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18 septiembre , 2026

La banca hondureña mueve L725,678 millones y el agro concentra L91,198 millones

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El crédito agropecuario representa 13% de la cartera bancaria hondureña y casi la mitad está concentrada en Banco Atlántida y Banco de Occidente.

La banca hondureña tiene L725,678 millones colocados en crédito, según cifras de CNBS y BCH a abril de 2026. Dentro de ese universo, el financiamiento agropecuario alcanza L91,197.6 millones, equivalente al 13% de la cartera. No es un segmento marginal: es una exposición relevante para el sistema financiero y, al mismo tiempo, un termómetro de la capacidad del campo para sostener inversión, producción y pago de deuda.


SOYDATOS EXPRESS | La banca en tres cifras

L725,678 millones
Es el saldo de crédito de los bancos comerciales a abril de 2026.

L91,197.6 millones
Es la cartera agropecuaria, equivalente a aproximadamente 13% del crédito bancario.

46%
Banco Atlántida y Banco de Occidente concentran conjuntamente cerca de la mitad del financiamiento agropecuario.


¿Cuánto dinero está colocando la banca?

La cartera bancaria tiene tres grandes componentes. El crédito comercial suma L477,878.5 millones, el de consumo L144,371.8 millones y vivienda L103,428 millones. El crédito agropecuario está incluido dentro de la cartera comercial, por lo que su dimensión no aparece a primera vista en el balance agregado.

Al separar esa cartera, el agro emerge con L91,197.6 millones.

La cifra importa por su escala y por lo que representa para el ciclo económico. El crédito financia siembra, producción, infraestructura, maquinaria, capital de trabajo y expansión. Cuando aumenta, puede acompañar una fase de inversión; cuando se deteriora, puede anticipar problemas en productores, agroindustrias y cadenas de suministro.


¿Dónde está concentrado el crédito agropecuario?

Cinco bancos concentran 88% de la cartera agropecuaria.

Banco Cartera agropecuaria Participación
Banco Atlántida L27,250.2 millones 30%
Banco de Occidente L14,928.4 millones 16%
FICOHSA L14,501.3 millones 16%
BANPAÍS L12,929.3 millones 14%
BAC Credomatic L10,730.7 millones 12%
Otros bancos L10,857.7 millones 12%
Total L91,197.6 millones 100%

Fuente: estrategia oficial para el desarrollo del sector agroalimentario, con información de CNBS y BCH; abril de 2026.

Banco Atlántida concentra L27,250.2 millones, prácticamente uno de cada tres lempiras de la cartera agropecuaria. Banco de Occidente suma L14,928.4 millones. Juntos acumulan L42,178.6 millones.

Para el sistema financiero, esta concentración significa que el comportamiento del agro no tiene el mismo impacto sobre todos los bancos. Para las instituciones con mayor exposición, una mala cosecha, un shock climático o una caída de precios puede trasladarse con mayor rapidez a la calidad de sus activos.


¿Qué está financiando la banca?

El crédito agropecuario está repartido entre actividades con perfiles muy distintos.

Los registros del BCH muestran financiamiento relevante hacia banano, palma africana y granos básicos. En moneda extranjera aparecen, entre otras actividades, caña de azúcar, ganadería, café y banano.

La diferencia entre sectores importa porque sus ciclos financieros no son iguales.

El café y otros productos de exportación dependen de precios internacionales y mercados externos. Los granos básicos tienen una exposición elevada al clima y al rendimiento de las cosechas. La ganadería opera con ciclos más largos. La agroindustria requiere, además, capital para procesamiento, almacenamiento, transporte e infraestructura.

Por eso, el dato de L91,197.6 millones es apenas la primera capa. La siguiente es determinar qué actividades están absorbiendo el crédito y cuáles están acumulando riesgo.


¿Cómo ha cambiado el financiamiento al agro?

La cartera agropecuaria prácticamente se duplicó desde 2020.

Pasó de aproximadamente L44,163.3 millones en 2020 a L91,197.6 millones en abril de 2026, un incremento de alrededor de 106%.

El crecimiento muestra una expansión considerable del financiamiento destinado al sector. Pero volumen y calidad son dos variables diferentes.

Una cartera puede crecer porque hay mayor inversión productiva, porque aumentan las necesidades de capital de trabajo o porque los precios y costos obligan a financiar montos mayores. También puede crecer mientras aumenta la presión sobre determinados productores.

La diferencia la marcan los indicadores de calidad.


¿Cuál es el riesgo que debe vigilar ahora la banca?

En el agro, el riesgo crediticio no depende únicamente del balance del prestatario. Está ligado al resultado de la producción.

Sequía, exceso de lluvia, plagas, precios internacionales, fertilizantes, energía y costos logísticos pueden modificar en pocos meses la capacidad de pago de una empresa o productor.

Por eso, la cifra que debe acompañar cada actualización de esta cartera es la mora agropecuaria. Después vienen cartera vencida, créditos reestructurados, provisiones y cobertura.

Ese conjunto permite distinguir entre una cartera que está creciendo porque el negocio está sano y otra que aumenta porque productores y empresas necesitan más financiamiento para sostener operaciones sometidas a presión.


¿Qué está haciendo el sistema financiero para ampliar el acceso?

El problema no es únicamente cuánto dinero existe para el agro, sino quién puede acceder a él.

Los pequeños productores suelen enfrentar restricciones de garantías, escala y formalización que no afectan de la misma manera a una empresa agroindustrial. En ese espacio surgió AGROAHIBA, un fondo de garantías impulsado por AHIBA y el sistema financiero.

El mecanismo comenzó con L20 millones y una capacidad potencial de respaldo de L250 millones en crédito para micro y pequeños productores. Las garantías pueden cubrir hasta 60% del saldo del préstamo, bajo las condiciones del programa.

Su escala es pequeña frente a los L91,197.6 millones de cartera. Su importancia está en otro punto: reducir el riesgo que impide que parte de los productores llegue al sistema financiero formal.


¿Qué significa todo esto para las empresas del agro?

Para un productor, el dato revela que existe una masa importante de recursos financieros disponible para actividades agropecuarias, pero también que las condiciones de acceso dependen cada vez más de la calidad de la información, las garantías y la capacidad de demostrar generación de ingresos.

Para una agroindustria, el comportamiento de la cartera es un indicador indirecto de las condiciones financieras de sus proveedores y clientes.

Para los bancos, la lectura es todavía más directa: L91,197.6 millones de exposición requieren seguimiento por actividad, región, tamaño de productor y calidad crediticia.

Y para el conjunto de la economía, el crédito agropecuario funciona como una pieza de conexión entre financiamiento, producción, empleo, exportaciones y precios de alimentos.


La mirada de SOYDATOS

La cifra central no es solamente L91,197.6 millones. Lo relevante es lo que ocurre detrás de ese saldo.

La banca tiene una exposición considerable al agro y esa exposición está concentrada. Atlántida y Occidente reúnen cerca de 46%, mientras cinco instituciones acumulan 88%. Al mismo tiempo, el crédito agropecuario ha más que duplicado su tamaño desde 2020.

El próximo dato será más revelador que el volumen: la calidad de esos L91,197.6 millones. Mora, vencimiento, reestructuración, provisiones y cobertura mostrarán si la expansión del financiamiento está acompañando una mayor capacidad productiva o si parte del sistema comienza a absorber el costo financiero de las presiones que enfrenta el campo hondureño.

Por Linda Gutiérrez

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