica: una nueva ruta aérea no solo transporta turistas; puede facilitar la llegada de inversionistas, operadores, proveedores y visitantes de mayor gasto. Sin embargo, las conversaciones y los intereses empresariales todavía deben distinguirse de inversiones formalizadas y proyectos en ejecución.
¿Qué revela la proyección hondureña de US$840 millones?
Ehrler proyectó que Honduras podría generar entre US$820 millones y US$840 millones en divisas turísticas durante 2026, frente a los aproximadamente US$780 millones de 2025.
El ministro atribuyó el comportamiento al crecimiento superior al 18% en la llegada de visitantes durante el primer semestre y destacó el efecto transversal del turismo en hoteles, restaurantes, transporte, servicios y guías turísticos. También señaló que el sector genera más de 300,000 empleos directos, según las cifras que maneja la institución.
La proyección es positiva, pero el siguiente desafío consiste en elevar la calidad del ingreso turístico. No basta con aumentar el número de visitantes si una proporción importante permanece pocas horas, consume poco o concentra su gasto en un número reducido de destinos.
El turismo de cruceros ilustra esa diferencia. Puede movilizar grandes cantidades de visitantes y generar actividad en los puertos, pero su impacto económico no equivale automáticamente al de un turista que permanece varios días, se hospeda, utiliza restaurantes, contrata excursiones y consume servicios locales.
¿Cuál es la oportunidad que Honduras todavía no aprovecha?
Honduras necesita desarrollar una cartera de proyectos turísticos con información verificable y condiciones claras para el capital privado.
Eso supone identificar destinos prioritarios, calcular necesidades de infraestructura, establecer mecanismos de inversión público-privada y ofrecer proyectos estructurados para hoteles, resorts, centros de convenciones, marinas, transporte y experiencias culturales.
También exige ampliar la oferta más allá de Roatán y los destinos tradicionales. Copán, el litoral atlántico, el Golfo de Fonseca, los parques naturales y las comunidades con patrimonio cultural pueden generar nuevas oportunidades si se conectan con circuitos turísticos, alojamiento, transporte y servicios.
El caso de Copán es ilustrativo. Ehrler ha señalado que el reto consiste en conseguir que el visitante no se limite a conocer el parque arqueológico, sino que permanezca en la zona, duerma y consuma otros servicios. El ministro resumió esa meta al afirmar que buscan que el turista “no solo sea una visitación a Copán, sino que se queden aquí, que duerman”.
Ese cambio es decisivo: pasar de vender una visita a desarrollar una economía turística alrededor del destino.
La mirada de la directora de SOYDATOS

Centroamérica está compitiendo por un mercado que mueve miles de millones de dólares, pero Honduras todavía tiene que demostrar que puede transformar sus atractivos naturales y culturales en proyectos rentables y sostenibles.
Valoro que el ministro Andrés Ehrler esté planteando una promoción basada en datos, proyecciones y oportunidades de negocio. Ese es el lenguaje que necesita escuchar un inversionista. La belleza de un destino despierta interés; la información económica, la infraestructura y la certeza de retorno son las que permiten tomar decisiones de inversión.
Sin embargo, la estrategia debe pasar de las reuniones y los anuncios a una cartera pública de proyectos con montos, localización, estudios de mercado, necesidades de infraestructura, plazos y condiciones de participación privada. También debe medirse cuántos proyectos se concretan, cuánto capital llega y cuántos empleos generan.
Honduras no necesita solamente atraer más turistas. Necesita conseguir que permanezcan más tiempo, gasten más, recorran más destinos y generen oportunidades para las empresas y comunidades locales. Esa es la diferencia entre tener atractivos turísticos y construir una industria turística competitiva.

