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24 septiembre , 2026

El agro de Honduras vive un día clave marcado por sequía, café y seguridad alimentaria

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La falta de agua obliga a intervenir 2.3 millones de hectáreas, mientras el café enfrenta menores precios y el país mantiene presión sobre la producción de alimentos.

SOYDATOS EXPRESS

Indicador Dato clave
Sequía 2.3 millones de hectáreas bajo cobertura prevista
Estimulación de lluvias 20 vuelos
Inversión US$600,000
Café US$271 por quintal
Café +1.2 millones de quintales esperados
Exportación café US$2,400 millones proyectados
Seguridad alimentaria 1.8 millones de personas afectadas
Ganadería Guaimaca 50 productores apoyados
Cacao 630 toneladas exportadas en 2026
Agricultura occidental US$14.23 millones en inversión

El agro hondureño se presenta hoy  con una combinación que merece atención empresarial: déficit de agua, respuesta de emergencia, presión sobre el café, problemas de producción ganadera y una creciente preocupación por la seguridad alimentaria.

No es solamente un problema del productor. Lo que ocurre en el campo empieza a trasladarse hacia precios, importaciones, empleo rural, divisas y costos de la industria alimentaria.

1. La sequía se convierte en el principal riesgo del agro

La noticia más relevante de la semana es la decisión del Gobierno de preparar 20 vuelos de estimulación de lluvias para cubrir hasta 2.3 millones de hectáreas.

El programa tendrá una duración estimada de dos a tres meses y una inversión aproximada de US$600,000, con prioridad en el Corredor Seco, las cuencas que abastecen al Distrito Central, sectores relacionados con El Cajón y el Alto Aguán.

La técnica utilizará yoduro de plata y dependerá de que existan nubes con condiciones atmosféricas adecuadas. Es importante subrayarlo: no crea lluvia desde cero ni garantiza precipitaciones. La propia SAG señala que cada operación dependerá de las condiciones meteorológicas.

El dato económico está en la superficie involucrada: 2.3 millones de hectáreas. La agricultura y la ganadería están enfrentando un problema que ya trasciende la finca individual.

2. La siembra de nubes es una respuesta de emergencia, no una solución estructural

El debate sobre esta técnica merece separar expectativa de resultado.

Expertos consultados por El Heraldo cuestionan que la estimulación de nubes pueda resolver por sí sola las necesidades de agua de cultivos que requieren humedad durante semanas o meses. La técnica depende de la existencia previa de nubes apropiadas y su efectividad no equivale a construir nuevas fuentes permanentes de agua.

Esto vuelve relevante otra decisión tomada la semana pasada: SAG, AMHON y SERNA firmaron un convenio para desarrollar obras de cosecha de agua en municipios afectados por la sequía. La intención es construir infraestructura hídrica para producción agropecuaria y consumo.

Ahí está la diferencia entre emergencia e inversión productiva: un vuelo puede intentar aprovechar una nube; una cosecha de agua permite almacenar el recurso para utilizarlo cuando vuelva a faltar lluvia.

3. El café pierde precio justo cuando Honduras espera producir más

El segundo gran frente está en el café. El precio internacional del quintal ha bajado hasta alrededor de US$271, según productores y exportadores citados esta semana por Proceso y otros medios. Una de las razones señaladas es la expectativa de una cosecha históricamente alta en Brasil, que aumenta la oferta mundial.

Pero Honduras tiene una variable a su favor: volumen. El sector espera cerrar la cosecha con aproximadamente 1.2 millones de quintales adicionales respecto al año anterior y proyecta alrededor de US$2,400 millones en exportaciones, unos US$200 millones más que los aproximadamente US$2,150 millones registrados en el ciclo anterior.

4. El agro vuelve a mostrar una dependencia de factores externos

El caso del café revela una característica estructural del agro hondureño: producir más no garantiza automáticamente ganar más.

El precio depende del mercado internacional, mientras los costos de fertilizantes, mano de obra, transporte, financiamiento y manejo de finca se determinan en buena medida dentro del país.

Cuando la cotización baja, el margen del productor se comprime. Por eso el desafío ya no está únicamente en ampliar hectáreas, sino en elevar rendimiento por manzana, calidad, productividad y diferenciación.

5. La ganadería también está recibiendo el impacto de la falta de agua

La sequía no está afectando únicamente los cultivos. La SAG entregó en Guaimaca, Francisco Morazán, heno, maíz rolado y semilla de sorgo a unos 50 productores ganaderos, como parte de un programa para enfrentar la escasez de agua y pasto. La intervención también incluye capacitación sobre manejo de agua, pastoreo y alimentación.

La propia SAG ha reportado acciones similares en otras zonas. En Choluteca, por ejemplo, fueron beneficiados 410 pequeños productores ganaderos con más de 410,000 libras de ensilaje de maíz.

Esto tiene una lectura empresarial: cuando disminuye el forraje disponible, aumentan los costos de alimentación y se puede afectar la productividad ganadera.

