La caída de la maquila golpea economías familiares y el norte del país; empresarios y sindicatos advierten efectos estructurales.
Desde 185 000 empleos en 2024 a apenas 145 000 al cierre de 2025: 40 000 puestos de trabajo se esfumaron en la maquila hondureña. Cierres de plantas, menor demanda desde Estados Unidos, migración laboral y angustia familiar marcan una de las caídas más profundas del sector industrial en años.
La caída que marcó un ciclo
La maquila en Honduras, históricamente un motor de empleo formal, cerró el 2025 con 40 000 empleos menos que en el año anterior, según datos del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep). “Llegamos a tener 185 000 empleos y cerramos el 2025 con 145 000”, explicó el representante del Cohep, Guillermo Matamoros.
Matamoros señaló que empresas han cerrado plantas completas, reduciendo su presencia en zonas industriales como Choloma y Villanueva, donde la maquila concentra gran parte de la actividad económica del país. El impacto va más allá del sector: afecta servicios, comercio y estructuras familiares enteras.
Voces desde adentro del sector
“Muchas empresas cerraron algunas de sus plantas, pero también se perdieron empresas”, relató Matamoros, sintetizando la percepción empresarial sobre lo ocurrido. Para los trabajadores, la caída fue más drástica y prolongada.
Evangelina Argueta, líder sindical, advirtió que el éxodo de plazas no es un fenómeno aislado de 2025 sino parte de una tendencia extendida desde 2022, cuando la maquila comenzó una reducción sostenida de empleos. Según sindicatos, el cierre de múltiples empresas y la rotación impulsada por migración laboral han vaciado talleres textiles.
Factores clave de una crisis persistente
La contracción del empleo maquilador responde a varias causas que se acumulan desde hace años:
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Caída de la demanda internacional, especialmente desde Estados Unidos, principal destino de exportaciones maquiladoras, reduciendo pedidos de prendas de vestir y textiles.
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Cierres de empresas maquiladoras, que entre 2023 y 2025 suman decenas de plantas cerradas o con despidos continuos.
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Migración de trabajadores, que optan por renunciar ante la falta de oportunidades laborales estables.
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Competencia regional, con países como México y El Salvador atrayendo maquilas por mejores condiciones de inversión.
“Lo que más afectó a la industria fue la caída de la demanda… las tarifas inciden en la inflación que conlleva mayores precios”, explicó Matamoros sobre el impacto de factores externos.
📌 Bloque 4: Aranceles y comercio global
Uno de los componentes más discutidos por empresarios es el efecto de los aranceles internacionales impuestos por Estados Unidos. Matamoros afirmó que en el corto plazo el sector debe resolver “el tema comercial por los aranceles aplicados por la administración de Trump”, que encarecen productos hondureños frente a competidores asiáticos y regionales.
Este ajuste afecta los costos de exportación y la competitividad de productos manufacturados en Honduras, según testimonios del sector privado. La dependencia del mercado estadounidense se ha consolidado como un riesgo estructural: cuando esa economía reduce su demanda, el efecto se traduce en menos órdenes, menos producción y, en consecuencia, menos empleo.
Diversificación y propuestas de recuperación
Frente a la crisis, Matamoros sostiene que atraer nuevas empresas extranjeras es clave para sustituir la pérdida de empleo. “No se debe seguir llorando por lo que ya pasó, habrá que restaurar lo dañado y seguir adelante”, dijo.
Uno de los enfoques propuestos es diversificar el sector maquilador más allá del textil tradicional, con énfasis en la hilandería y otros subsectores donde hay avances locales. La idea es ampliar la oferta productiva para amortiguar la dependencia de prendas de vestir y adaptarse a nuevos nichos de mercado.
Impacto social y laboral real
La caída de la maquila se siente en hogares y comunidades enteras. La pérdida de empleo no solo reduce ingresos familiares, sino que intensifica otras problemáticas sociales, como la migración laboral, la informalidad y la precariedad económica en áreas urbanas del norte del país.
Trabajadores que antes tenían empleo fijo hoy enfrentan incertidumbre sobre su futuro laboral, y algunos hombres y mujeres optan por proyectos migratorios esperando mejores oportunidades fuera de Honduras. Esta decisión, en muchos casos, implica el sacrificio de la cercanía familiar y la estabilidad económica en el corto plazo.
¿Qué sigue para la maquila?
La situación de la maquila hondureña al cierre de 2025 muestra un sector que no solo perdió decenas de miles de empleos, sino que también enfrenta una reforma de prioridades productivas. Para expertos y protagonistas de la industria, enfocarse en nuevas inversiones, diversificar las líneas de producción y mejorar la competitividad externa serán determinantes para revertir la tendencia.
Los datos y testimonios coinciden en que sin cambios estructurales, el empleo formal vinculado a la maquila difícilmente recuperará los niveles previos, lo que obliga a una reflexión profunda sobre cómo reactivar un sector que fue pilar del crecimiento económico reciente en Honduras.




