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9 octubre , 2026

Análisis: Honduras recibe US$7,692 millones en remesas mientras el crecimiento pierde fuerza

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Entre enero y julio de 2026 ingresaron US$7,692.2 millones por remesas, 11.2% más que un año antes, pero muy por debajo del crecimiento de 25.3% registrado en 2025. El dinero de los migrantes mantiene su peso estructural en la economía mientras cambian los patrones de envío, migración y consumo.

SOYDATOS EXPRESS

  • US$7,692.2 millones recibió Honduras en remesas entre enero y julio de 2026.
  • 11.2% creció el flujo interanual, frente a 25.3% a julio de 2025.
  • 34.3% del PIB representan las remesas al segundo trimestre de 2026, según el BCH.
  • 46.2% de los ingresos de divisas del país correspondieron a remesas entre enero y agosto.
  • 38,052 hondureños fueron deportados o retornaron voluntariamente desde Estados Unidos a julio, 48.5% más que un año antes.
  • US$510.3 es el promedio mensual que envían quienes remiten dinero regularmente.
  • 64.7% de los migrantes encuestados envía remesas de manera regular.
  • 78.8% de los remitentes en Estados Unidos absorbe con su propio dinero el impuesto de 1% sobre determinadas remesas en efectivo.
  • 32.1% ya utiliza páginas web o aplicaciones móviles para enviar dinero.
  • 38.8% de los encuestados manifestó intención de regresar a vivir permanentemente a Honduras.

¿Honduras está recibiendo menos remesas?

No. Está recibiendo más, pero a un ritmo considerablemente menor.

Entre enero y julio de 2026 ingresaron US$7,692.2 millones, frente a US$6,914.7 millones en el mismo período de 2025. El aumento absoluto es de aproximadamente US$777.5 millones, pero el crecimiento porcentual cayó de 25.3% a 11.2%.

La diferencia es suficientemente grande para cambiar la lectura económica.

En 2025, Honduras estaba experimentando una expansión excepcional del flujo de remesas. En 2026, el dinero continúa llegando en cantidades récord, pero la velocidad se normaliza.

El propio BCH identifica un comportamiento similar en Guatemala y El Salvador, aunque con magnitudes diferentes. A julio, Guatemala acumuló US$15,447.1 millones y El Salvador US$5,924.9 millones.

País Remesas enero-julio 2026 Crecimiento 2026
Guatemala US$15,447.1 millones 6.6%
Honduras US$7,692.2 millones 11.2%
El Salvador US$5,924.9 millones 3.7%

El dato hondureño, por tanto, no puede analizarse aislado. Forma parte de una desaceleración regional del crecimiento de las remesas.


¿Por qué importa tanto una desaceleración si el dinero sigue aumentando?

Porque las remesas dejaron de ser un complemento para convertirse en una de las principales fuentes de divisas de Honduras.

El BCH reporta que las remesas equivalieron al 34.3% del PIB al segundo trimestre de 2026, frente a alrededor de 30% en 2025. Además, representaron 46.2% de los ingresos de divisas entre enero y agosto.

Esto tiene implicaciones para empresas, bancos, comercio, consumo y política económica.

Una economía que recibe un volumen tan grande de recursos desde el exterior depende, en buena medida, de la capacidad de los hogares receptores para convertir esos dólares en consumo, vivienda, educación, salud, ahorro e inversión.

Por eso el comportamiento de las remesas también funciona como un termómetro indirecto de la economía de miles de familias.


¿Qué está pasando con la migración hondureña?

Aquí aparece una de las señales más importantes del informe.

A julio de 2026, 38,052 hondureños habían sido deportados o habían retornado voluntariamente desde Estados Unidos, 12,436 más que un año antes. Eso representa un aumento de 48.5%.

Al mismo tiempo, los encuentros de hondureños intentando cruzar irregularmente la frontera sur de Estados Unidos disminuyeron 42.6%.

El contraste es significativo.

Hay menos intentos de ingreso irregular, mientras aumenta el número de hondureños que regresan desde Estados Unidos por deportación o retorno voluntario.

Eso modifica progresivamente el escenario migratorio y puede convertirse en una variable económica relevante para Honduras si parte de esas personas pierde capacidad de generación de ingresos en dólares.

El tablero migratorio

Indicador a julio 2025 2026 Variación
Hondureños deportados o retornados 25,616 38,052 +48.5%
Encuentros en frontera sur Mayor nivel Menor -42.6%
Remesas acumuladas US$6,914.7 M US$7,692.2 M +11.2%

¿Los migrantes están enviando más dinero por temor a las nuevas políticas migratorias?

El informe del BCH aporta una señal que merece atención.

Del grupo consultado, 13.3% dijo haber aumentado el monto de sus remesas durante 2026. Entre las razones aparecen el mayor costo de vida de sus familias en Honduras y el envío de ahorros como medida de precaución ante el endurecimiento de las políticas migratorias.

El BCH desagrega las razones: 40.5% de quienes aumentaron sus envíos señaló el incremento del costo de vida en Honduras; 16.2% mencionó el envío de ahorros por precaución o por la situación migratoria, y 10.8% atribuyó el aumento a mayores ingresos.

