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14 septiembre , 2026

¿Puede Honduras crear más empleo formal si el turismo no puede contratar por hora?

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Canaturh pide modificar la Ley de Empleo Parcial porque hoteles y restaurantes requieren contratación flexible para temporadas, eventos y fines de semana.

El turismo hondureño vuelve a poner sobre la mesa un problema que va mucho más allá de una diferencia entre empresarios y legisladores: cómo crear empleo formal en una industria cuya demanda no se comporta igual todos los días de la semana ni durante todo el año.

El presidente de la Cámara Nacional de Turismo de Honduras, Adolfo Pineda, sostiene que la Ley de Empleo Parcial no funciona para hoteles, restaurantes y otros negocios turísticos porque establece una jornada mínima de 18 horas semanales y un máximo de 32 horas, mientras que buena parte de la demanda laboral del sector se concentra en fines de semana, temporadas altas, feriados y eventos.

La posición de Canaturh no es nueva. Desde agosto el sector viene advirtiendo que ninguna de sus empresas afiliadas había contratado trabajadores bajo este esquema y calificaba su alcance como prácticamente nulo para el turismo. Ahora Pineda vuelve a pedir una modificación para permitir una modalidad de pago por hora efectivamente trabajada.

El debate adquiere mayor dimensión cuando se mira el tamaño del sector. El Directorio de Establecimientos Económicos 2024 del INE contabiliza 38,386 establecimientos de alojamiento y servicios de comidas, convirtiendo a esta actividad en la segunda rama con mayor cantidad de negocios registrados en Honduras.

Por eso, el reclamo de Canaturh no es solamente laboral. También involucra formalización, costos empresariales, inversión, productividad, empleo juvenil, operación de pequeños negocios y capacidad de Honduras para competir como destino turístico.

¿Qué es exactamente lo que reclama Canaturh?

La diferencia está en cómo se mide el tiempo de trabajo.

La Ley de Empleo Parcial aprobada por el Congreso Nacional establece un régimen especial para jornadas inferiores a la jornada ordinaria máxima legal. La normativa busca que el trabajador conserve derechos laborales y de seguridad social de manera proporcional al tiempo trabajado.

El problema para el turismo, según Canaturh, está en que la ley establece un mínimo de 18 horas semanales. Para un restaurante que necesita reforzar personal solamente viernes, sábado y domingo, o para un hotel que enfrenta una ocupación extraordinaria durante un evento, feriado o temporada, ese piso puede no coincidir con la necesidad real de contratación.

Pineda plantea otra lógica: hora trabajada, hora pagada. La discusión, por tanto, no consiste simplemente en pagar menos, sino en diseñar una modalidad legal que permita contratar formalmente cuando la necesidad de trabajo sea menor o altamente variable.

¿Por qué el turismo tiene un problema diferente al de otras industrias?

Un hotel no necesita exactamente la misma cantidad de trabajadores un martes de temporada baja que un sábado con alta ocupación.

Un restaurante puede necesitar más meseros, cocineros, personal de limpieza y atención durante un fin de semana, una feria, una boda, un concierto o una temporada vacacional. Esa variación hace que el componente de tiempo sea especialmente importante para la estructura de costos.

El propio análisis de COHEP sobre el trabajo a tiempo parcial plantea que esta modalidad puede facilitar la incorporación formal de personas que no pueden asumir jornadas completas y permitir a las empresas contratar personal de manera gradual.

La discusión hondureña, entonces, está entre dos objetivos que no deberían ser incompatibles: proteger los derechos laborales y permitir que una empresa contrate legalmente cuando realmente necesita determinadas horas de trabajo.

¿Cuántos negocios podrían estar detrás de esta discusión?

El tamaño del universo empresarial ayuda a dimensionar el problema.

El INE contabilizó 38,386 establecimientos dedicados a alojamiento y servicios de comidas en su Directorio de Establecimientos Económicos 2024. Esta actividad ocupa el segundo lugar nacional por número de establecimientos, solamente detrás del comercio.

