El Banco Central logra mayor eficiencia en asignación de divisas, pero advierte riesgos externos por volatilidad internacional y precios energéticos.
El mercado cambiario hondureño muestra señales de estabilización tras meses de presión. El presidente del Banco Central de Honduras, Roberto Lagos, aseguró que las recientes medidas de flexibilización han permitido corregir distorsiones históricas en la demanda de divisas, mejorar la asignación de dólares y reducir tensiones en el tipo de cambio, en un contexto internacional marcado por volatilidad energética y geopolítica.
El ajuste ocurre en un momento clave: Honduras enfrenta presiones externas por el comportamiento del petróleo, el comercio global y la captación de divisas, lo que convierte la estabilidad cambiaria en un eje crítico para inversión y crecimiento.
Roberto Lagos y la eliminación de la “demanda inflada”
Roberto Lagos, presidente del Banco Central de Honduras, explicó que uno de los principales logros ha sido la eliminación de lo que denominó “demanda inflada”, una práctica donde agentes económicos solicitaban divisas en exceso ante incertidumbre o trabas burocráticas.
Con la flexibilización implementada desde febrero de 2026, la demanda diaria pasó de us$ 87 millones a us$ 92 millones, un incremento de us$ 5 millones, pero con un comportamiento más ordenado.
“Es un aumento manejable que ha permitido suavizar el comportamiento del mercado”, señaló el funcionario, destacando que la presión ya no se concentra en días específicos, como ocurría anteriormente.
Este cambio en la dinámica reduce episodios de tensión puntual y mejora la previsibilidad del mercado.
Menos burocracia, más acceso a dólares
Uno de los pilares de la estrategia del Banco Central ha sido la simplificación de requisitos para acceder a divisas. Lagos detalló que para solicitudes superiores a us$ 100 mil, los usuarios pasaron de presentar hasta cinco documentos a solo uno.
Este ajuste ha tenido efectos inmediatos:
- Reducción de tiempos de aprobación
- Mayor transparencia en asignación
- Disminución de incentivos a sobredemanda
- Mejor distribución semanal de solicitudes
- Incremento en confianza del mercado
El Banco Central reporta una incidencia superior al 90% en la asignación de divisas, lo que implica que la mayoría de las solicitudes legítimas están siendo atendidas sin fricciones significativas.
En términos económicos, esto reduce costos de transacción, mejora liquidez y facilita operaciones de importación, inversión y comercio exterior.
Tipo de cambio bajo control… por ahora
La estabilización del mercado cambiario tiene implicaciones directas en la economía real. Un acceso más fluido a dólares permite a empresas planificar importaciones, cumplir obligaciones externas y evitar distorsiones en precios internos.
En Honduras, donde gran parte de los insumos productivos están dolarizados —desde combustibles hasta fertilizantes—, la estabilidad cambiaria es un factor clave para contener presiones inflacionarias.
Sin embargo, el propio Lagos advierte que este equilibrio es frágil. La estabilidad actual responde tanto a medidas internas como a condiciones externas que pueden cambiar rápidamente.
Riesgos globales: petróleo, guerra y divisas
El contexto internacional sigue siendo el principal factor de incertidumbre. El presidente del BCH subrayó que los conflictos geopolíticos podrían afectar directamente:
- Precios del petróleo, elevando costos de importación
- Flujos de divisas, especialmente en economías dependientes
- Cadenas logísticas, con impacto en comercio exterior
Estos elementos pueden presionar la demanda de dólares y alterar el tipo de cambio, incluso en mercados que han logrado estabilizarse internamente.
En este escenario, el fortalecimiento de reservas internacionales se vuelve una herramienta clave para amortiguar shocks externos.
Reservas internacionales: la defensa ante la volatilidad
El Banco Central ha puesto énfasis en la acumulación y gestión de reservas como mecanismo de protección. Aunque no se detallaron cifras específicas en esta intervención, Honduras ha mantenido históricamente niveles que cubren varios meses de importaciones, según datos del BCH.
Este colchón permite intervenir en el mercado cambiario si se presentan episodios de volatilidad extrema, además de generar confianza en inversionistas y agentes económicos.
A nivel regional, países como Guatemala y Costa Rica han seguido estrategias similares, fortaleciendo reservas ante un entorno global más incierto.
Un mercado más eficiente, pero aún vulnerable
Las medidas del BCH apuntan a un cambio estructural en el funcionamiento del mercado cambiario hondureño: menos burocracia, mayor transparencia y mejor asignación de recursos.
No obstante, la economía sigue expuesta a factores externos que no controla. Honduras depende en gran medida de:
- Remesas familiares
- Exportaciones de commodities
- Importación de insumos estratégicos
Cualquier alteración en estos flujos puede traducirse rápidamente en presión sobre el tipo de cambio.
En paralelo, el crecimiento económico y la inversión privada dependen de la estabilidad cambiaria como condición básica.
El equilibrio entre control interno y shocks externos
El mercado cambiario hondureño entra en una fase más ordenada, pero no necesariamente más segura. La intervención del Banco Central ha corregido distorsiones internas, pero el entorno global mantiene riesgos latentes.
La clave en los próximos meses será la capacidad del país para sostener este equilibrio: garantizar acceso a divisas, mantener reservas sólidas y responder con rapidez a shocks externos.
Como advirtió Roberto Lagos, el sistema está preparado, pero no aislado. Y en una economía abierta, la estabilidad cambiaria siempre será un objetivo en movimiento.




