as alzas en combustibles presionan la logística y los costos energéticos en Honduras, amenazando la estabilidad de precios del sector productivo.
La Secretaría de Energía (SEN) de Honduras oficializó una nueva estructura de precios en los hidrocarburos caracterizada por fuertes incrementos, encabezados por el diésel y el queroseno. Este ajuste en los derivados del petróleo eleva los costos operativos del transporte de carga, la producción agroindustrial y la generación eléctrica térmica, acumulando semanas de presión inflacionaria sobre la cadena de suministros y el consumo de las familias.
¿Por qué el alza al diésel impacta directamente a la estructura de costos en Honduras?
El incremento continuo en el precio del diésel, cuyo valor supera los L. 138.14 (US$ 5.50) por galón en Tegucigalpa y L. 134.35 en San Pedro Sula, tras registrar alzas de L. 3.89 y L. 3.73 respectivamente, constituye un vector directo de presión sobre los costos transversales de la economía hondureña. Al ser el combustible primordial para el transporte pesado de mercancías, la maquinaria agrícola y la logística interurbana, las variaciones en su cotización impactan con inmediatez en el precio final de los bienes de consumo masivo y la canasta básica.
En el contexto regional de Centroamérica, donde Honduras, Guatemala y El Salvador dependen exclusivamente de la importación de derivados refinados del petróleo, las fluctuaciones en los mercados internacionales de hidrocarburos se trasmiten con alta velocidad a la matriz productiva local. Para las empresas del sector manufacturero y exportador, el aumento acumulado durante semanas consecutivas reduce las márgenes operativas y disminuye la competitividad del país en el comercio de productos agrícolas y textiles bajo el marco del CAFTA-DR.
Adicionalmente, el sector eléctrico nacional experimenta una presión sustancial. Dada la participación de plantas térmicas de combustión interna en el parque de generación para cubrir la demanda base del país, el encarecimiento del diésel incrementa el costo de generación por megavatio-hora. Esta dinámica tensiona la estructura financiera de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) y eleva la exigencia de fondos públicos o ajustes tarifarios para equilibrar el sistema energético.
¿Cómo incide la dinámica de los combustibles en la inflación y la producción?
Las alzas registradas en las gasolinas de uso particular e industrial también modifican la estructura de precios del mercado nacional. La gasolina regular alcanzó un valor de L. 128.23 por galón en la capital y L. 124.50 en la zona norte, acumulando incrementos de L. 0.81 y L. 0.66. En tanto, la gasolina súper se situó en L. 139.12 en Tegucigalpa y L. 135.22 en San Pedro Sula, tras ajustes de L. 0.29 y L. 0.13. Por su parte, el queroseno escaló más de L. 2.40 hasta posicionarse en L. 122.59 y L. 118.66 en los dos polos urbanos principales del país.
| Derivado del Petróleo | Precio Tegucigalpa | Precio San Pedro Sula | Variación Promedio |
| Diésel | L. 138.14 | L. 134.35 | Alza superior a L. 3.70 |
| Gasolina Súper | L. 139.12 | L. 135.22 | Alza moderada |
| Gasolina Regular | L. 128.23 | L. 124.50 | Alza intermedia |
| Queroseno | L. 122.59 | L. 118.66 | Alza superior a L. 2.40 |
| GLP Doméstico | L. 249.62 (Subsidio L. 35.22) | L. 228.47 (Subsidio L. 35.58) | Congelado / Estable |
El comportamiento diferenciado de los refinados refleja la volatilidad de los márgenes de refino e inventarios internacionales, pero el efecto combinado en la economía local acentúa los riesgos de inflación subyacente. Cuando los insumos energéticos esenciales para el procesamiento de alimentos y el traslado de insumos experimentan incrementos continuos, los productores trasladan gradualmente estos costos al consumidor final, reduciendo el poder adquisitivo de los salarios y desacelerando el ritmo del consumo privado.
Frente a esta coyuntura, la política fiscal recurre a esquemas de apoyo financiero focalizado para amortiguar el impacto social en los segmentos vulnerables. La congelación temporal del Gas Licuado de Petróleo (GLP) para uso doméstico en L. 249.62 en la capital y L. 228.47 en la zona norte, respaldada por una contribución gubernamental aproximada de L. 35.22 a L. 35.58 por cilindro, busca contener la inflación en los servicios de alimentación y uso residencial. No obstante, las reducciones marginales, como la rebaja de cinco centavos en el GLP vehicular a L. 48.34 y L. 44.81, resultan insuficientes para compensar el impacto general del diésel sobre el aparato productivo.
El reto de sostener la competitividad frente a la volatilidad de los insumos energéticos
La persistencia de costos altos en los derivados del petróleo subraya la vulnerabilidad estructural de Honduras ante los choques de oferta externos en el mercado internacional de energía. La dependencia de insumos importados para mover la cadena logística y respaldar el sistema eléctrico acentúa la necesidad de diversificar la matriz de generación e implementar medidas de eficiencia en el transporte pesado.
A mediano plazo, la capacidad de la economía hondureña para absorber estos ciclos de alzas dependerá de la ejecución de políticas integrales que protejan la productividad industrial, moderen las presiones sobre el tipo de cambio del Lempira (L.) frente al Dólar (US$) y fortalezcan la resiliencia de las cadenas de suministro locales frente a las fluctuaciones de la economía global.