Además, el directorio muestra que las microempresas representan 74.81% de los establecimientos económicos del país. Para un pequeño restaurante, una cafetería, un hospedaje familiar o un negocio turístico, asumir costos laborales sobre horas que no necesita puede tener un efecto mucho mayor que para una cadena hotelera de gran escala.

Este punto es clave: la discusión sobre empleo parcial no afecta únicamente a las grandes empresas turísticas. También alcanza a miles de pequeños negocios que operan con demanda variable y que tienen menos capacidad financiera para absorber costos fijos.

¿Qué problema laboral intenta resolver el sector turístico?

Honduras todavía tiene una brecha considerable entre empleo y empleo de calidad.

Los datos oficiales del INE muestran que en 2025 había 2,045,156 personas con problemas de empleo, incluyendo desempleados, subocupados y población en fuerza de trabajo potencial. De ese total, 1,359,617 correspondían a subocupados por insuficiencia de ingresos y 327,692 a subocupados por insuficiencia de tiempo.

Ese último dato es particularmente relevante para la discusión que plantea Canaturh: existe una cantidad importante de hondureños que ya están ocupados pero tienen problemas relacionados con las horas o los ingresos que generan.

Por eso, una legislación de empleo parcial puede tener dos efectos posibles: convertirse en una vía para formalizar jornadas que hoy ocurren de manera informal, o quedarse sin utilización si las condiciones legales no corresponden con la realidad de las empresas.

¿Qué dice el sector privado sobre el empleo parcial?

COHEP ha defendido el trabajo a tiempo parcial como una herramienta para ampliar las opciones de formalización y contratación.

En su análisis legal, el organismo empresarial sostiene que una modalidad de jornada reducida puede permitir que personas que no pueden asumir un empleo de tiempo completo ingresen al mercado formal y que las empresas incorporen trabajadores de manera gradual. También ha planteado que la discusión debe diferenciarse de la antigua Ley de Empleo por Hora.

En enero de 2026, COHEP colocó el empleo como una prioridad nacional y señaló que más de dos millones de hondureños presentan problemas de empleo, entre desempleo, subempleo e informalidad. El organismo pidió reformas para reducir la informalidad y facilitar la creación y expansión de empresas, especialmente para jóvenes y mujeres.

Esto coloca la discusión del turismo dentro de una problemática mucho más grande: Honduras necesita generar empleo, pero también necesita encontrar modalidades que permitan que ese empleo entre a la formalidad.

¿Qué cambió con la nueva Ley de Empleo Parcial?

La Ley de Empleo Parcial fue aprobada por el Congreso Nacional el 25 de marzo de 2026. Su objetivo es regular una modalidad excepcional de trabajo a tiempo parcial dentro del sector privado y garantizar derechos laborales y de seguridad social de forma proporcional.

Sin embargo, el sector turístico sostiene que la aplicación práctica no coincide con la dinámica de su negocio.

Pineda afirma que durante la socialización de la legislación en COHEP el turismo planteó la necesidad de modificar el mecanismo para pagar por hora trabajada. Según el dirigente, esa propuesta no fue incorporada y ahora el sector busca retomar la discusión.

La diferencia es importante porque el turismo trabaja con una variable que otros sectores manejan de manera distinta: la ocupación.

¿Qué tan importante es el turismo para la economía?

La discusión laboral ocurre mientras el turismo busca aumentar su peso como generador de actividad económica, divisas e inversión.

El World Travel & Tourism Council (WTTC), con Oxford Economics, considera al turismo un sector estratégico por su contribución al PIB, empleo, gasto de visitantes e inversión. Su investigación específica para Honduras incluye datos de contribución directa y total al PIB, empleo, gasto nacional e internacional y proyecciones hasta 2036.

A escala latinoamericana, el WTTC estimó que Viajes y Turismo aportó US$714,000 millones a la economía de América Latina y el Caribe en 2024, equivalentes al 10% del PIB regional, además de 28.2 millones de empleos, aproximadamente uno de cada 11 puestos de trabajo.

La comparación sirve para entender el potencial, pero también el desafío de Honduras: competir por turistas requiere infraestructura, conectividad aérea y terrestre, seguridad, promoción y, dentro de las empresas, una estructura laboral que permita responder a los cambios de demanda.

