Unos 100 restaurantes formales habrían cerrado en Honduras durante 2026, afectados por menores ventas y mayores costos operativos.
El sector restaurantero hondureño enfrenta una combinación de menores ventas y mayores costos de operación que ya habría provocado el cierre de alrededor de 100 establecimientos formales durante 2026, según el presidente de la Asociación Gastronómica de Honduras, Napoleón Murillo.
La presión se concentra en gastos como energía eléctrica, agua, alquileres, combustibles, materias primas y financiamiento, mientras los consumidores reducen sus visitas a restaurantes. El problema trasciende a los propietarios: cada cierre afecta empleos, proveedores, compras de alimentos, transporte y recaudación tributaria.
La dimensión del sector ayuda a entender el alcance del problema. El Directorio de Establecimientos Económicos 2024 del INE registra 38,386 establecimientos en la rama de alojamiento y servicios de comidas, aunque esa categoría incluye restaurantes y otros negocios de alimentación y hospedaje, por lo que no puede utilizarse como un conteo específico de restaurantes.
¿Cuántos restaurantes han cerrado realmente en Honduras durante 2026?
La cifra depende del momento y de la fuente.
La información más reciente proporcionada por la Asociación Gastronómica señala alrededor de 100 establecimientos formales cerrados durante 2026.
Sin embargo, el propio presidente del gremio había informado el 4 de agosto que aproximadamente 200 restaurantes habían cerrado y que se habían perdido unos 2,000 empleos.
Días después, otros reportes recogieron cifras de 50 restaurantes y cafeterías cerrados, también atribuidas al gremio.
Esto obliga a una precisión periodística: no existe en los datos públicos revisados un registro oficial consolidado que permita afirmar con exactitud cuántos restaurantes han cerrado en todo el país durante 2026.
La cifra de 100 corresponde al conteo que ahora reporta la Asociación Gastronómica para establecimientos formales que ha podido identificar.
¿Qué tamaño tiene la actividad de restaurantes dentro de la economía hondureña?
El INE ofrece una referencia estructural importante.
Su Directorio de Establecimientos Económicos 2024 identifica 38,386 establecimientos dentro de la sección de actividades de alojamiento y servicio de comidas, convirtiéndola en la segunda rama con mayor número de establecimientos después del comercio.
Pero ese número incluye alojamiento y comidas, por lo que no debe interpretarse como 38,386 restaurantes.
Lo que sí muestra es que se trata de una actividad con una presencia empresarial amplia y distribuida por el territorio nacional.
El INE señala que su directorio integra información de las 298 municipalidades y constituye un inventario de las unidades económicas formalmente constituidas.
¿Qué está provocando los cierres?
El diagnóstico empresarial apunta a dos fuerzas simultáneas: los ingresos están bajo presión mientras los costos aumentan.
Murillo identifica como principales problemas la reducción de las ventas y el aumento de gastos de operación.
Dentro de estos últimos aparecen:
- Energía eléctrica.
- Agua.
- Alquileres.
- Combustibles.
- Materias primas.
- Impuestos y cargos municipales.
- Financiamiento.
- Transporte.
- Costos de mantenimiento y operación.
El problema financiero aparece cuando un restaurante no puede trasladar todo ese aumento al precio de sus platos sin perder consumidores.
Es decir, el negocio queda atrapado entre costos crecientes y una demanda más sensible al precio.
¿Cuánto está pesando la electricidad?
La electricidad es particularmente importante para un restaurante porque forma parte de prácticamente toda la operación: refrigeración, congeladores, cocinas, hornos, iluminación, extracción y aire acondicionado.
La CREE reportó para el tercer trimestre de 2026 un costo de generación ajustado de US$152.15 por MWh, un aumento de 15.08% respecto al trimestre anterior. La tarifa promedio estimada pasó de L5.3187 a L5.9825 por kWh, un incremento de 12.48%.
Este dato no significa que todos los restaurantes hayan sufrido exactamente un aumento de 12.48% en su factura, porque el recibo final depende del tipo de usuario, consumo y estructura tarifaria.
