Honduras inicia nueva exploración petrolera en el Caribe con tecnología sísmica 3D, mientras mantiene elevada dependencia de combustibles importados.
Honduras está a punto de volver a mirar debajo del fondo marino del Caribe en busca de una fuente energética que podría tener un enorme impacto económico si finalmente aparece en cantidades comerciales. La Secretaría de Energía (SEN) prepara una nueva campaña de exploración frente a las costas de Gracias a Dios, más de cinco décadas después de que comenzaron los primeros esfuerzos para encontrar hidrocarburos en esa zona.
La diferencia ahora está en la tecnología y en la escala. El consorcio CARIBEX/Talos Energy trabaja sobre un bloque marítimo de más de 4 millones de acres, equivalentes a aproximadamente 17,000 kilómetros cuadrados, con oportunidades tanto en aguas profundas como someras. Talos ya asumió la operación de una participación del 45% y busca elevarla al 80%, operación que todavía requiere aprobación de la SEN.
Pero hay una precisión fundamental: Honduras todavía no tiene una reserva petrolera comercialmente comprobada en este proyecto. Lo que comienza ahora es una etapa de exploración destinada precisamente a determinar si existen hidrocarburos, dónde están y si su extracción sería económicamente viable.
¿Qué está buscando Honduras debajo del Caribe?
La nueva fase utilizará sísmica tridimensional (3D), una tecnología que permite construir imágenes mucho más detalladas de las estructuras geológicas debajo del lecho marino.
La primera campaña está prevista para septiembre y octubre de 2026, en aguas profundas frente a Gracias a Dios. Una segunda etapa está contemplada para el segundo trimestre de 2027, esta vez en aguas someras.
La secuencia es importante porque la sísmica no equivale a perforar un pozo ni confirma automáticamente la existencia de petróleo. Primero permite identificar estructuras que podrían contener hidrocarburos; posteriormente, si los resultados justifican el riesgo económico, podría plantearse una perforación exploratoria.
Los números de la nueva fase:
- Septiembre-octubre de 2026: primera etapa sísmica 3D.
- Segundo trimestre de 2027: segunda etapa prevista en aguas someras.
- Más de 4 millones de acres: superficie bruta del bloque divulgada por Talos.
- ≈17,030 km²: equivalencia aproximada de esa superficie.
- 80%: participación operativa que Talos pretende alcanzar.
- 45%: participación operativa que Talos ya cerró y con la cual asumió la operación.
- 20%: participación que CaribX mantiene según el acuerdo anunciado por Talos.
- 35% restante: sujeto a aprobación de la SEN.
El tamaño del bloque explica por qué el proyecto tiene relevancia estratégica incluso antes de conocer sus resultados: se trata de una superficie equivalente a una parte considerable del territorio nacional, aunque ubicada en aguas marítimas.
¿Por qué el petróleo sería económicamente relevante para Honduras?
Porque Honduras actualmente no produce ni refina derivados del petróleo y depende de las importaciones para abastecer su mercado de combustibles. La propia SEN señala que todos los derivados consumidos internamente proceden de otros países.
El tamaño de esa dependencia se refleja en la factura petrolera.
En 2025 Honduras importó US$2,380.2 millones en combustibles, según datos del BCH. Esa factura disminuyó US$190.2 millones, equivalente a 7.4%, frente a 2024, principalmente por menores precios internacionales y menor demanda de búnker.
El peso de los combustibles en la economía es todavía más significativo cuando se observa su relación con el comercio exterior:
- US$2,380.2 millones: importaciones de combustibles en 2025.
- -US$190.2 millones: reducción frente a 2024.
- -7.4%: caída interanual de la factura.
- 5.9% del PIB: equivalente aproximado del valor importado de combustibles en 2025.
- 28.9% del déficit comercial de bienes: participación de los combustibles en 2025.
- US$2,659.2 millones: combustibles más lubricantes.
- 15.5%: participación de combustibles y lubricantes dentro de las importaciones de mercancías generales, según las cifras citadas para 2025.
Por eso, cualquier eventual producción nacional tendría que analizarse no solamente como un proyecto energético, sino como una potencial herramienta para reducir parte de la exposición externa de Honduras.
Eso sí: en este momento no existe evidencia suficiente para afirmar que el proyecto reducirá la factura petrolera. Primero tendría que encontrarse petróleo, luego comprobarse que existe en cantidades comerciales y finalmente determinarse si su extracción resulta competitiva.
¿Cuánto combustible importa Honduras y de dónde proviene?
La dependencia petrolera puede observarse también desde el volumen físico.
En junio de 2025, Honduras importó aproximadamente 2.61 millones de barriles de derivados del petróleo, con un costo CIF de unos US$182.2 millones. La Costa del Golfo estadounidense fue la principal fuente de suministro.
Los datos de ese mes muestran:
- Diésel: 619,503 barriles.
- Fuel oil: 682,569 barriles.
- GLP: 585,252 barriles.
- Gasolina superior: 349,669 barriles.
- Gasolina regular: 268,720 barriles.
- Av-Jet: 59,891 barriles.
