El acuerdo técnico para completar la sexta y última revisión del programa con el Fondo Monetario Internacional abre la puerta a otros $120 millones. Pero la historia es más grande que ese desembolso: Honduras cierra un ciclo de tres años marcado por casi $847 millones en financiamiento, metas fiscales, reformas energéticas y nuevos desafíos que podrían definir la relación con el organismo a partir de 2027.
$120 millones.
Esa es la cifra que domina los titulares sobre el nuevo acuerdo entre Honduras y el Fondo Monetario Internacional. Pero, vista en perspectiva, representa solo la última parte de una historia mucho más grande.
El país está cerca de completar un programa económico que contempla recursos cercanos a los $847 millones. Antes de esta última revisión, Honduras ya había acumulado aproximadamente $725 millones en desembolsos y, en junio de 2026, las revisiones cuarta y quinta habilitaron cerca de $242 millones. La sexta revisión podría abrir el acceso a otros $120 millones, siempre que el Directorio Ejecutivo del FMI dé su aprobación final.
La Asociación Hondureña de Instituciones Bancarias (AHIBA) considera que el acuerdo es una señal positiva para el país. Y lo es, al menos desde una perspectiva de confianza y estabilidad macroeconómica.
¿Qué está en juego realmente con los últimos $120 millones?
Lo primero es poner la cifra en contexto. El acuerdo alcanzado entre el Gobierno hondureño y el personal técnico del FMI no significa que los $120 millones ya estén en una cuenta de Honduras.
El entendimiento debe ser analizado por el Directorio Ejecutivo del organismo, una decisión prevista para finales de diciembre de 2026. Si recibe luz verde, el país podrá acceder a los recursos y completar la última etapa del programa vigente.
El programa, en números
Así se ve la dimensión financiera del acuerdo:
- Programa total: aproximadamente $847 millones.
- Recursos acumulados antes de la última revisión: alrededor de $725 millones.
- Desembolsos habilitados en las revisiones cuarta y quinta: aproximadamente $242 millones.
- Monto pendiente tras la sexta revisión: cerca de $120 millones.
- Fecha esperada para la decisión final: finales de diciembre de 2026.
La última cifra es importante, pero no es necesariamente la más importante.
Los $120 millones representan el cierre de un programa; el verdadero examen comienza con lo que Honduras haga después.
¿Cómo llega Honduras al cierre del programa? Cinco cifras para entender la economía
El FMI ha descrito el desempeño macroeconómico hondureño como sólido, aunque advierte que los riesgos siguen presentes. Estas son cinco cifras que ayudan a entender el momento económico del país:
1. La economía creció 3.7% en el primer semestre de 2026
El crecimiento muestra que la actividad económica mantuvo un ritmo positivo durante la primera mitad del año.Sin embargo, la proyección para el cierre de 2026 es menor: 3.4%. Es decir, Honduras sigue creciendo, pero a un ritmo que podría moderarse en la segunda parte del año.
2. La inflación llegó a 6.3% en septiembre
Aquí aparece uno de los contrastes más importantes. Una economía puede crecer y, al mismo tiempo, las familias pueden sentir que su dinero alcanza menos.
El FMI reportó una inflación de 6.3% en septiembre, impulsada principalmente por el aumento en los precios de los alimentos y la energía. Esta es una de las grandes diferencias entre la macroeconomía y la vida cotidiana: un indicador puede mostrar estabilidad mientras el costo de vida sigue siendo una preocupación para los hogares.
3. Las reservas internacionales alcanzaron unos $11,500 millones
Las reservas son, en términos sencillos, uno de los colchones financieros que ayudan a un país a enfrentar presiones externas y respaldar su estabilidad.
Honduras llegó a octubre con alrededor de $11,500 millones en reservas internacionales, apoyadas, entre otros factores, por las remesas y condiciones favorables para algunas exportaciones.
4. La meta fiscal apunta a un déficit de 1% del PIB
El FMI considera apropiada una meta de déficit del Sector Público No Financiero de 1% del Producto Interno Bruto para 2026 y 2027.
