Un aumento del 4.11 % impacta hogares y empresas en un enero ya cargado.
Enero llegó con facturas más pesadas. Sin anuncios políticos ni discursos, la tarifa eléctrica subió 4.11 %, afectando hogares, comercios y pequeñas empresas. “No es solo la luz, es todo lo que sube detrás”, resumió un comerciante capitalino al revisar su recibo.
El ajuste que no sorprende, pero duele
La Comisión Reguladora confirmó el aumento trimestral, explicado por costos de generación, compra de energía y variaciones en combustibles. Técnicamente esperado, socialmente explosivo.
El impacto es directo sobre una clase media ya tensionada por alimentos, transporte y servicios.
Desde el sector empresarial advierten que cada ajuste eléctrico se traslada a precios, afectando competitividad y consumo interno.
El sistema que sigue sin resolverse
Autoridades energéticas sostienen que el problema no es la tarifa, sino la estructura heredada: contratos caros, pérdidas técnicas y subsidios mal focalizados.
“Estamos pagando decisiones del pasado”, repiten funcionarios, mientras usuarios reclaman resultados visibles.
Lo que viene en el corto plazo
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Mayor presión inflacionaria
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Reclamos por subsidios
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Impacto en pymes
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Debate político inevitable
La electricidad volvió a ser termómetro social. Y el año apenas empieza.




