El Congreso aprueba mayor gasto social, mientras expertos cuestionan ausencia de innovación tributaria y alertan sobre vulnerabilidad externa económica.
El Congreso Nacional de Honduras aprobó un presupuesto general de L. 444,335.8 millones (us$ 16,758.4 millones) para 2026, en una decisión que combina disciplina fiscal con aumento del gasto social. La votación, respaldada por varias bancadas pero rechazada por Libre, ocurre en un contexto de desaceleración global, presiones inflacionarias y debate interno sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas.
El gobierno del presidente Nasry Asfura presentó el instrumento como una señal de orden. “Es un presupuesto realista, financiable y transparente”, afirmó el ministro de Finanzas, Emilio Hércules, durante su comparecencia ante el pleno legislativo.
Ajuste frente al pasado: menos que la propuesta anterior, más que el vigente
El nuevo presupuesto introduce una reducción significativa frente al proyecto heredado de la administración anterior. Según la Secretaría de Finanzas (Sefin), el monto es L. 25,000 millones menor que la propuesta de L. 469,249 millones presentada previamente.
Sin embargo, en términos interanuales, el gasto crece. El presupuesto aprobado en 2025 fue de L. 430,907.8 millones, por lo que el nuevo plan representa un incremento de L. 13,427 millones, consolidando una tendencia de expansión moderada del gasto público.
Este doble movimiento —recorte respecto a la propuesta anterior, pero aumento frente al año vigente— refleja una estrategia de ajuste selectivo, enfocada en reasignar recursos sin aplicar una contracción fiscal drástica.
Prioridades del gasto: educación, salud y seguridad
El diseño presupuestario pone énfasis en sectores sociales y de seguridad, con incrementos relevantes en varias partidas:
- Educación: L. 46,460 millones (+L. 3,700 millones)
- Salud: L. 31,275 millones (+más de L. 2,000 millones)
- Seguridad: L. 13,307 millones (+L. 1,830 millones)
- Defensa: L. 12,359 millones (+L. 1,400 millones)
- Infraestructura y Transporte: L. 17,513 millones
Además, instituciones clave como el Ministerio Público recibirán L. 5,256 millones, en línea con el discurso oficial de fortalecimiento institucional y combate a la corrupción.
El jefe de la bancada liberal, Jorge Cálix, explicó que su apoyo estuvo condicionado a ajustes específicos. “Se aceptaron recomendaciones en educación, salud y transferencias municipales”, señaló, destacando también la continuidad del subsidio eléctrico para consumos menores a 150 kilowatts.
Empresas estatales y cambios en reglas de contratación
Uno de los puntos más sensibles del presupuesto es la flexibilización en las normas de contratación para empresas públicas como ENEE y Hondutel. La medida permitirá que operen con mayor agilidad frente al sector privado.
Entre las principales asignaciones destacan:
- ENEE: L. 59,473 millones
- Banco Central de Honduras (BCH): L. 12,196 millones
- Banhprovi: L. 3,055 millones
- Hondutel: L. 1,155 millones
La decisión busca mejorar la competitividad de estas entidades, aunque abre interrogantes sobre transparencia y control del gasto en sectores históricamente cuestionados.
Financiamiento: dependencia tributaria y presión de la deuda
El presupuesto de la administración central, fijado en L. 263,807 millones, se financiará principalmente con ingresos tributarios y endeudamiento:
- Ingresos tributarios: L. 186,379 millones
- Producción, consumo y ventas: L. 88,317 millones
- Impuesto sobre la renta: L. 60,036 millones
- Deuda pública: L. 66,607 millones
Este esquema confirma la alta dependencia del Estado hondureño de la recaudación interna y del crédito, en un entorno donde el espacio fiscal sigue siendo limitado.
Marco macroeconómico y riesgos externos
El presupuesto se construye sobre proyecciones relativamente optimistas del Banco Central:
- Crecimiento económico: 3.5% – 4.5%
- Inflación: 4.58%
- Devaluación: 2%
- PIB nominal: L. 1.09 billones
No obstante, el documento omite referencias directas al entorno internacional. La guerra en Medio Oriente y el encarecimiento del petróleo y fertilizantes podrían presionar la inflación y afectar el crecimiento, según advertencias del Fondo Monetario Internacional (FMI).
En Centroamérica, economías como Costa Rica y Guatemala han comenzado a incorporar escenarios de estrés externo en sus presupuestos, algo que en el caso hondureño aún no se refleja explícitamente.
Críticas: falta de innovación y reformas pendientes
El economista Dante Mossi, expresidente del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), cuestionó la falta de cambios estructurales en el diseño fiscal.
“El presupuesto no muestra innovación”, señaló, apuntando a la necesidad de una reforma tributaria que simplifique el sistema y mejore la eficiencia recaudatoria.
Entre sus propuestas destacan vincular transferencias municipales al desempeño fiscal y reducir impuestos de bajo rendimiento cuya recaudación resulta costosa.
Estas críticas se alinean con diagnósticos de organismos como el BCH y el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), que han insistido en la urgencia de modernizar el sistema tributario para sostener el crecimiento a mediano plazo.
Un equilibrio frágil en un entorno incierto
El presupuesto 2026 refleja un intento de equilibrio entre disciplina fiscal y expansión social, en un contexto político fragmentado y una economía expuesta a choques externos. La apuesta del gobierno por “ordenar” las finanzas públicas se enfrenta a desafíos estructurales que van más allá del tamaño del gasto.
Mientras el Congreso cierra filas en torno a un monto menor al previsto inicialmente, la discusión de fondo permanece abierta: cómo financiar el desarrollo sin aumentar la vulnerabilidad fiscal en un escenario global cada vez más volátil.

