La UNAH pone sobre la mesa una discusión que Honduras ha postergado: cada región necesita políticas económicas vinculadas con su estructura productiva, crédito, recursos y ventajas.
SOYDATOS EXPRESS
- 3 regiones: Atlántida, Comayagua y Valle de Sula son el punto de partida de las nuevas Agendas Regionales de Competitividad Territorial de la UNAH.
- Crédito: el acceso al financiamiento aparece como uno de los principales obstáculos para empresas y emprendimientos en las regiones analizadas.
- Más de 70%: la informalidad laboral sigue siendo uno de los grandes problemas estructurales identificados por la UNAH en su propuesta de transformación productiva.
- 6 ejes: la UNAH plantea transformación productiva, seguridad alimentaria, empleo formal, financiamiento, política fiscal y energía/infraestructura/transición verde.
- 4 regiones: el Índice de Competitividad Regional de Honduras desarrollado por el IIES-UNAH también ha trabajado con Región Central, Valle de Sula, Litoral Atlántico y Golfo de Fonseca, mostrando que la competitividad puede medirse territorialmente.
La competitividad empieza a mirarse desde el territorio
Hay una idea que me parece particularmente importante en el estudio presentado por el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la UNAH: Honduras no puede pretender desarrollar todas sus regiones con exactamente la misma receta.
Atlántida tiene una estructura económica distinta a Comayagua. Y el Valle de Sula tiene una realidad productiva, logística e industrial completamente diferente.
El estudio presentado el 22 de septiembre analiza precisamente esas diferencias y busca identificar fortalezas, obstáculos y oportunidades específicas para orientar políticas públicas focalizadas.
No se trata de decir qué región es mejor o peor. El propio IIES-UNAH aclara que ese no es el objetivo. La intención es entender qué necesita cada territorio para aprovechar mejor sus capacidades.
Las regiones que están entrando en esta nueva agenda
| Región | Característica que la agenda busca identificar |
|---|---|
| Valle de Sula | Industria, comercio, logística y actividad empresarial |
| Atlántida | Actividades productivas y potencial económico territorial |
| Comayagua | Potencial productivo y condiciones particulares de desarrollo |
La UNAH plantea que las diferencias regionales hacen difícil aplicar una única estrategia nacional de competitividad.
El crédito aparece como uno de los cuellos de botella
Aquí encuentro una conexión directa con lo que está ocurriendo actualmente en la banca hondureña.
El estudio señala las dificultades de empresas y emprendimientos para acceder al crédito como uno de los principales desafíos en las regiones estudiadas.
Y esto ocurre precisamente cuando el BCH acaba de llevar la Tasa de Política Monetaria a 6%. Por eso, la discusión regional sobre competitividad y la discusión nacional sobre tasas de interés no deberían caminar por separado.
Dos variables que conviene seguir
| Variable | Señal actual |
|---|---|
| TPM del BCH | 6% |
| Crédito privado | L715,996.5 millones |
| Crecimiento del crédito | 7.8% |
| Depósitos | L695,707.4 millones |
| Crecimiento de depósitos | 12.5% |
La fotografía muestra una banca con recursos y liquidez, pero también una economía donde el acceso efectivo al financiamiento productivo sigue siendo un desafío, especialmente para empresas pequeñas y emprendimientos.
Recursos naturales: tenerlos no significa aprovecharlos
Otro hallazgo señalado por el IIES-UNAH tiene que ver con el uso ineficiente de los recursos naturales.
El planteamiento adquiere todavía más relevancia en un país que está enfrentando sequía, lluvias extremas y vulnerabilidad climática. La universidad vincula precisamente el aprovechamiento de los recursos con los problemas derivados del cambio climático y plantea la necesidad de convertir esos recursos en ventajas competitivas.
Aquí hay una oportunidad enorme para Honduras: agricultura con mayor productividad, agroindustria, turismo, energía, procesamiento de alimentos y cadenas de valor que permitan que una mayor parte del valor permanezca en el territorio.
Honduras tiene estabilidad macroeconómica, pero todavía no suficiente transformación productiva
Esta discusión ya había aparecido en otro documento reciente del IIES-UNAH.
La universidad señala que Honduras ha mantenido estabilidad en variables macroeconómicas, pero esa estabilidad no se ha traducido todavía en una transformación profunda de la estructura productiva ni en una expansión significativa del empleo formal.
La UNAH identifica además cuatro problemas estructurales:
- Dependencia de las remesas.
- Informalidad laboral superior al 70%.
- Exportaciones concentradas en productos de bajo valor agregado.
- Limitaciones fiscales e institucionales.
A esto suma deficiencias de infraestructura, pérdidas del sistema eléctrico y vulnerabilidad climática como factores que elevan los costos de producción. Ese diagnóstico conecta directamente con lo que están viviendo las empresas.
Los seis frentes que propone la UNAH
La propuesta de transformación productiva plantea seis grandes líneas de trabajo:
| Eje | Qué busca |
|---|---|
| Transformación productiva | Diversificación e innovación |
| Seguridad alimentaria | Mayor productividad agroalimentaria |
| Empleo | Formalización y empleo digno |
| Financiamiento | Crédito orientado al desarrollo |
| Política fiscal | Mejor uso de los recursos públicos |
| Energía e infraestructura | Competitividad y transición verde |
La universidad también plantea medidas como orientar más crédito hacia las Mipymes, fortalecer la banca de desarrollo, vincular la formación técnica con las necesidades empresariales y promover sectores como agroindustria, manufactura, turismo sostenible y servicios digitales.
El Valle de Sula merece una conversación económica propia
Para SOYDATOS este punto tiene especial importancia. El Valle de Sula concentra una parte fundamental de la actividad industrial, comercial y logística del país. Al mismo tiempo, enfrenta problemas de infraestructura, energía, movilidad, seguridad y vulnerabilidad climática que terminan afectando el costo de hacer negocios.
Por eso una agenda regional no debería quedarse en un documento académico.
Debe terminar traducida en carreteras, energía confiable, crédito, formación técnica, logística, agua, seguridad y condiciones para invertir.
Y lo mismo aplica para Atlántida, Comayagua, el Golfo de Fonseca, el occidente y el resto del país.
La mirada de la directora de Soydatos

A mí este estudio de la UNAH me parece importante por una razón muy sencilla: la economía hondureña ocurre en los territorios, no solamente en las oficinas de Tegucigalpa.
Una empresa de manufactura en San Pedro Sula necesita cosas diferentes a un productor agrícola de Comayagua. Un hotel de Atlántida enfrenta otros costos y oportunidades. Una empresa exportadora tiene necesidades distintas a una pequeña empresa que vende en el mercado local.
Por eso me parece que la conversación sobre competitividad tiene que bajar del discurso nacional a algo mucho más concreto: qué necesita cada región para producir más, vender más, exportar más y generar mejores empleos.
Y aquí encuentro una conexión muy interesante con la banca. Tenemos L695,707 millones en depósitos, el crédito privado supera L715,000 millones y la liquidez bancaria es importante. Sin embargo, la propia UNAH identifica el acceso al financiamiento como una barrera regional.
Ahí hay una conversación que empresarios, bancos, Gobierno y academia deberían tener. Porque la competitividad no se construye solamente con estabilidad macroeconómica.
Se construye cuando el crédito llega a la empresa que quiere crecer, la energía permite producir, la carretera permite transportar, la formación prepara al trabajador que necesita la industria y el productor puede convertir sus recursos en mayor valor.
Ese es el verdadero desafío territorial de Honduras.