Esto es importante porque muestra que parte del flujo adicional no necesariamente responde a una expansión permanente de la capacidad de envío.

Puede existir también un componente de precaución financiera.

En otras palabras, algunos migrantes están trasladando recursos hacia sus familias en Honduras antes de que su situación migratoria pueda cambiar.


¿Cuánto está enviando cada migrante?

El promedio mensual entre los remitentes encuestados fue de US$510.3.

El BCH encontró que el 64.7% de los encuestados envía remesas regularmente y que ese monto representa 12.6% de su ingreso mensual promedio y 43.1% del ingreso disponible después de gastos.

Además, el comportamiento no es uniforme.

71.2% dijo mantener el mismo monto enviado durante 2026, mientras 12.7% redujo sus envíos.

Esto revela que la desaceleración no necesariamente está ocurriendo porque todos estén enviando menos. También responde a que una mayoría mantiene estable el monto mientras el fuerte crecimiento observado en 2025 deja de repetirse.


¿Qué tan importante es Estados Unidos para las remesas?

La concentración continúa siendo enorme.

88.2% de los encuestados reside en Estados Unidos y 8.8% en España, de acuerdo con la encuesta del BCH.

La diferencia de ingresos entre ambos destinos también es significativa.

Los hondureños encuestados en Estados Unidos reportaron ingresos mensuales cercanos a US$4,000, más del doble que los registrados entre quienes viven en España, alrededor de US$1,800.

Dentro de Estados Unidos, California y Florida aparecen entre los estados con mayores niveles de ingreso promedio de los hondureños consultados.

Estado Ingreso mensual promedio
California US$4,987.8
Florida US$4,845.3
Texas US$4,496.1
Carolina del Norte US$4,306.3
Virginia US$4,293.8

El ingreso promedio general de los encuestados fue de US$3,884.2, con un gasto mensual de US$2,058.7.


¿Quién está generando esos ingresos en Estados Unidos?

La encuesta permite mirar el fenómeno migratorio desde otra perspectiva.

La construcción privada representa 25.1% de las actividades económicas de los encuestados, seguida por servicios domésticos y cuidado de personas con 14.1%, comercio con 12.5% y hoteles y restaurantes con 10.6%.

El mayor ingreso promedio por actividad aparece en transporte y almacenamiento, con US$5,309.5 mensuales, seguido por construcción privada con US$4,906.6.

Actividad Participación Ingreso promedio
Construcción privada 25.1% US$4,906.6
Servicios domésticos 14.1% US$2,475.8
Comercio 12.5% US$4,036.3
Hoteles y restaurantes 10.6% US$3,337.1
Transporte y almacenamiento 3.2% US$5,309.5

Esto permite entender por qué cualquier deterioro importante en el mercado laboral estadounidense puede terminar teniendo una repercusión indirecta sobre el consumo hondureño.


¿El impuesto estadounidense de 1% ya está cambiando el comportamiento?

El informe del BCH incorpora por primera vez un elemento particularmente relevante para el seguimiento del mercado.

Estados Unidos estableció un impuesto de 1% sobre determinadas remesas enviadas en efectivo. Entre los encuestados que residen y remiten desde Estados Unidos, 78.8% señaló que absorbe ese costo con recursos propios para no reducir el monto recibido por sus familiares. Otro 15.5% decidió cubrirlo con el dinero destinado a Honduras, reduciendo el valor transferido.

La reacción demuestra algo importante.

El remitente hondureño está intentando proteger el monto que recibe su familia, aun cuando eso implique asumir un costo adicional.

Para bancos, remesadoras y empresas fintech, este comportamiento puede acelerar la búsqueda de mecanismos de envío más eficientes.


¿Las remesas se están volviendo digitales?

Sí, aunque el efectivo todavía domina.

El 32.1% de los encuestados utiliza páginas web o aplicaciones móviles para enviar remesas, mientras 34.9% utiliza ventanillas bancarias y 20.4% pequeños comercios.

Además, 12.1% utiliza aplicaciones o billeteras electrónicas como principal mecanismo identificado en el informe.

Las remesadoras continúan dominando el mercado con 87.7% de participación entre los medios reportados y un costo promedio de US$3.67 por cada US$100 enviados. Las aplicaciones o billeteras registran un costo promedio de US$3.57 por cada US$100.

Ranking de canales de envío

Canal Participación
Empresas remesadoras 87.7%
Aplicaciones o billeteras electrónicas 12.1%
Otros 0.2%

La digitalización todavía tiene espacio para crecer y representa una oportunidad comercial para bancos, fintech y operadores de pagos.


¿En qué gastan las familias hondureñas las remesas?

La respuesta confirma que el grueso del dinero continúa destinado a necesidades básicas.

50.3% se utiliza para manutención del hogar y 25.2% para tratamientos médicos. Educación representa 8.5% en la distribución señalada en la información analizada.

Esto explica por qué las remesas tienen un efecto tan directo sobre el consumo interno.

No se trata únicamente de dinero que entra al país.

