BCIE y Astaldi en la mira por falla estructural del viaducto capitalino. El puente de us$7.2 millones colapsó por errores de cálculo, dejando una conexión vital paralizada y presión política sobre infraestructura pública.
Aníbal Ehrler, ministro de Infraestructura y Transporte, fue contundente: El rediseño del puente Juan Manuel Gálvez ya está en marcha tras un colapso que dejó al descubierto errores estructurales y tensó la movilidad de Tegucigalpa. Once meses después del derrumbe del 5 de abril de 2025, la obra de us$7.2 millones (L.183 millones) sigue parcialmente habilitada, generando impactos logísticos y económicos en una conexión vital hacia el oriente del Distrito Central.
El viaducto que se convirtió en embudo urbano
En medio del tráfico denso y el ritmo acelerado de la capital, el puente Juan Manuel Gálvez permanece parcialmente operativo, obligando a conductores y transportistas a redistribuir sus rutas. La estructura conecta la colonia 21 de Octubre con el anillo periférico en dirección a Valle de Ángeles, una arteria clave para el comercio diario y el turismo local.
El ministro de Infraestructura y Transporte, Aníbal Ehrler, explicó que el proyecto se encuentra en fase de diseño para restituir la rampa colapsada y reforzar las existentes. Según afirmó, la reconstrucción podría completarse en aproximadamente ocho meses, lo que ha generado expectativas entre sectores productivos que enfrentan mayores costos de traslado y tiempos logísticos prolongados.
Decreto de emergencia y presión institucional
La reparación del puente está incluida en el decreto de emergencia aprobado el 10 de febrero por el Congreso Nacional, que autoriza intervenciones inmediatas en la infraestructura del Distrito Central. Esta medida busca acelerar obras críticas, aunque también ha abierto cuestionamientos sobre planificación y supervisión técnica en proyectos de alto impacto urbano.
Ehrler aseguró que el Gobierno “meterá el acelerador” para habilitar la zona lo antes posible y acompañar la reconstrucción con mejoras viales y ampliaciones hasta la colonia El Sitio. Mientras tanto, la vía aérea continúa inhabilitada, obligando a miles de conductores a depender del carril inferior habilitado tras labores de limpieza ejecutadas por autoridades anteriores.
Cálculos fallidos y materiales bajo sospecha
Según la solicitud de información SIT-UT-091-2025, el colapso se produjo por cálculos incorrectos en la resistencia de los soportes ante cargas pesadas, además del uso de materiales de baja calidad. El incidente ocurrió cuando un camión cabezal transitaba hacia el anillo periférico, sometiendo la estructura a una presión que no logró soportar.
El debilitamiento de la viga izquierda provocó que el puente girara hacia ese lado y terminara desplomándose, un episodio que encendió alarmas sobre la vida útil real de infraestructuras financiadas con recursos multilaterales. La obra había sido inaugurada en 2014, lo que implica que solo registró 11 años de funcionamiento, muy por debajo de estándares internacionales.
Claves económicas y técnicas del caso
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Inversión inicial: us$7.2 millones (L.183 millones).
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Financiamiento: recursos del Banco Centroamericano de Integración Económica.
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Constructor: la firma italiana Astaldi.
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Diseño vial: estructura tipo caracol que conecta seis direcciones urbanas.
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Impacto actual: congestión, aumento de costos operativos y retrasos en distribución comercial.
Infraestructura urbana y competitividad económica
El colapso del viaducto se ha convertido en un símbolo de las fragilidades estructurales de la infraestructura hondureña. Como explicó soydatos, los déficits de mantenimiento vial incrementan los costos empresariales y afectan la competitividad urbana, especialmente en ciudades con crecimiento desordenado como Tegucigalpa.
Datos del Banco Central de Honduras indican que la inversión en construcción pública ha tenido comportamientos irregulares desde 2020, con proyectos que avanzan sin un esquema sólido de mantenimiento preventivo. En contraste, economías regionales como Panamá o Costa Rica destinan mayores recursos a la supervisión técnica, lo que extiende la vida útil de sus obras estratégicas.
En el caso del puente Juan Manuel Gálvez, su función como nodo de distribución urbana era comparable a una pieza clave en un sistema circulatorio: al fallar, el tráfico se redistribuyó de forma caótica, saturando rutas alternas y elevando el desgaste vehicular y la contaminación ambiental.
Rediseño vial y expectativas del sector productivo
El nuevo proyecto no solo contempla la reconstrucción del tramo colapsado, sino también la ampliación de corredores viales hasta la colonia El Sitio, lo que podría mejorar la conectividad hacia zonas residenciales y comerciales del oriente capitalino. Sin embargo, cámaras empresariales han insistido en la necesidad de mayor transparencia sobre plazos y costos finales.
Especialistas consultados por medios como Proceso.hn advierten que el reto es garantizar estándares internacionales de ingeniería y fiscalización, ya que la confianza en la infraestructura pública influye directamente en decisiones de inversión privada y desarrollo logístico. Para sectores como el turismo rural o el comercio internacional, la conectividad eficiente es un factor determinante.
Once meses después del colapso, la estructura sigue recordando que una inversión millonaria puede volverse frágil si fallan los cálculos. En la capital, donde el tráfico no se detiene, el puente Juan Manuel Gálvez espera su segunda oportunidad mientras la ciudad sigue buscando rutas para no perder tiempo ni competitividad.




