Demanda energética récord, redes obsoletas y costos internacionales elevan riesgo de interrupciones eléctricas y presionan finanzas de la estatal.
Honduras entra a mayo con una advertencia directa: el sistema eléctrico está bajo presión. La Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) reconoce que evalúa “desconexión de circuitos” ante una demanda que roza los 2,000 megavatios y podría escalar a 2,225 MW en las próximas semanas. El detonante es múltiple: sequía, calor extremo y un petróleo por encima de us$ 102, que golpea las finanzas de una estatal ya endeudada.
ENEE y una crisis operativa que deja poco margen de maniobra
El sistema eléctrico hondureño enfrenta una combinación de factores internos y externos. Por un lado, la sequía ha reducido los niveles de los embalses, limitando la generación hidroeléctrica. Por otro, el país depende en 45 % de generación térmica, lo que lo expone directamente a los precios internacionales del combustible.
El conflicto en Medio Oriente ha encarecido el petróleo, elevando los costos de producción energética. Para una empresa con una deuda que ya alcanza L. 117,000 millones, el impacto es inmediato.
Desde la gerencia interina, Eduardo Oviedo, ministro de Energía y titular provisional de la ENEE, ha sido claro: el sistema está operando al límite. “Siempre existe la posibilidad de apagones”, advirtió, al subrayar que conservar el agua en los embalses es crítico para evitar un colapso mayor.
Demanda récord y calor extremo: el sistema bajo estrés constante
El aumento en la temperatura —con registros que superan los 40 grados centígrados en regiones como el litoral Atlántico— ha disparado el consumo eléctrico.
El dirigente sindical Alex Godoy, representante de los trabajadores de la ENEE, explicó que el uso intensivo de aire acondicionado y la actividad industrial están empujando la demanda a niveles inusuales.
Los picos críticos se concentran en dos franjas:
- Entre 10:00 a.m. y 12:00 del mediodía
- Entre 4:00 p.m. y 7:00 p.m.
En estos horarios, el sistema enfrenta su mayor presión, obligando a considerar cortes programados para evitar fallas generalizadas.
Redes obsoletas: el punto débil del sistema eléctrico
Más allá de la generación, el problema estructural está en la infraestructura. Gran parte de las líneas de transmisión y distribución tienen entre 20 y 30 años de antigüedad, lo que las hace vulnerables al sobrecalentamiento.
Esto explica por qué, incluso con suficiente energía disponible en algunos momentos, los circuitos pueden salir del sistema.
Las zonas más expuestas incluyen:
- Oriente del país
- Occidente
- Litoral Atlántico
- Regiones con alta carga térmica
En estos territorios, el calor acelera el deterioro de las redes, aumentando el riesgo de interrupciones.
Medidas de emergencia: generación térmica y cortes controlados
Ante el riesgo de colapso, la ENEE y el gobierno han comenzado a activar medidas de contingencia.
Entre ellas:
- Negociación de generación adicional con plantas privadas (como Celsur en Choluteca, con 15 MW)
- Uso intensivo de plantas diésel
- Descargas programadas del sistema en horas pico
- Priorización del uso de agua en embalses
- Gestión de cortes para estabilizar la red
Estas acciones buscan evitar apagones masivos, aunque implican interrupciones parciales en el servicio.
Finanzas en rojo: deuda, mora y presión sobre el usuario
El componente financiero agrava el problema técnico. La deuda de la ENEE —L. 117,000 millones— limita su capacidad de inversión y respuesta.
Aunque la estatal asegura estar cumpliendo compromisos con generadores, reconoce una mora heredada significativa. En paralelo, ha tomado medidas para mejorar su liquidez, como la reducción del plazo de pago de la factura de 28 a 15 días.
Este ajuste impacta directamente al usuario, en un contexto donde las tarifas ya generan presión y las quejas por altos recibos aumentan.
Industria y economía: el costo de la inestabilidad energética
El sector productivo ya anticipa efectos. Fuad Handal, presidente regional de la Asociación Nacional de Industriales (ANDI), advirtió que el aumento en costos energéticos impacta la competitividad.
“Estamos en una espiral inflacionaria muy fuerte… el tema de la energía afecta a nivel mundial”, señaló.
La energía es un insumo clave para industria, comercio y servicios. Cualquier interrupción o incremento de costos se traslada a precios, inversión y empleo.
Un sistema entre el clima y los mercados internacionales
El desempeño de la ENEE en mayo dependerá de variables que no controla completamente: el clima y el precio del petróleo.
Honduras enfrenta una vulnerabilidad estructural: alta dependencia de generación térmica, infraestructura envejecida y limitada capacidad financiera.
En este escenario, el sistema eléctrico se convierte en un reflejo de la economía nacional: expuesto a choques externos, con restricciones internas y operando en equilibrio frágil.
El mes que pondrá a prueba la estabilidad eléctrica
Mayo no será un mes cualquiera. La combinación de calor extremo, alta demanda, deuda acumulada y presión internacional define un punto crítico para el sistema eléctrico hondureño.
La ENEE no descarta apagones. El sistema no colapsa, pero tampoco tiene margen amplio.
Y en esa diferencia se juega la estabilidad energética del país.