Es dinero que posteriormente llega a supermercados, farmacias, hospitales, centros educativos, comercios, construcción y servicios.


¿Dónde se concentra el dinero de los migrantes?

Cortés encabeza la recepción departamental con 18.8%, seguido por Francisco Morazán con 16.3% y Atlántida con 7.7%.

Pero existe un dato interesante: el promedio mensual recibido por los hogares no necesariamente sigue el mismo ranking de participación.

Choluteca, por ejemplo, recibe 6.9% de las remesas y registra un promedio mensual de US$587.6, superior al promedio nacional de US$510.3. Comayagua, con 6.7% de participación, presenta un promedio mensual de US$730.1.

Ranking por participación

Departamento Participación
Cortés 18.8%
Francisco Morazán 16.3%
Atlántida 7.7%
Yoro 7.3%
Choluteca 6.9%
Comayagua 6.7%
Olancho 6.5%
Colón 6.5%
Copán 5.4%
Santa Bárbara 3.8%

¿Qué significa que 38.8% quiera regresar a Honduras?

Es uno de los datos más interesantes para la economía de largo plazo.

38.8% de los encuestados manifestó intención de regresar a vivir permanentemente en Honduras.

No significa que todos vayan a regresar ni establece cuándo lo harían.

Pero sí plantea una pregunta estratégica para el país.

¿Qué ocurriría si una parte de esos migrantes regresara con ahorros, experiencia laboral, contactos empresariales y capital acumulado en Estados Unidos?

La respuesta depende de la capacidad de Honduras para transformar ese eventual retorno en emprendimiento, inversión, vivienda, consumo productivo y empleo.


¿Los migrantes también están enviando bienes?

Sí.

El 29.1% de los entrevistados afirmó realizar envíos de remesas en especie, con un valor promedio anual de US$1,290.8.

Ropa, zapatos y otros accesorios de vestir representan la mayor parte de estos envíos, seguidos por artículos de higiene y alimentos.

Esto significa que el vínculo económico de los migrantes con Honduras es mayor que el flujo registrado exclusivamente como remesa monetaria.


¿Qué debe mirar ahora el sector empresarial?

Para bancos, comercios y empresas de consumo, la señal principal es clara: el mercado de remesas continúa creciendo, pero ya no al ritmo extraordinario de 2025.

La desaceleración obliga a revisar presupuestos y expectativas de consumo.

El segundo elemento es la migración. Un incremento de 48.5% en deportaciones modifica el tamaño y la composición potencial de los hogares receptores.

El tercero es la digitalización. Con 32.1% de los encuestados utilizando páginas web o aplicaciones móviles para enviar dinero, existe una transformación progresiva del negocio tradicional de remesas.

Y el cuarto es quizá el más importante para Honduras en términos estructurales: casi cuatro de cada diez migrantes consultados contemplan regresar permanentemente al país.

Ese capital humano y financiero podría convertirse en una oportunidad económica si existen condiciones para invertir.


LA MIRADA DE LA DIRECTORA DE SOYDATOS

Yo no leería estos US$7,692 millones únicamente como una buena noticia.

Por supuesto que lo es para miles de hogares y para la economía hondureña. Pero cuando veo que el crecimiento pasó de 25.3% a 11.2%, creo que debemos mirar con mucha más atención lo que está ocurriendo detrás de la cifra.

Las remesas siguen creciendo. El problema no es que estén cayendo. El problema es que la economía hondureña depende cada vez más de un flujo cuyo origen está fuera del país.

Y ahí está el verdadero debate.

Estados Unidos concentra 88.2% de los migrantes consultados. Al mismo tiempo, las deportaciones aumentaron 48.5%. El mercado laboral, las políticas migratorias, los costos de envío y las decisiones de ahorro de los hondureños en Estados Unidos terminan teniendo consecuencias aquí.

También me llama mucho la atención otro dato.

El 78.8% de los remitentes que enfrentan el impuesto de 1% decidió asumirlo para que su familia no recibiera menos dinero. Eso demuestra que detrás de cada transferencia hay una decisión familiar muy concreta.

No estamos hablando de una estadística abstracta.

Estamos hablando de padres, madres, hijos y hermanos que están sosteniendo hogares desde miles de kilómetros de distancia.

Como directora de SOYDATOS, creo que Honduras debería empezar a discutir qué hacemos con ese dinero además de consumirlo.

La manutención seguirá siendo necesaria. La salud y la educación también. Pero si una fracción mayor de esos recursos pudiera transformarse en vivienda, ahorro, pequeños negocios, activos financieros o inversión productiva, el impacto económico sería completamente diferente.

Y aquí aparece una oportunidad que me parece especialmente importante.

El 38.8% de los migrantes encuestados dice que quiere regresar permanentemente a Honduras.

Si una parte de ellos vuelve con ahorros, experiencia, contactos y conocimientos adquiridos en Estados Unidos, el país podría estar frente a una fuente de capital humano que todavía no estamos aprovechando suficientemente.

Las remesas están sosteniendo el presente.

El desafío de Honduras es conseguir que una parte de ese dinero también construya futuro.

 

Por Carlos Echeverri

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