6. La seguridad alimentaria vuelve al centro del debate

El Heraldo reportó esta semana que alrededor de 1.8 millones de hondureños enfrentan inseguridad alimentaria, con especial afectación en zonas del Corredor Seco donde se perdieron cosechas y existe escasez de agua. Las autoridades, sin embargo, sostienen que no existe desabastecimiento nacional de granos básicos.

Esta distinción es importante. Inseguridad alimentaria no significa necesariamente que Honduras esté sin alimentos en los mercados. Puede coexistir con disponibilidad comercial y, al mismo tiempo, con familias que no tienen ingresos suficientes o producción propia para garantizar su alimentación. Para la economía, esto abre dos frentes: producción y poder adquisitivo.

7. Honduras necesita producir más granos básicos

Los datos disponibles muestran una brecha estructural que la sequía vuelve más delicada.

Productores citados por La Prensa señalan que Honduras produjo alrededor de 5 millones de quintales de maíz en 2025, frente a un consumo estimado de entre 22 y 26 millones. En frijol, la producción rondó los 2 millones de quintales, frente a un consumo de aproximadamente 2.4 millones.

El arroz presenta una brecha todavía mayor: según la misma fuente, la producción nacional de 2025 fue de unos 447,000 quintales, frente a una demanda cercana a 5 millones.

Esto significa que el agro hondureño tiene una doble tarea: resistir el clima y elevar la producción nacional.

8. El cacao muestra que hay otra ruta para el agro

No todo el panorama es defensivo. El cacao aparece como uno de los rubros que está buscando mayor inserción internacional. Honduras produce entre 1,700 y 2,000 toneladas anuales y exportó aproximadamente 915 toneladas en 2025, generando unos US$3.8 millones en divisas.

En lo que va de 2026 se reportan alrededor de 630 toneladas exportadas, por unos US$2.8 millones. El 80% de la producción se dirige a mercados centroamericanos, principalmente Guatemala y El Salvador, mientras el 20% se exporta a Suiza.

Además, existen unas 70 empresas dedicadas a la transformación del cacao, alrededor del 60% ubicadas en la zona noroccidental.

Aquí aparece una oportunidad diferente: no solamente vender materia prima, sino aumentar el valor agregado dentro de Honduras.

9. La agricultura necesita pasar de emergencia a infraestructura

Honduras ya tiene iniciativas de mayor plazo. A principios de septiembre, la SAG informó una inversión de US$14.23 millones para fortalecer la producción agrícola en el occidente mediante ProOccidente, con recursos vinculados al BID y al Fondo Español para el Desarrollo Sostenible.

El programa contempla incorporar tecnologías climáticamente inteligentes para más de 4,265 productores, especialmente en zonas vulnerables al cambio climático. El contraste con la emergencia de esta semana es evidente.

US$600,000 para intentar estimular lluvias frente a US$14.23 millones para fortalecer productividad y resiliencia.

Son instrumentos diferentes y no necesariamente comparables, pero juntos muestran hacia dónde debería evolucionar la discusión: de reaccionar ante cada sequía a invertir en sistemas productivos capaces de soportarla.

10. El agro ya es un tema de competitividad nacional

Mi lectura de la semana es que el agro dejó de ser únicamente una conversación sobre productores.

El sector determina parte de las exportaciones, empleo rural, precios de alimentos, importaciones, divisas, actividad industrial y desarrollo territorial.

El café muestra el riesgo de depender de precios internacionales. La sequía demuestra el costo de depender de las lluvias. Los granos básicos muestran las consecuencias de producir por debajo de la demanda. Y el cacao demuestra que existen posibilidades de crecer mediante exportación y transformación.

La mirada de la directora de SOYDATOS

Esta semana veo al agro hondureño frente a una contradicción importante: necesitamos producir más precisamente cuando producir se vuelve más difícil.

La sequía está obligando al Gobierno a buscar respuestas inmediatas, incluso mediante la estimulación de lluvias. Pero también me parece fundamental mirar la otra parte de la ecuación: cosecha de agua, riego, tecnología, semillas, financiamiento y productividad.

El café muestra otro desafío. Honduras puede producir más y aumentar sus exportaciones, pero una caída del precio internacional puede reducir el margen del productor. Por eso, para mí, el futuro del agro no está solamente en producir más, sino en producir mejor y capturar mayor valor.

También veo señales interesantes en el cacao y en otros productos que pueden crecer en mercados internacionales. El país necesita aprovechar esos nichos y desarrollar cadenas de valor que permitan que una mayor parte del ingreso permanezca en Honduras.

Y hay algo que considero fundamental para los empresarios: el agro debe analizarse como una cadena económica completa. Cuando falta agua, no solamente pierde el agricultor. Se afecta la ganadería, la industria alimentaria, el transporte, el comercio y eventualmente el precio que paga el consumidor.

Mi lectura de esta semana es que Honduras necesita pasar de administrar emergencias agrícolas a construir infraestructura productiva y resiliencia climática.

Porque en el agro, esperar a que vuelva la lluvia ya no es suficiente. Hay que prepararse para producir cuando la lluvia no llegue.

Por Linda Gutiérrez

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