La discusión sobre cómo atraer inversión vuelve al centro de la agenda económica hondureña. El COHEP plantea la necesidad de una estrategia de largo plazo que trascienda los cambios de gobierno, mientras los datos muestran una economía con crecimiento, pero con una inversión extranjera directa que todavía pierde dinamismo y enfrenta brechas de competitividad frente a otros países de la región.
SOYDATOS EXPRESS | 3 cifras para entender el desafío
| Dato | Qué explica |
|---|---|
| US$213.4 millones | IED recibida por Honduras en el primer trimestre de 2026, 27% menos que en igual período de 2025. |
| US$882.4 millones | IED recibida durante todo 2025, una caída de 11.2% frente a 2024. |
| US$500.4 millones | IED acumulada por Honduras al segundo trimestre de 2025, por debajo de Guatemala, Nicaragua, Costa Rica y República Dominicana en el comparativo regional elaborado por COHEP. |
El problema, por tanto, no es solamente diseñar una estrategia. Honduras necesita conseguir que las condiciones institucionales, productivas y de infraestructura hagan que ese plan sea creíble para quien decide dónde colocar capital.
¿Por qué vuelve a aparecer la necesidad de un plan de largo plazo?
El gerente de Política Económica del COHEP, Santiago Herrera, planteó que Honduras necesita una estrategia nacional que no quede sometida a los cambios de cada administración. Su argumento parte de una realidad empresarial: una inversión productiva normalmente se decide para varios años, mientras las políticas públicas pueden cambiar con cada gobierno.
La propuesta incluye seguridad jurídica y ciudadana, infraestructura, capacitación laboral y productividad, además de una mayor coordinación entre Gobierno, empresa privada, academia, sociedad civil y cooperación internacional.
La idea tiene una implicación económica concreta: la inversión necesita previsibilidad. Una fábrica, un centro logístico, una operación de servicios o un proyecto energético no se decide solamente por el costo actual de operar, sino por la posibilidad de mantener esas condiciones durante la vida útil de la inversión.
¿Qué dicen los datos sobre la inversión extranjera en Honduras?
La señal más clara es que la IED no está creciendo al ritmo que necesitaría una economía que busca aumentar su capacidad productiva.
Honduras recibió US$882.4 millones de inversión extranjera directa en 2025, frente a US$993.9 millones en 2024. La reducción fue de US$111.5 millones, equivalente a 11.2%. Además, 2025 fue el segundo año consecutivo de descenso: la IED había alcanzado US$1,076.4 millones en 2023.
El comportamiento continuó débil en 2026. Según datos divulgados por COHEP con información del BCH, durante el primer trimestre Honduras recibió US$213.4 millones, frente a US$292.3 millones en el mismo período de 2025. La caída fue de 27%.
Esto cambia la lectura de la discusión. Honduras no parte de cero: recibe inversión y mantiene proyectos productivos. Pero el desafío es aumentar el volumen y, sobre todo, atraer inversión que amplíe la capacidad productiva y genere empleos de mayor productividad.
¿Cómo queda Honduras frente a sus vecinos?
El comparativo regional ayuda a dimensionar el problema.
Un boletín competitivo de COHEP mostró que, al segundo trimestre de 2025, República Dominicana había recibido US$2,892.8 millones de IED; Costa Rica, US$2,066.2 millones; Guatemala, US$867.3 millones; Nicaragua, US$818.7 millones; Honduras, US$500.4 millones, y El Salvador, US$361.1 millones.
IED acumulada al II trimestre de 2025
| País | IED |
|---|---|
| República Dominicana | US$2,892.8 millones |
| Costa Rica | US$2,066.2 millones |
| Guatemala | US$867.3 millones |
| Nicaragua | US$818.7 millones |
| Honduras | US$500.4 millones |
| El Salvador | US$361.1 millones |
Las cifras no deben interpretarse como un ranking definitivo de atractivo económico porque cada país tiene un tamaño de economía, estructura productiva y calendario de proyectos diferente. Pero sí muestran la escala de capital extranjero que están captando los distintos mercados.
