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1 octubre , 2026

ENEE y costos ocultos: la factura eléctrica sube 10,49% en Honduras desde abril

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La deuda histórica y costos diferidos trasladados explican el aumento que presiona finanzas familiares y decisiones de inversión empresarial este trimestre.

El costo de la energía eléctrica en Honduras vuelve a subir. A partir del 1 de abril, la tarifa promedio aumenta 10,49%, elevándose a L.5,32 por kilovatio hora, según la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE). El ajuste impacta directamente a hogares, comercios e industrias en un momento de presión inflacionaria y desaceleración del consumo.

CREE y el ajuste: entre costos reales y presión internacional

La Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE), presidida por Héctor Corrales, justificó el incremento como parte del proceso técnico para reflejar los costos reales del sistema eléctrico.

El ajuste responde a dos factores centrales: costos diferidos acumulados y el aumento en los precios internacionales de combustibles. “Se busca dar certeza a las partes y proteger la demanda”, señaló Corrales, aunque reconoció que el impacto dependerá también de las decisiones del Ejecutivo.

Este esquema se enmarca en la Ley General de la Industria Eléctrica, que establece revisiones trimestrales para evitar distorsiones prolongadas en el sistema tarifario.

Cómo cambia la factura eléctrica desde abril

El nuevo pliego tarifario redefine los costos para usuarios residenciales, con una estructura que penaliza el mayor consumo:

  • Cargo fijo residencial: L.59,31
  • Consumo de 0 a 50 kWh: L.4,40 por kWh
  • Consumo adicional: L.5,73 por kWh
  • Alumbrado público: cargo fijo de L.68,67 y L.4,50 por kWh

En términos prácticos, el salto de L.4,81 a L.5,32 por kWh implica un encarecimiento inmediato en la factura mensual, especialmente en hogares urbanos y pequeñas empresas.

Para sectores productivos, este aumento presiona costos operativos en industrias intensivas en energía como maquila, comercio y servicios, con potencial traslado a precios finales.

Costos diferidos: la factura del pasado que llega al presente

Uno de los elementos más sensibles del ajuste es la aplicación de us$17 millones en costos diferidos, heredados de administraciones anteriores. En total, el monto asciende a us$25,5 millones, de los cuales aún quedan us$8 millones pendientes.

Estos recursos representan aproximadamente:

  • 3,5% del ajuste total por costos acumulados
  • 7% adicional por incremento en generación eléctrica
  • Influencia directa de precios internacionales de combustibles
  • Impacto del mercado de oportunidad energético
  • Condiciones hidrológicas menos favorables

Este componente evidencia una práctica recurrente en el sistema eléctrico hondureño: diferir costos para evitar aumentos inmediatos, pero trasladarlos posteriormente a los consumidores.

ENEE: deuda estructural y fragilidad del sistema

El trasfondo del ajuste es la crisis financiera de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), que acumula una deuda superior a L.114.000 millones (más de us$4.200 millones).

Esta situación limita la capacidad del Estado para absorber incrementos y obliga a trasladar costos al usuario final. La combinación de pérdidas técnicas, problemas de gestión y dependencia de combustibles fósiles ha debilitado la sostenibilidad del sistema.

En comparación regional, Honduras mantiene uno de los sistemas eléctricos más presionados financieramente en Centroamérica, solo comparable con estructuras deficitarias en Nicaragua o El Salvador en períodos previos a reformas energéticas.

Subsidios en duda: el factor político y fiscal

Históricamente, el gobierno hondureño ha intervenido mediante subsidios para contener el impacto de alzas tarifarias, especialmente en contextos de presión social o electoral.

Sin embargo, al cierre del anuncio, no existe confirmación oficial sobre nuevas medidas de alivio. La CREE indicó que desconoce las decisiones del Ejecutivo, remitiendo la responsabilidad al Ministerio de Energía.

La ausencia de subsidios implicaría un traslado completo del ajuste a los consumidores, en un contexto donde la inflación energética ya afecta la canasta básica y el costo de vida.

Impacto macroeconómico: inflación, consumo y competitividad

El aumento de la electricidad tiene efectos multiplicadores en la economía hondureña. Según análisis de organismos como el Banco Central de Honduras (BCH) y reportes de cámaras empresariales, la energía es un insumo transversal.

El alza puede traducirse en:

  • Mayor presión inflacionaria, especialmente en alimentos y servicios
  • Reducción del consumo en hogares de ingresos medios
  • Aumento de costos en cadenas productivas
  • Menor competitividad frente a países con energía más barata
  • Ajustes en inversión empresarial en sectores intensivos en energía

En 2025, Honduras ya registraba tensiones en costos energéticos por volatilidad internacional. Este nuevo ajuste consolida una tendencia que podría impactar el crecimiento económico en 2026.

El incremento del 10,49% en la tarifa eléctrica no solo redefine el costo de la energía en Honduras, sino que expone la fragilidad estructural del sistema: deuda acumulada, dependencia externa y decisiones postergadas. Mientras la tarifa sube a L.5,32 por kWh, la incógnita no es solo cuánto pagarán los usuarios, sino quién absorberá el próximo ajuste.

Por Linda Gutiérrez

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