- Asfalto: 42,624 barriles.
- Total: 2.61 millones de barriles.
- Costo CIF: US$182.2 millones.
- 76%: proporción de hidrocarburos y derivados procedentes del mercado de la Costa del Golfo de Estados Unidos en 2025.
La concentración geográfica también es considerable: Houston y Texas representaron juntos más del 61% del volumen consignado en el reporte de junio de 2025, mientras Pascagoula, Mississippi, aportó otro 13.67%.
Esta estructura convierte cualquier descubrimiento petrolero hondureño potencial en un asunto de balanza comercial, seguridad energética y exposición a precios internacionales, no solamente de producción de combustibles.
¿Qué cambió con la entrada de Talos Energy?
La entrada de Talos modifica el perfil empresarial del proyecto.
La compañía estadounidense anunció que ejecutó acuerdos definitivos para adquirir hasta un 80% de participación operativa en el bloque hondureño. Ya cerró una participación del 45% y asumió la operación; el 35% adicional está sujeto a aprobación de Honduras.
Talos describe el bloque como una oportunidad de exploración tanto en aguas someras como profundas y señala la existencia de objetivos de exploración en el sistema petrolero marino.
La estructura económica del acuerdo también es relevante: la empresa indicó que su entrada está diseñada como una operación de “seismic carry”, es decir, con participación vinculada al financiamiento de la campaña sísmica y con un desembolso inicial limitado respecto a una eventual fase de perforación.
En otras palabras, el capital se está colocando primero para conocer mejor el subsuelo antes de asumir el riesgo mucho mayor de perforar.
¿Qué antecedentes tiene Honduras en esta búsqueda petrolera?
La exploración no comenzó en 2026. El Estado hondureño autorizó en 2013 un contrato para explorar y eventualmente explotar hidrocarburos en el Caribe, frente al departamento de Gracias a Dios. La concesión original comprendía alrededor de 35,246 km² de superficie marítima y fue otorgada inicialmente a BG Group. Posteriormente, BG fue adquirida por Shell y el contrato cambió de estructura empresarial.
Ahora el proyecto entra en una nueva etapa tecnológica y corporativa.
La diferencia respecto a los primeros esfuerzos es que la campaña actual pretende utilizar información sísmica 3D para reducir la incertidumbre geológica antes de decidir si existe fundamento para perforar.
El dato central sigue siendo uno: todavía no hay petróleo comercialmente confirmado.
¿Qué ocurre con la pesca y el ambiente en Gracias a Dios?
La exploración también tiene una dimensión territorial y ambiental porque se desarrolla frente a una zona donde la pesca representa una actividad económica fundamental.
La SEN señala que las operaciones deberán ejecutarse bajo la licencia ambiental vigente y con medidas orientadas a proteger los arrecifes y minimizar impactos sobre la pesca artesanal e industrial.
La segunda fase en aguas someras está prevista para el segundo trimestre de 2027, coincidiendo con el período de veda de la mayoría de las pesquerías, según la información oficial proporcionada.
El reto económico es encontrar un equilibrio entre dos activos potencialmente estratégicos: los recursos energéticos que podrían estar bajo el lecho marino y los recursos pesqueros que ya generan ingresos y empleo en las comunidades costeras.
La exploración sísmica, además, deberá mantener estándares ambientales y mecanismos adecuados de información y participación territorial antes de avanzar hacia actividades de mayor impacto.
¿Qué significaría para Honduras encontrar petróleo?
Un descubrimiento no convertiría automáticamente a Honduras en un país petrolero.
Primero tendría que determinarse:
- Existencia: que realmente haya hidrocarburos.
- Volumen: cuánto petróleo o gas existe.
- Calidad: características del recurso.
- Recuperación: cuánto puede extraerse técnicamente.
- Costo: cuánto cuesta producir cada barril.
- Infraestructura: cómo transportar y procesar el producto.
- Mercado: a qué precio podría comercializarse.
- Viabilidad ambiental: bajo qué condiciones podría desarrollarse.
La importancia económica potencial es enorme precisamente porque Honduras parte de una posición de alta dependencia externa.
En 2025, el país gastó US$2,380.2 millones en combustibles importados. Por eso, una producción nacional significativa podría eventualmente cambiar parte de la ecuación externa; pero no debe confundirse una posibilidad geológica con una reserva económica comprobada.
DOS CLAVES PARA SEGUIR EL PROYECTO
1. La campaña sísmica será la primera gran prueba.
Septiembre y octubre de 2026 serán determinantes para conocer mejor el subsuelo profundo. Los resultados permitirán saber si los objetivos geológicos justifican avanzar hacia una eventual perforación.
2. El verdadero dato económico todavía está pendiente.
Honduras importa miles de millones de dólares en combustibles cada año, pero aún no sabe si el Caribe contiene petróleo comercialmente explotable. La sísmica 3D busca precisamente responder esa pregunta.
Fuentes: Secretaría de Energía de Honduras (SEN); Banco Central de Honduras (BCH); Talos Energy; Instituto Nacional de Estadística (INE).