Para Honduras, el dato es especialmente relevante porque compite por inversión dentro de una misma región y por proyectos que pueden elegir entre varios países.
¿Es suficiente mejorar la infraestructura?
No.
La infraestructura reduce costos y puede mejorar la competitividad, pero no compensa por sí sola problemas en otras áreas.
El Banco Mundial identifica entre los desafíos estructurales de Honduras la limitada capacidad institucional, la baja diversificación económica, la criminalidad y violencia, además de un crecimiento de la productividad y creación de empleo todavía modestos. También señala que mejorar el clima de negocios, la gobernanza y la sostenibilidad energética e hídrica es fundamental para el crecimiento de largo plazo.
En otras palabras, una carretera puede reducir el tiempo y costo de transportar mercancías, pero el inversionista también necesita saber cuánto tardará en obtener permisos, qué reglas enfrentará, cómo funcionará el suministro eléctrico, qué nivel de seguridad tendrá su operación y si encontrará trabajadores con las capacidades requeridas.
¿Por qué la productividad laboral aparece en la discusión?
Porque atraer inversión no significa automáticamente generar empleos bien remunerados.
Herrera señaló que Honduras tiene ventajas como el conocimiento del idioma inglés, pero todavía enfrenta limitaciones importantes en capacitación de la fuerza laboral y productividad.
El Banco Mundial coloca el capital humano en el centro de este problema. Su índice señala que un niño nacido hoy en Honduras alcanzaría aproximadamente 48% de la productividad potencial que tendría si recibiera educación completa y gozara de plena salud.
Esto tiene una conexión directa con la inversión.
Una empresa que evalúa instalar una operación de servicios, manufactura avanzada, logística o tecnología no solamente calcula salarios. También calcula cuánto produce cada trabajador, cuánto necesita capacitarlo y si existe suficiente talento disponible para ampliar la operación.
¿Qué significa eso para el empleo hondureño?
La relación inversión-empleo es más compleja de lo que parece.
Una inversión puede crear puestos directamente durante la construcción y posteriormente en la operación, pero su impacto puede ser mayor si genera cadenas de proveedores, aumenta exportaciones, incorpora tecnología y eleva la productividad de empresas locales.
Por eso, la discusión sobre inversión debería pasar de “cuántos dólares entran” a “qué capacidad productiva generan esos dólares”.
Una inversión de mayor productividad puede generar menos puestos directos que un proyecto intensivo en mano de obra, pero producir más exportaciones, mejores salarios y proveedores especializados.
¿Qué papel juega la seguridad jurídica?
Es uno de los puntos centrales señalados por COHEP.
La seguridad jurídica no significa solamente que exista una ley. Para un inversionista implica que las reglas sean relativamente previsibles, que los contratos puedan ejecutarse, que las instituciones funcionen y que los cambios regulatorios no alteren inesperadamente la rentabilidad de un proyecto.
El propio Gobierno ha colocado la seguridad jurídica y la seguridad ciudadana entre las prioridades de su estrategia económica 2026-2030. El programa acordado con el FMI plantea una agenda de crecimiento impulsado por inversión privada, creación de empleo, certeza política y jurídica, seguridad ciudadana, infraestructura y servicios públicos, manteniendo la estabilidad macroeconómica.
El punto pendiente es convertir esas prioridades en resultados medibles.
¿Qué puede aportar la cooperación internacional?
Herrera también puso sobre la mesa un problema menos visible: la fragmentación de la cooperación.
Cada organismo internacional puede llegar con programas, recursos y metodologías diferentes. Si esos esfuerzos no responden a una misma estrategia nacional, el país puede terminar ejecutando proyectos aislados que no necesariamente construyen una transformación productiva.
