Banco Central mantiene estabilidad apoyado en flujo de divisas enviado por migrantes hondureños desde Estados Unidos principalmente.
Honduras se encamina a cerrar 2026 con más de US$12 mil millones en remesas, un flujo que ya supera los US$3 mil millones en el primer trimestre, según estimaciones del economista Henry Rodríguez. El dato confirma la creciente dependencia del país del dinero enviado por migrantes, principalmente desde Estados Unidos, y su impacto directo en el consumo, las reservas internacionales y la estabilidad cambiaria.

¿Por qué las remesas son clave para la economía hondureña?
El economista Henry Rodríguez explicó que las remesas se han convertido en uno de los pilares de la economía nacional, no solo por el ingreso de divisas, sino por su efecto directo en el consumo de los hogares.
El especialista señala que este flujo permite sostener la estabilidad macroeconómica, ya que fortalece las reservas internacionales administradas por el Banco Central de Honduras (BCH), lo que ayuda a mantener el control del tipo de cambio.
En la práctica, el ingreso constante de dólares reduce presiones cambiarias y sostiene la liquidez en un entorno donde el empleo formal interno sigue siendo limitado.
¿De dónde proviene el dinero que sostiene el consumo?
El origen de las remesas muestra una fuerte concentración geográfica:
- 85% proviene de Estados Unidos
- 9% desde España
- 6% desde otros países
Este patrón refleja la migración laboral hondureña hacia Norteamérica y la dependencia de un solo mercado laboral externo.
Rodríguez lo resume de forma directa:
“Hondureños que no encontraron oportunidades en el país migraron y hoy sostienen gran parte de la economía nacional”.
¿Qué tan rápido están creciendo las remesas?
Las cifras muestran una aceleración clara. En el primer trimestre de 2026, las remesas superaron los US$3 mil millones, lo que representa un crecimiento de aproximadamente 15% frente al mismo período del año anterior.
Con esta tendencia, la proyección anual supera los US$12 mil millones, un nivel histórico para Honduras.
Este flujo impacta directamente en el consumo de los hogares, especialmente en:
- Alimentación y canasta básica
- Vivienda y construcción
- Educación y salud privada
- Comercio minorista
- Servicios y transferencias familiares
¿Se usan las remesas para invertir o solo para consumir?
Uno de los principales hallazgos del análisis es el uso predominante del dinero recibido. Según el economista, alrededor del 85% de las remesas se destina al consumo inmediato, mientras que una proporción reducida se orienta al ahorro o inversión.
Este comportamiento genera una economía familiar con alta liquidez, pero con baja acumulación de capital productivo.
Entre los principales desafíos identificados:
- Baja bancarización en zonas rurales
- Limitado acceso a instrumentos de inversión
- Escasa cultura de ahorro formal
- Alta dependencia del consumo importado
- Débil conexión entre remesas y crédito productivo
¿Qué impacto tienen las remesas en la estabilidad del país?
El Banco Central de Honduras (BCH) se beneficia directamente de este flujo constante de divisas. Las remesas fortalecen las reservas internacionales, lo que contribuye a mantener la estabilidad del tipo de cambio y reduce la volatilidad cambiaria.
En comparación con otras economías de la región, Honduras mantiene una relativa estabilidad macroeconómica apoyada en este ingreso externo, aunque con alta sensibilidad a factores internacionales.
¿Qué riesgos enfrenta la economía hondureña?
A pesar de su impacto positivo en el corto plazo, economistas advierten que esta estabilidad depende en gran medida de factores externos, especialmente del mercado laboral en Estados Unidos.
El riesgo estructural se concentra en la dependencia de un solo origen de divisas y en la baja transformación de las remesas en inversión productiva local.
¿Cómo se compara Honduras con la región?
Honduras se ubica entre los países de Centroamérica con mayor dependencia de remesas en relación con su economía. Este fenómeno también se observa en Guatemala y El Salvador, aunque con distintos niveles de diversificación productiva.
Estudios del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) han señalado que las remesas funcionan como estabilizador social, pero pueden limitar la transformación productiva si no se canalizan hacia inversión.
La proyección de más de US$12 mil millones en remesas para 2026 confirma un patrón estructural: Honduras sostiene una parte significativa de su estabilidad macroeconómica con ingresos generados fuera de sus fronteras.
Mientras el consumo se fortalece en los hogares, el desafío sigue siendo el mismo: convertir ese flujo en inversión productiva. Como resume el economista Henry Rodríguez, los migrantes siguen siendo el soporte central de la economía nacional desde el exterior.