Pero sí confirma que el componente energético enfrentó una presión significativa durante el tercer trimestre.
Para una industria que necesita mantener equipos encendidos durante muchas horas, esa variación puede tener un efecto considerable sobre el margen operativo.
¿Por qué el agua se convirtió en otro costo empresarial?
La crisis hídrica está agregando un gasto que normalmente no aparece con la misma intensidad en la estructura de costos de un restaurante.
Según Murillo, algunos establecimientos han tenido que comprar agua mediante cisternas para mantener sus operaciones.
Eso significa que un problema de infraestructura pública termina convirtiéndose en un costo privado.
El restaurante no solamente paga por el servicio de agua: cuando el suministro falla, debe buscar una fuente alternativa, pagar transporte, almacenamiento y garantizar que exista suficiente disponibilidad para continuar operando.
Para negocios con márgenes estrechos, estos gastos extraordinarios pueden acelerar una decisión de cierre.
¿Cómo afecta el menor consumo de los hogares?
El segundo lado de la ecuación es la demanda.
Cuando los hogares reducen su gasto disponible, comer fuera de casa puede ser una de las primeras partidas que se recorta o se sustituye por opciones más económicas.
Esto afecta directamente la frecuencia de visitas y el ticket promedio.
El empresario enfrenta entonces una situación complicada: no puede aumentar indefinidamente los precios para compensar sus costos porque una parte de los consumidores puede responder reduciendo todavía más su consumo.
Ese mecanismo explica por qué el aumento de costos no necesariamente puede trasladarse completamente al menú.
¿Qué ocurre con los restaurantes que no cierran?
El impacto no se limita a los establecimientos que bajan definitivamente la cortina.
Los negocios que permanecen abiertos también pueden responder reduciendo horarios, personal, sucursales, inventarios o inversiones.
Otros pueden modificar su modelo hacia delivery, reducir espacios físicos o trasladarse a ubicaciones con alquileres más bajos.
El Gobierno ya había señalado que algunos negocios estaban cambiando su modelo de operación y que el crecimiento del delivery podía reducir determinados costos asociados a mantener un restaurante tradicional.
Esto introduce una segunda explicación que debe acompañar al diagnóstico de costos: parte del mercado está cambiando su modelo de negocio, mientras otros establecimientos no logran adaptarse.
¿Cuánto empleo está en riesgo?
El dato de 2,000 empleos perdidos fue señalado por la Asociación Gastronómica en agosto, cuando el gremio hablaba de alrededor de 200 restaurantes cerrados.
Esa cifra no puede trasladarse automáticamente al nuevo conteo de 100 cierres, porque corresponden a momentos y estimaciones diferentes.
Lo que sí es verificable es que el cierre de un restaurante afecta varios niveles de actividad:
empleado → proveedor → productor → transportista → comercio → Estado.
Un restaurante compra alimentos, bebidas, gas, servicios de transporte, limpieza, mantenimiento, equipos y otros insumos.
Por eso, un cierre empresarial tiene un efecto que supera el número de trabajadores que aparecen directamente en su nómina.
¿Qué muestra el registro oficial de empresas cerradas?
El registro del SAR proporciona otra dimensión.
Hasta el 14 de agosto de 2026, el Servicio de Administración de Rentas contabilizaba 234 cierres de empresas formales en todo Honduras.
La cifra debe interpretarse con cuidado: no son restaurantes, sino empresas de todos los sectores. Además, el propio registro refleja únicamente los cierres que han sido formalmente notificados al SAR.
El SAR registró 352 cierres en 2022, 562 en 2023 y 277 en 2024. Para el período comparable disponible de 2025 se contabilizaron 58, mientras que 2026 ya acumulaba 234 hasta mediados de agosto.
La comparación no significa que todos esos cierres correspondan a una misma causa ni que exista una relación directa con los restaurantes.