En palabras sencillas: el reto del Gobierno es mantener controlada la diferencia entre lo que el Estado recauda y lo que gasta, sin sacrificar áreas prioritarias.
5. Honduras enfrenta el mismo desafío desde dos frentes: economía y clima
El FMI reconoce que Honduras ha enfrentado choques externos y climáticos, incluyendo mayores precios internacionales de la energía y los efectos de la sequía. Esto convierte al clima en algo más que un tema ambiental.
Para Honduras, una sequía puede convertirse también en un problema económico: afecta la producción, presiona los precios y obliga al Estado a responder en un país con recursos fiscales limitados.
¿Qué sale bien y qué sigue preocupando? El ranking de los grandes temas
Si hubiera que ordenar la situación económica de Honduras después de la sexta revisión, el panorama podría verse así:
LO MÁS FUERTE: La estabilidad macroeconómica
El FMI destaca que Honduras ha mantenido políticas que han ayudado a preservar la estabilidad, fortalecer los colchones externos y mantener la sostenibilidad de la deuda. ¿Qué significa? Que el país ha logrado evitar, hasta ahora, un deterioro severo de sus principales indicadores macroeconómicos.
EL AVANCE MÁS VISIBLE: Las reservas internacionales
Los aproximadamente $11,500 millones en reservas constituyen uno de los principales respaldos de la estabilidad externa del país. Pero las reservas no son dinero disponible para resolver cualquier problema interno. Son parte de la defensa financiera de la economía.
EL RETO QUE MÁS SIENTEN LAS FAMILIAS: El costo de vida
Una inflación de 6.3% significa que el debate económico no puede limitarse a hablar de crecimiento.
La economía puede estar estable en los informes y, al mismo tiempo, ser más cara en el mercado.
EL GRAN PENDIENTE ESTRUCTURAL: La ENEE
El FMI vuelve a colocar al sector energético entre las prioridades. Las pérdidas de energía, las deudas y la situación financiera de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica representan un riesgo para las finanzas públicas.
El problema es sencillo de entender: si una empresa estatal necesita cada vez más recursos públicos para sostenerse, esos recursos compiten con otras prioridades del Estado.
El organismo considera imperativo reducir esa carga para proteger la sostenibilidad fiscal y mantener espacio para el gasto prioritario.
EL DESAFÍO DE FONDO: Convertir estabilidad en crecimiento
Esta puede ser la prueba más difícil. Mantener una economía estable es importante. Pero Honduras necesita que esa estabilidad se traduzca en inversión privada, empleo y mejores oportunidades.
El FMI insiste en que las reformas estructurales, la gobernanza y un mejor clima de negocios son necesarias para avanzar en esa dirección.
¿Cuáles son las cinco reformas que Honduras tiene sobre la mesa?
El cierre del programa no significa que la agenda de reformas desaparezca. De hecho, el FMI ha dejado una especie de hoja de ruta para los próximos años.
1. Ordenar las finanzas públicas
La prioridad es mantener disciplina fiscal, proteger el gasto prioritario y mejorar la forma en que el Estado administra sus recursos.
Entre las medidas mencionadas están la implementación de la Ley Orgánica del Presupuesto, el fortalecimiento de la Cuenta Única del Tesoro y mayores controles sobre el gasto público.
2. Recaudar mejor, no solo recaudar más
El FMI también ha puesto atención en la modernización tributaria y aduanera.
Entre las herramientas planteadas aparecen:
- auditorías basadas en riesgos;
- mejor cobro de impuestos atrasados;
- fortalecimiento de los sistemas de información tributaria;
- facturación electrónica;
- revisión de los incentivos tributarios.
El desafío es importante: un Estado con mayores necesidades no puede depender únicamente de aumentar impuestos si al mismo tiempo mantiene problemas de evasión y eficiencia en la recaudación.
3. Resolver el problema energético
La ENEE sigue siendo uno de los grandes temas pendientes.
