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10 septiembre , 2026

Día Mundial de la Agricultura: Honduras enfrenta el reto de producir más alimentos y reducir su dependencia externa

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Honduras enfrenta sequía, menor peso económico del agro, dependencia alimentaria y necesidad urgente de inversión, riego, tecnología y financiamiento rural.

El Día Mundial de la Agricultura, conmemorado cada 9 de septiembre, encuentra a Honduras ante una paradoja: el agro sigue siendo fundamental para las exportaciones, el empleo y la alimentación, pero su peso relativo en la economía se ha reducido y la dependencia de alimentos importados aumenta.

Los datos más recientes muestran que el valor agregado agropecuario representó aproximadamente 11.7% del PIB en 2025, mientras las remesas alcanzaron US$6,515.4 millones durante el primer semestre de 2026. Al mismo tiempo, las importaciones de alimentos y bebidas llegaron a US$2,734 millones en 2025.

La discusión sobre el campo hondureño, por tanto, ya no puede limitarse a cuánto se siembra. El desafío es cuánto produce cada hectárea, cuánto ingreso genera cada productor, cuánto alimento nacional llega al consumidor y cuánto valor agregado permanece en Honduras.

¿Cuánto peso perdió la agricultura dentro de la economía hondureña?

Las cifras del BCH permiten dimensionar el cambio estructural. En 2025, agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca generaron L30,636 millones de valor agregado a precios constantes, frente a un PIB de L262,092 millones, equivalente a aproximadamente 11.7% del PIB.

La comparación histórica es todavía más reveladora. A finales de los años noventa, las actividades primarias representaban aproximadamente 19%–28% del PIB, dependiendo de la metodología y de las actividades incluidas.

El agro no desapareció. Lo que ocurrió es que otros sectores crecieron más rápido, especialmente servicios, intermediación financiera, comercio y manufactura.

En 2025, por ejemplo, la intermediación financiera generó L78,582 millones de valor agregado y otros servicios L105,795 millones, cifras superiores al valor agregado agropecuario.

¿Por qué la agricultura sigue siendo estratégica si representa cerca del 12% del PIB?

Porque el peso económico del agro no se mide únicamente por su participación directa en el PIB.

El sector sostiene cadenas de alimentos, transporte, comercio, procesamiento industrial, exportaciones y empleo rural. Además, varios de los principales productos generadores de divisas de Honduras tienen origen agropecuario o agroindustrial.

El café es el mejor ejemplo.

Honduras ya había exportado 7.18 millones de quintales de café al 15 de agosto de 2026 y la SAG proyectaba cerrar la cosecha 2025-2026 con aproximadamente 7.25 millones de quintales y alrededor de US$2,250 millones en divisas.

El país también tiene más de 120,000 productores de café, una cadena que genera alrededor de un millón de empleos y alcanza 15 de los 18 departamentos y 210 de los 298 municipios.

Pero el café también muestra el desafío de productividad: la mejor cosecha histórica mencionada por las autoridades fue la de 2016-2017, con 9.48 millones de quintales exportados.

¿Qué está ocurriendo con los alimentos que Honduras necesita importar?

Aquí aparece uno de los mayores riesgos estructurales.

Las importaciones de alimentos y bebidas pasaron de US$1,865 millones en 2021 a US$2,734 millones en 2025, un incremento cercano a US$869 millones, equivalente a casi 47% en cuatro años.

El arroz representa uno de los casos más claros.

Honduras consume aproximadamente 6 millones de quintales de arroz al año, pero la producción nacional se encuentra por debajo de 500,000 quintales, por lo que el país necesita importar más de 5 millones de quintales para cubrir la demanda.

La meta oficial para 2026 es elevar la producción hacia 600,000–700,000 quintales, mientras el objetivo de largo plazo planteado por la SAG es llegar a 3 millones de quintales.

En maíz, la dependencia externa también es considerable. Honduras importó entre 2020 y octubre de 2025 5.12 millones de toneladas métricas de maíz estadounidense, por un valor superior a US$1,263 millones.

Ese flujo no solamente afecta la seguridad alimentaria: el maíz es un insumo fundamental para la avicultura, porcicultura y la industria alimentaria.

¿Qué tan fuerte es la presión de la sequía sobre la producción?

La variable climática ya está afectando decisiones de siembra. En mayo, la SAG recomendó reducir la siembra de maíz en Valle, Choluteca, sur de Francisco Morazán y La Paz, ante las perspectivas de menor precipitación, mientras recomendaba priorizar frijol en esas zonas por su ciclo más corto.

