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2 octubre , 2026

¿Qué tendría que sacrificar Honduras para congelar el impuesto a los combustibles durante seis meses?

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La medida que analiza el Congreso Nacional reduciría temporalmente el precio para consumidores y empresas, pero implicaría dejar de percibir recursos equivalentes al 1.45% del Presupuesto 2027.

SOYDATOS EXPRESS

  • L6,600 millones es el impacto fiscal estimado por Finanzas si el impuesto a los combustibles se congela durante seis meses.
  • L1,300 millones es el gasto acumulado del mecanismo de apoyo económico a los combustibles, según Finanzas.
  • L680 millones fue la asignación inicial para ese mecanismo.
  • El gasto acumulado ya supera en L620 millones la previsión inicial.
  • L1,100 millones mensuales, en promedio, representa el impacto implícito de L6,600 millones distribuidos en seis meses.
  • L455,374.8 millones asciende el proyecto de Presupuesto General para 2027.
  • Los L6,600 millones equivalen al 1.45% del Presupuesto 2027.
  • El impacto estimado del congelamiento sería 5.1 veces el gasto acumulado del subsidio y 9.7 veces la asignación inicial.
  • El Gobierno actualmente absorbe 70% del incremento semanal de la gasolina regular y el diésel.
  • El diésel llegó a L153.53 por galón en Tegucigalpa desde el 28 de septiembre.
  • Los combustibles acumularon 11 semanas consecutivas de aumentos hasta finales de septiembre.

¿Qué está realmente sobre la mesa?

La propuesta que analiza el Congreso Nacional no representa simplemente una reducción del precio en las estaciones de servicio.

El punto fiscal es otro: quién absorbe temporalmente el costo de reducir ese precio.

La Secretaría de Finanzas estima que congelar durante seis meses el impuesto aplicado a los combustibles tendría un impacto de L6,600 millones. El ministro Emilio Hernández Hércules ha advertido que esos recursos tendrían que compensarse dentro del presupuesto si el Estado deja de percibirlos.

Por tanto, el efecto dependería de cómo se estructure finalmente la medida. Para el consumidor significaría una menor carga tributaria incorporada al precio del combustible durante el período establecido. Para el Estado supondría una menor recaudación y la necesidad de decidir cómo ajustar las cuentas públicas.

Ese es el punto económico central.

El debate no se limita al precio que aparece en la bomba. También implica determinar de dónde saldrían los recursos que el Estado dejaría de recaudar.

Finanzas ha planteado que antes de aprobar una medida de este tipo debe determinarse qué partidas presupuestarias podrían verse afectadas o qué mecanismos permitirían compensar la reducción de ingresos.


¿Qué tan grande es L6,600 millones frente al presupuesto nacional?

La comparación permite dimensionar la magnitud de la propuesta.

El proyecto de Presupuesto General de la República para 2027 asciende a L455,374.8 millones, con un crecimiento aproximado de 2.5% respecto al presupuesto aprobado para 2026 y una meta de déficit fiscal equivalente al 1% del PIB, según Finanzas.

Indicador Millones de lempiras
Presupuesto propuesto 2027 L455,374.8
Impacto estimado del congelamiento por 6 meses L6,600
Subsidio acumulado reportado en 2026 L1,300
Asignación inicial para el subsidio L680
Impacto del congelamiento / Presupuesto 2027 1.45%

Los L6,600 millones representan 1.45% del Presupuesto 2027.

También equivalen a aproximadamente 9.7 veces la asignación inicial de L680 millones destinada al mecanismo de apoyo a los combustibles.

Frente a los L1,300 millones acumulados, el impacto estimado del congelamiento sería aproximadamente 5.1 veces mayor.

La comparación no significa que los mecanismos sean fiscalmente equivalentes. El subsidio representa un desembolso presupuestario destinado a compensar parte de los aumentos, mientras que el congelamiento del impuesto implicaría principalmente una reducción temporal de ingresos tributarios.

La diferencia sí permite medir el tamaño relativo de los recursos involucrados.


¿Cuánto representa por mes el congelamiento?

Si los L6,600 millones estimados por Finanzas corresponden a seis meses, el impacto promedio sería de aproximadamente L1,100 millones mensuales.

Mecanismo Monto
Asignación inicial del subsidio L680 millones
Subsidio acumulado reportado L1,300 millones
Congelamiento del impuesto por seis meses L6,600 millones
Promedio mensual implícito del congelamiento L1,100 millones

Este cálculo es una aproximación aritmética sobre la estimación presentada por Finanzas. No significa que el impacto mensual real vaya a ser idéntico, porque la recaudación vinculada a los combustibles puede variar según los precios, el consumo y las condiciones del mercado.


¿Por qué el subsidio ya supera lo presupuestado?

El Gobierno mantiene desde este año un mecanismo para amortiguar los aumentos internacionales de los combustibles.

Según Finanzas, inicialmente se asignaron L680 millones, pero el gasto acumulado ya ronda los L1,300 millones, mientras todavía quedaba parte del ejercicio fiscal por cubrir.

La diferencia entre ambas cifras es de L620 millones, lo que significa que el gasto acumulado supera en aproximadamente 91.2% la asignación inicial.

El mecanismo también ha sido reforzado conforme aumentó la presión sobre los precios. Para la semana iniciada el 28 de septiembre, el apoyo económico temporal pasó de 65% a 70% para la gasolina regular y el diésel.

