Desde Tegucigalpa, el sector financiero propone caminos para bajar tasas, diversificar energía y aprovechar relaciones con EE. UU.
Camilo Atala, el presidente del Grupo Ficohsa afirmó que Honduras mantiene “un panorama positivo” en inversión y empleo pese al alza global del petróleo, presionada por el conflicto en Medio Oriente y el estrecho de Ormuz. En el Foro de Integración Energética del Triángulo Norte, el banquero delineó desafíos y oportunidades que cruzan desde tasas de interés hasta la matriz energética, con impacto directo sobre la competitividad del país.
Inversión y empleo: una radiografía resistente
En el corazón del debate económico, Atala —como líder de una de las principales instituciones financieras de Honduras— subrayó que la inversión extranjera y local sigue siendo un motor clave para la prosperidad. Señaló que la cercanía geográfica con Estados Unidos y los acuerdos de integración del Triángulo Norte abren puertas a nuevos capitales para sectores estratégicos, desde infraestructura hasta energías más eficientes.
El banquero enfatizó que la generación de empleo debe expandirse más allá de la zona norte y la maquila tradicional, destacando oportunidades en agroindustria, tecnología y energías limpias. Este enfoque responde a preocupaciones estructurales: el desempleo puede haber bajado recientemente a cerca de 6.14 % en 2025, según un estudio sobre hogares, aunque las cifras oficiales varían según la fuente.
Choque petrolero: cifras y expectativas
La cepa más visible del panorama externo es el crudo. Atala señaló que Honduras espera que los precios del petróleo caigan a ≈ US$ 60 por barril, un nivel considerado más sostenible para la competitividad energética del país y la estructura de costos productivos. La prolongación del conflicto en Medio Oriente es vista como “un pleito externo” que presiona los costos de combustibles y encarece la economía hondureña.
Este impacto se siente no solo en la energía, sino en la formación de precios internos: históricamente la región ha experimentado alzas en combustibles que repercuten en inflación y costos logísticos. En 2024, el precio del petróleo ya había influido en la inflación global y hondureña, complicando la meta de estabilidad macroeconómica.
Infraestructura energética: desafío estructural
Atala alertó que la infraestructura energética de Honduras sigue siendo ineficiente, encareciendo la energía y reduciendo la competitividad ante inversionistas industriales. La Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), organismo estatal responsable de generación y distribución, enfrenta retos de gestión y modernización que limitan el crecimiento económico.
Al mismo tiempo, el proceso de diversificación energética, aunque en marcha, no avanza a la velocidad que exige la coyuntura. Datos recientes muestran que fuentes renovables aportan más del 55 % de la oferta eléctrica nacional, lo cual refleja tendencias que pueden reducir la vulnerabilidad ante el crudo importado y robustecer la matriz energética.
Política monetaria y tasas de interés: palanca clave
En el núcleo de la reactivación económica está la política monetaria. Atala abogó por una revisión de la Tasa de Política Monetaria (TPM) y de los encajes bancarios para permitir una reducción de las tasas de interés, con el objetivo de estimular el crédito. La inflación en Honduras, cercana a cifras elevadas en comparación con años recientes, limita el acceso a financiamiento barato y encarece proyectos productivos.
Este llamado resuena en un contexto donde los bancos centrales de la región ajustan sus instrumentos para contener presiones de precios y propiciar condiciones de crecimiento. En Guatemala la TPM ronda el 4.75 %, mientras Honduras debe equilibrar la estabilidad con la necesidad de dinamizar créditos productivos.
Café y exportaciones: dinamismo económico sostenible
Más allá de la energía, Atala destacó que el precio internacional del café se ubica alrededor de US$ 300 por quintal y se espera un incremento de la producción en el ciclo 2025. Este rubro es clave para la economía hondureña, que históricamente depende de productos agrícolas como el café y el banano para generar divisas y empleo.
El impulso de las exportaciones, unido a relaciones comerciales con Estados Unidos —principal destino de productos hondureños—, representa un contrapeso a los choques externos, ya que la diversificación productiva reduce la vulnerabilidad frente a perturbaciones globales.
Honduras en contexto macro: resiliencia ante la volatilidad
En los últimos años, informes técnicos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central de Honduras reflejan una economía con crecimiento sólido y reservas internacionales robustas, aunque enfrenta desafíos externos y estructurales recurrentes. El país ha cumplido revisiones de acuerdos y mantiene una inflación cercana a metas manejables.
Este contexto global y regional sitúa a Honduras en una encrucijada de decisiones políticas y económicas: ampliar y diversificar su matriz energética, facilitar financiamiento competitivo y potenciar sectores exportadores se vuelve imperativo ante la volatilidad del petróleo y las dinámicas internacionales.
El horizonte 2026 de Honduras tiene así claros contrastes: entre el choque del crudo caro y las oportunidades de inversión, el país apuesta por estructuras económicas más sólidas, energía más eficiente y un ambiente de negocios que convoque capitales y empleo en todos sus rincones. Ese es el tablero en movimiento bajo el sol de Tegucigalpa.