El problema se ha trasladado hacia la postrera. El 8 de septiembre, la presidenta de la Comisión de Seguridad Alimentaria del Congreso Nacional, Alejandra Burgos, advirtió que una cosecha de postrera insuficiente podría comprometer la disponibilidad de granos durante los primeros meses de 2027.

Y existe otro problema: parte de los inventarios existentes tampoco está en condiciones óptimas.

El IHMA confirmó el 8 de septiembre que parte del maíz y frijol almacenado en sus bodegas ya no es apto para consumo humano. Una auditoría revisó aproximadamente 64,000 quintales y encontró, entre otros problemas, presencia de plagas en el maíz y endurecimiento del frijol.

¿Cuánto dinero está entrando al campo y dónde están las oportunidades?

La inversión agrícola está comenzando a moverse en diferentes frentes. La SAG anunció US$14.23 millones para la segunda etapa del componente de fortalecimiento productivo de ProOccidente, dentro de una cartera programática de US$17.79 millones financiada por el BID y el Fondo Español para el Desarrollo Sostenible.

El programa incorpora a más de 4,265 productores mediante tecnologías climáticamente inteligentes, especialmente en zonas vulnerables a sequías.

En infraestructura hídrica, la SAG anunció L140 millones para rehabilitar distritos de riego capaces de beneficiar aproximadamente 12,000 hectáreas de cultivo.

También existen proyectos de menor escala pero relevantes para la transformación de cadenas. En la Montaña de Azacualpa, una alianza entre productores, sector público, financiamiento y FUNDER movilizó L8.21 millones para innovación hortícola, infraestructura, cadena de frío y acceso a mercados formales.

¿Qué está cambiando en la política agroalimentaria hondureña?

El Gobierno presentó la Estrategia de Incentivos para el Desarrollo del Sector Agroalimentario 2026-2030, respaldada por la FAO, con una agenda enfocada en inversión, productividad, financiamiento, innovación y competitividad.

El diagnóstico presentado por la estrategia identifica un problema particularmente relevante: las tasas de interés agrícolas aumentaron de 10.5% en 2023 a 15% en 2025, encareciendo el financiamiento para productores.

La política también se conecta con la estrategia Hambre Cero al 2035, que reúne a 13 secretarías de Estado y plantea ampliar el riego, mejorar el financiamiento, fortalecer los agromercados e infraestructura productiva.

El desafío es pasar de programas aislados a una cadena productiva completa: financiamiento + agua + tecnología + semillas + almacenamiento + logística + comercialización + mercados.

¿Qué está pasando en el mundo y qué significa para Honduras?

La presión no es exclusivamente hondureña.

La FAO estima que la población mundial llegará a 9,700 millones de personas en 2050 y señala que la agricultura tendrá que producir aproximadamente 50% más alimentos, forraje y fibra que en 2012. Al mismo tiempo, el sector enfrenta una disponibilidad de agua cada vez más incierta.

La agricultura representa aproximadamente 72% de las extracciones de agua dulce a escala mundial y alrededor de 1,200 millones de personas viven en zonas agrícolas con fuertes restricciones hídricas.

Para Honduras, esto significa que el riego dejó de ser solamente una infraestructura productiva. Es también una herramienta de seguridad alimentaria, adaptación climática y estabilidad de precios.

¿Cuáles son los números que resumen el problema agrícola de Honduras?

Indicador Dato
Peso del agro en el PIB, 2025 ≈11.7%
Valor agregado agropecuario, 2025 L30,636 millones
Remesas, enero-junio 2026 US$6,515.4 millones
Importaciones de alimentos y bebidas, 2025 US$2,734 millones
Café exportado, agosto 2026 7.18 millones de quintales
Divisas del café reportadas ≈US$2,250 millones
Productores de café >120,000
Empleos vinculados al café ≈1 millón
Consumo anual de arroz ≈6 millones de quintales
Producción nacional de arroz <500,000 quintales
Maíz importado 2020-oct. 2025 5.12 millones de toneladas
Valor de esas importaciones >US$1,263 millones
Rehabilitación de riego anunciada L140 millones
Área potencial de riego beneficiada 12,000 hectáreas
ProOccidente, segunda etapa US$14.23 millones
Productores incorporados >4,265
Auditoría de granos IHMA ≈64,000 quintales

Estos datos muestran una agricultura con dos caras: un agroexportador capaz de generar miles de millones de dólares y, simultáneamente, una producción de alimentos básicos que no cubre toda la demanda interna.

La discusión para los próximos años no es regresar a una economía agrícola del pasado. Es construir un agro más productivo, tecnificado, financiable y resistente al clima, capaz de generar más valor por hectárea y reducir vulnerabilidades alimentarias.

Por Linda Gutiérrez

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