Sí permite ubicar el fenómeno gastronómico dentro de un escenario más amplio de cierres empresariales formales.
¿Qué papel juega la informalidad?
El cierre de un establecimiento formal no necesariamente significa que toda la actividad desaparezca.
Algunos trabajadores pueden pasar a la informalidad, algunos propietarios pueden continuar con operaciones más pequeñas y otros pueden cambiar hacia modelos de venta desde casa o delivery.
La Asociación Gastronómica ya había advertido que parte de los trabajadores afectados por los cierres podría trasladarse hacia actividades informales.
Esto tiene una consecuencia fiscal y laboral: el país puede mantener parte de la actividad económica, pero con menor generación de empleo formal y menor capacidad de recaudación.
¿Qué significa esto para la economía hondureña?
La gastronomía forma parte de una cadena más amplia vinculada con turismo, comercio, agricultura, transporte y servicios.
El Consejo Nacional de Inversiones reportó que el turismo representó 11.7% del PIB hondureño en 2025, generó más de US$730 millones en divisas y estuvo vinculado con más de 325,000 empleos. Esas cifras corresponden al turismo en su conjunto y no deben atribuirse exclusivamente a restaurantes.
Por eso, el debilitamiento de restaurantes debe observarse también como una señal dentro de la cadena de servicios.
Menos establecimientos operando significa menos compras a proveedores y menor capacidad para atender parte de la demanda turística y local.
¿Qué debe observar Honduras en los próximos meses?
Hay cinco indicadores que permitirán saber si el problema está profundizándose o comienza a estabilizarse:
- Número de cierres formales registrados por el SAR.
- Empleo perdido o recuperado en hoteles y restaurantes.
- Ventas del sector, especialmente en establecimientos formales.
- Costo de energía y agua para los negocios.
- Evolución del crédito empresarial y tasas de interés.
También será importante separar los cierres definitivos de los cambios de ubicación, reducción de sucursales, reconversión hacia delivery y cambios normales de negocios.
Los datos duros
- 100: restaurantes formales que la Asociación Gastronómica reporta como cerrados durante 2026 en su conteo más reciente.
- 200: cifra de cierres que el mismo gremio había reportado en agosto.
- 2,000: empleos cuya pérdida fue estimada por el gremio en agosto.
- 38,386: establecimientos de alojamiento y servicios de comidas registrados por el INE en 2024.
- 234: cierres de empresas formales registrados por el SAR hasta el 14 de agosto de 2026.
- 12.48%: aumento de la tarifa promedio estimada de electricidad para el tercer trimestre de 2026.
- 15.08%: aumento del costo de generación ajustado respecto al segundo trimestre.
- L5.9825/kWh: tarifa promedio estimada para el tercer trimestre.
- 11.7%: aporte del turismo al PIB de Honduras en 2025.
- US$730 millones: divisas generadas por turismo en 2025.
- 325,000+: empleos vinculados al turismo en 2025.
La lectura SOYDATOS
El cierre de restaurantes no puede explicarse únicamente por una caída de consumidores ni únicamente por el aumento de costos.
El problema está en la combinación de ambos factores.
El empresario enfrenta mayores gastos de electricidad, agua, alquiler, transporte, materias primas y financiamiento mientras el consumidor tiene menor disposición o capacidad para absorber aumentos de precios.
La cifra de 100 cierres formales debe manejarse con precisión porque el propio gremio ha reportado anteriormente números superiores. Lo que sí está confirmado es que existe una sucesión de cierres y que los costos operativos aparecen consistentemente entre las causas señaladas por los empresarios.
El dato estructural también importa: la actividad de alojamiento y servicios de comidas reúne 38,386 establecimientos en el directorio económico del INE.
La señal económica es clara: cuando energía, agua, alquileres y otros costos crecen más rápido que las ventas, el margen de los negocios formales se comprime.
El próximo indicador no será solamente cuántos restaurantes cierran. Será cuántos logran sobrevivir, conservar empleos y mantener operaciones formales durante los últimos meses de 2026.