El objetivo no es solamente mejorar una empresa pública.
Se trata de reducir un riesgo que puede terminar trasladándose a las finanzas de todo el país.
Las prioridades incluyen reducir pérdidas, mejorar la gestión y evitar que la situación financiera de la estatal siga presionando el presupuesto público.
4. Mejorar la transparencia y la gobernanza
El FMI ha destacado avances en transparencia fiscal, pero también insiste en fortalecer la contratación pública, la inversión estatal y las instituciones. Aquí la pregunta no es únicamente cuánto dinero tiene Honduras. También importa cómo se gasta.
5. Prepararse para el examen internacional de 2027
La agenda incluye reformas contra el lavado de activos y el fortalecimiento de la transparencia financiera.
Entre los temas mencionados está la implementación del registro de beneficiarios finales: un mecanismo para identificar quiénes son las personas que realmente poseen o controlan una empresa.
Este proceso será especialmente relevante ante la evaluación que realizará el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) en 2027.
¿Qué papel juega la banca en todo este proceso?
AHIBA celebra el acuerdo porque la estabilidad macroeconómica y la confianza internacional son factores que afectan directamente al sistema financiero. Pero la banca también tendrá que participar en la siguiente etapa.
Las nuevas exigencias sobre prevención del lavado de activos, transparencia e identificación de beneficiarios finales requieren cambios en la forma en que las instituciones financieras supervisan y conocen a sus clientes.
En otras palabras, el acuerdo con el FMI no termina en el Ministerio de Finanzas o en el Banco Central.
Parte de la próxima etapa se jugará en los bancos, las empresas y las instituciones que deberán adaptarse a estándares internacionales más exigentes.
¿Qué comparación ayuda a entender mejor el momento de Honduras?
Hay dos maneras de mirar la economía hondureña hoy.
La primera fotografía es positiva:
- crecimiento económico;
- reservas internacionales fortalecidas;
- sostenibilidad de la deuda;
- un acuerdo técnico para completar la última revisión;
- cerca de $120 millones adicionales en perspectiva.
La segunda fotografía muestra las tareas pendientes:
- inflación y presión sobre el costo de vida;
- problemas financieros en el sector energético;
- necesidad de mejorar la recaudación y el gasto público;
- vulnerabilidad frente a fenómenos climáticos;
- necesidad de atraer más inversión y generar empleo.
Las dos fotografías son reales.
Y entender la economía de Honduras exige mirar ambas al mismo tiempo.
¿Qué viene después de los $120 millones?
Esta es probablemente la parte más importante de toda la historia.
El Gobierno ya ha iniciado conversaciones sobre la posibilidad de un nuevo programa con el FMI, una vez que concluya el acuerdo vigente. Eso significa que la relación con el organismo no necesariamente termina con esta sexta revisión.
Puede estar entrando en una nueva etapa. La diferencia será el punto de partida. Honduras llega al cierre del programa actual con una evaluación favorable en materia de estabilidad, pero con reformas estructurales que siguen abiertas.
Entonces, ¿es una buena noticia para Honduras?
Sí, pero no por una sola razón. Es una buena noticia porque completar la sexta revisión puede cerrar un programa financiero de gran escala y reforzar la confianza en el manejo macroeconómico del país.
También es positivo porque abre la puerta a aproximadamente $120 millones adicionales. Pero sería un error reducir toda la noticia a esa cifra. La verdadera historia está en el siguiente paso.
Honduras tiene ahora una oportunidad para demostrar que la estabilidad macroeconómica no es solamente una palabra que aparece en los informes del FMI.
El gran ranking que importa no será el de las reservas, los desembolsos o las revisiones aprobadas.
Será otro:
¿Puede Honduras convertir estabilidad en inversión?
¿Puede convertir inversión en empleo?
¿Y puede lograr que el crecimiento económico se traduzca, finalmente, en una vida menos cara y con más oportunidades para la gente?
Ahí comienza el verdadero examen.