Honduras ya tiene experiencias de coordinación público-privada y con organismos internacionales. En abril de 2026, por ejemplo, el Gobierno, COHEP, ANDI y la Unión Europea participaron en una iniciativa orientada a fortalecer una política industrial y articular inversión, productividad y empleo.
El desafío es pasar de proyectos individuales a una agenda que permita identificar qué sectores quiere desarrollar Honduras, qué infraestructura necesitan, qué trabajadores requiere y qué inversión debe atraer.
¿Qué sectores podrían beneficiarse de una estrategia de largo plazo?
La respuesta debería partir de las ventajas existentes y de los mercados donde Honduras puede competir.
Agricultura y agroindustria, manufactura, maquila, servicios empresariales, logística, turismo, energía y actividades vinculadas a exportaciones forman parte de una economía que necesita aumentar productividad y diversificación.
El Banco Mundial advierte precisamente sobre la limitada diversificación económica como una de las restricciones estructurales del país.
Una política de inversión de largo plazo debería entonces seleccionar prioridades con criterios económicos: potencial exportador, generación de empleo, productividad, encadenamientos locales, disponibilidad de infraestructura y capacidad de incorporar tecnología.
¿Qué tendría que contener un verdadero plan de país para atraer inversión?
Más que un documento general, Honduras necesitaría una hoja de ruta con metas que puedan medirse independientemente del gobierno de turno.
Cinco indicadores que permitirían medir si el plan funciona
- IED: cuánto capital nuevo llega cada año y en qué sectores.
- Empleo formal: cuántos puestos nuevos se generan y qué salarios tienen.
- Productividad: cuánto aumenta la producción por trabajador.
- Exportaciones: cuánto de la nueva inversión termina ampliando la capacidad exportadora.
- Tiempo y costo para invertir: cuánto tarda una empresa en obtener permisos, conectarse a servicios y comenzar operaciones.
Estos indicadores permitirían pasar de una discusión política sobre “atraer inversión” a una evaluación económica sobre resultados.
¿Puede Honduras darse el lujo de esperar?
Los datos sugieren que no.
La economía mantiene capacidad de crecimiento y estabilidad macroeconómica, pero enfrenta una combinación incómoda: inversión extranjera en descenso, productividad limitada, necesidades de infraestructura, problemas de seguridad y una fuerte dependencia de las remesas.
El Banco Mundial estima que el PIB hondureño creció 3.6% en 2025 y proyectaba 3.4% para 2026, mientras advertía sobre los límites estructurales que enfrenta el país.
Eso significa que el reto no consiste solamente en preservar la estabilidad. Honduras necesita convertirla en inversión productiva, empleo y aumento de productividad.
¿Cuál es la verdadera prueba de un plan de país?
La prueba será si una empresa que hoy evalúa Honduras encuentra dentro de cinco o diez años condiciones suficientemente previsibles para mantener y ampliar su inversión.
Eso exige continuidad institucional, pero también resultados concretos: mejor infraestructura, energía confiable, trabajadores capacitados, seguridad, reglas claras, trámites eficientes y acceso competitivo a mercados.
El debate planteado por COHEP, por tanto, no se reduce a pedir una estrategia que sobreviva a los gobiernos. La cuestión económica es más exigente: construir condiciones que hagan rentable invertir en Honduras frente a las alternativas que ofrece la región.
Desde la óptica de SOYDATOS
Los datos muestran que Honduras no enfrenta un problema de falta absoluta de inversión, sino de escala, continuidad y calidad de la inversión que consigue atraer. La IED cayó en 2025 y volvió a disminuir en el primer trimestre de 2026, mientras otros países de la región captan mayores flujos. Un plan de país tendría sentido si logra convertir seguridad jurídica, infraestructura, capital humano y productividad en una ventaja competitiva medible. El objetivo final no es atraer dólares: es conseguir que esos dólares aumenten la capacidad productiva de Honduras