Sin embargo, el subsidio no evitó nuevos aumentos.

El Estado está pagando una parte mayor del incremento, pero el consumidor continúa enfrentando precios más altos.


¿Qué está pasando con el diésel?

El diésel concentra buena parte de la relevancia económica del problema porque su impacto va mucho más allá del propietario de un vehículo particular.

Es utilizado por transporte de carga, buses, maquinaria agrícola, logística, construcción y distintas actividades productivas.

En Tegucigalpa, el diésel se ubicó en L153.53 por galón desde el 28 de septiembre, después de un aumento semanal de L2.43. El apoyo económico temporal aplicado esa semana fue de L5.74 por galón.

En San Pedro Sula, el precio quedó en L149.20, con un aumento semanal de L2.35 y un apoyo de L5.54.

La evolución durante el año también muestra la dimensión del incremento. En San Pedro Sula, el diésel pasó de L81.27 a L144.14 por galón entre enero y septiembre, un aumento de 77.36%, según datos publicados por La Prensa.

Precios del diésel al 28 de septiembre

Ciudad Precio por galón Aumento semanal Apoyo estatal
Tegucigalpa L153.53 L2.43 L5.74
San Pedro Sula L149.20 L2.35 L5.54

La presión llega después de 11 semanas consecutivas de aumentos en los combustibles, de acuerdo con la cobertura basada en las estructuras semanales de precios de la Secretaría de Energía.


¿Qué diferencia existe entre subsidiar y congelar el impuesto?

Son dos mecanismos distintos.

El subsidio significa que el Estado destina recursos para absorber una parte del aumento y reducir el impacto inmediato sobre el consumidor.

El congelamiento del impuesto opera de otra manera: reduce temporalmente la cantidad que el Estado recauda por ese concepto.

La diferencia es importante para las finanzas públicas.

Aspecto Subsidio Congelamiento del impuesto
Efecto inmediato Reduce parte del aumento al consumidor Reduce la carga tributaria incorporada al precio
Efecto fiscal Genera un gasto público Reduce ingresos tributarios
Monto reportado L1,300 millones acumulados L6,600 millones estimados por seis meses
Duración Mecanismo temporal vigente Propuesta temporal de seis meses
Decisión fiscal De dónde salen los recursos Cómo se compensan los ingresos no percibidos

Por eso, comparar ambos mecanismos únicamente por el precio final del combustible puede ocultar una parte importante de la discusión.

La pregunta fiscal es cuánto puede absorber el Estado y qué otras prioridades podrían verse afectadas si se reducen los ingresos tributarios.


¿Qué significa para las empresas?

El efecto sobre las empresas no se limita al costo directo de llenar los tanques.

El diésel tiene una incidencia transversal en la economía porque forma parte de las estructuras de costos de transporte, distribución, agricultura, construcción y logística.

Cuando aumenta el combustible, una empresa puede enfrentar presión en varias etapas de su operación: transporte de materias primas, movilización de mercancías, distribución y servicios vinculados.

Pero el efecto final no es automático ni uniforme. Algunas empresas pueden trasladar parte del incremento al precio final. Otras pueden absorberlo mediante menores márgenes, renegociación con proveedores, cambios logísticos o reducción de otros costos.

Por eso, el debate sobre el impuesto tiene dos dimensiones simultáneas. Una es el alivio inmediato sobre el precio del combustible. La otra es el costo fiscal de financiar ese alivio.


La dimensión que debe seguir el sector empresarial

Para empresarios y ejecutivos, el dato más relevante no es solamente que el congelamiento tenga un impacto estimado de L6,600 millones.

También importa cómo se financiaría y qué partidas presupuestarias competirían por esos recursos.

El propio ministro de Finanzas ha señalado que, si se reduce la recaudación, deberá analizarse qué áreas del presupuesto tendrían que ajustarse. Entre las prioridades que Finanzas identifica para 2027 están inversión pública, infraestructura vial, energía, hospitales, educación, agricultura, protección social y seguridad.

Eso coloca la discusión en un terreno más amplio. El precio del combustible es visible cada semana. El costo presupuestario de una reducción tributaria puede aparecer en otra parte del gasto público meses después.

Para Honduras, el debate consiste en medir ambos efectos al mismo tiempo: cuánto alivio recibe la economía y cuánto espacio fiscal pierde el Estado.

La mirada de la Directora de SOYDATOS

La cifra que cambia la dimensión de esta discusión es L6,600 millones.

No porque permita por sí sola determinar si la medida debe aprobarse o rechazarse, sino porque obliga a mirar más allá del precio en la estación de servicio. Finanzas está poniendo sobre la mesa un costo fiscal que equivale al 1.45% del Presupuesto 2027.

Al mismo tiempo, los datos muestran que el mecanismo actual ya pasó de L680 millones presupuestados a unos L1,300 millones ejecutados. Es decir, la presión sobre las cuentas públicas ya existe antes de discutir un nuevo mecanismo.

Desde mi lectura de los datos, la discusión empresarial y fiscal debería concentrarse en el costo total de cada alternativa, no únicamente en el alivio inmediato que recibe el consumidor.

Si el impuesto se congela, el siguiente dato que habrá que seguir es de dónde se compensan esos L6,600 millones. Si continúa el subsidio, habrá que observar cuánto termina costando realmente frente a la asignación original.

Ahí está la información que permitirá medir el verdadero impacto de la política sobre las finanzas públicas y sobre la economía.

Por Linda Gutiérrez

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