¿Por qué la discusión afecta a la inversión turística?

Para un inversionista, el costo laboral no se mide únicamente por el salario.

También importan la rigidez de los horarios, las cargas sociales, la posibilidad de aumentar personal en temporada alta, la productividad por trabajador y la capacidad de ajustar la operación a la demanda.

Si una empresa debe mantener una determinada cantidad mínima de horas aunque el flujo de clientes no lo justifique, el costo por unidad de servicio aumenta. En sectores como restaurantes y hospedaje, donde el margen puede depender de la ocupación, esa diferencia puede determinar si un negocio contrata formalmente, reduce horarios o recurre a mecanismos informales.

El reto de la política pública es precisamente evitar que una legislación diseñada para formalizar termine generando incentivos para no contratar o contratar fuera de la formalidad.

¿Qué pasa con los jóvenes y los trabajadores que buscan su primer empleo?

El turismo tiene una característica que vuelve particularmente relevante esta discusión: puede funcionar como puerta de entrada al mercado laboral para trabajadores jóvenes y personas con poca experiencia.

Una modalidad de jornadas reducidas puede permitir que estudiantes, jóvenes en formación o personas que necesitan combinar trabajo con otras actividades ingresen a un empleo formal.

El problema es que esa oportunidad solo existe si las empresas encuentran viable contratar. COHEP ha señalado precisamente que la flexibilidad del trabajo parcial puede ayudar a incorporar personas que no pueden asumir una jornada completa.

En un país donde el INE reportó que 29% de los jóvenes de 15 a 24 años no estudiaban ni trabajaban en 2025, cualquier reforma laboral que busque ampliar las puertas de entrada al empleo debe evaluarse también desde esa perspectiva.

¿Qué debería discutirse ahora en Honduras?

El debate ya no debería quedarse en si la Ley de Empleo Parcial “sirve” o “no sirve”.

La discusión técnica debería responder cuatro preguntas: qué sectores necesitan jornadas más flexibles, cómo se garantiza el pago de derechos laborales, cómo se evita la informalidad y qué modalidad permite aumentar la contratación formal sin deteriorar las condiciones del trabajador.

Canaturh está planteando modificar la ley para que el turismo pueda contratar y pagar de acuerdo con las horas efectivamente trabajadas. COHEP, por su parte, ha defendido el trabajo parcial como una herramienta de formalización. Y el país mantiene más de dos millones de personas con problemas de empleo.

La discusión, por tanto, tiene un tamaño mucho mayor que el turismo. Se trata de determinar si Honduras puede construir un mercado laboral suficientemente flexible para crear empleos formales sin regresar a esquemas sin protección laboral.

La lectura de la Directora

El turismo está diciendo algo que la política laboral hondureña no puede ignorar: hay empleos que existen por horas, por temporadas y por eventos.

Un hotel puede llenarse durante un fin de semana. Un restaurante puede duplicar su demanda en una fecha específica. Un destino turístico puede recibir miles de visitantes durante una temporada y regresar después a niveles normales de ocupación.

Si la ley no permite contratar legalmente para esas necesidades, el riesgo no es solamente que una empresa tenga mayores costos. El riesgo es que la contratación ocurra fuera de la formalidad o simplemente no ocurra.

Honduras tiene 38,386 establecimientos de alojamiento y servicios de comidas y más de 2 millones de personas con problemas de empleo. Al mismo tiempo, el sector privado reclama herramientas para ampliar la formalización.

Por eso, el planteamiento de Canaturh merece una discusión técnica, no ideológica.

La pregunta de fondo es sencilla: ¿cómo hacer que una hora de trabajo que hoy puede quedar fuera del mercado formal se convierta en una hora legal, pagada y protegida?

Si la respuesta es una nueva ley, una reforma a la actual o una modalidad específica para determinadas actividades, el Congreso y el sector privado tendrán que demostrarlo con números.

Porque en Honduras el problema ya no es solamente crear empleo. Es conseguir que las empresas puedan crearlo y que los trabajadores puedan encontrarlo en la formalidad.

Por Linda Gutiérrez

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