Mientras Brasil presiona precios y EE.UU. impone 15% de arancel, Honduras gana terreno estratégico en blends y exportaciones.
El café dejó de ser solo clima y cosecha. Esta semana, mientras el contrato de mayo ronda los 280 USc/lb en Nueva York, Brasil inunda el mercado con 66 millones de sacas, EE.UU. aplica un arancel general del 15% y Honduras aparece como el origen que amortigua el golpe. “Estamos ganando espacio en los blends”, admiten exportadores.
La Bolsa ya no mira solo al clima
La apertura de semana en la New York Stock Exchange confirmó que el precio del café responde cada vez más a la geopolítica que a la lluvia. La corrección técnica que llevó al contrato a estabilizarse cerca de 280 centavos por libra refleja presión bajista por oferta récord brasileña.
Según datos del mercado internacional, Brasil proyecta 66 millones de sacas en el ciclo actual, volumen suficiente para marcar el pulso global. Ese excedente empuja cotizaciones hacia abajo, pero el arancel estadounidense altera la ecuación final para importadores y tostadores.
El “momento dorado” hondureño
Honduras proyecta 5.8 millones de sacas para el ciclo 2025/26, consolidándose como el mayor productor de Centroamérica. Informó el Instituto Hondureño del Café que el país mantiene consistencia en calidad y trazabilidad, dos factores decisivos para compradores norteamericanos.
“Somos el punto de equilibrio entre volumen y taza”, explican exportadores. Mientras Colombia sostiene diferenciales cercanos a +45 centavos por libra, Honduras se mueve en torno a +20 centavos, una prima más competitiva en un entorno de presión arancelaria.
El efecto pinza del 15%
La política comercial impulsada por Donald Trump introdujo un componente inflacionario directo. Aunque el precio en bolsa retrocede por la sobreoferta brasileña, importar café a EE.UU. ahora cuesta 10% más de base.
El escenario genera un efecto pinza para productores:
-
Bolsa presionada a la baja por cosecha récord en Brasil.
-
Arancel del 10% que reduce márgenes de tostadores.
-
Castigo a diferenciales para compensar impuestos.
-
Reformulación de blends para absorber costos sin subir precios en góndola.
“Los tostadores buscan orígenes que les permitan ajustar sin sacrificar perfil”, admiten operadores del Golfo de México.
Brasil dicta el precio, pero no la taza
Brasil es el gigante que mueve la aguja. Con diferencial incluso en terreno de descuento cercano a -10 centavos, se convierte en la base barata para compensar impuestos. Sin embargo, no todos los tostadores pueden depender solo de naturales brasileños.
Según analistas internacionales, la consistencia en taza y la estabilidad logística hacia puertos del Golfo favorecen a Honduras. “El café hondureño equilibra acidez y cuerpo, algo clave en mezclas comerciales”, señalan compradores estadounidenses.
Vietnam y Colombia: extremos del tablero
Vietnam enfrenta amenazas de aranceles que podrían llegar hasta 46% en el marco de tensiones comerciales. Eso debilita la competitividad del robusta asiático en EE.UU. y abre espacio para arábicas suaves de la región.
Colombia, por su parte, enfrenta aumento de costos internos. Informaron gremios cafeteros que los salarios han subido alrededor de 23%, lo que sostiene diferenciales premium pero limita capacidad de competir en precio bajo presión arancelaria. “Nuestra calidad es reconocida, pero el margen es estrecho”, admiten exportadores colombianos.
Logística y cercanía: la ventaja silenciosa
La geografía también juega. Honduras cuenta con rutas eficientes hacia puertos del Golfo y tiempos de tránsito competitivos frente a Asia y África. En un mercado donde cada centavo cuenta, la logística incide directamente en el costo final.
Etiopía, tradicional referente de especialidad, enfrenta mayores costos logísticos por tensiones en rutas del Mar Rojo. Eso la aleja del mercado masivo y la concentra en nichos de alto valor. Honduras, en cambio, compite en el segmento comercial amplio.
Contexto global y oportunidad 2026
El mercado cafetero atraviesa una fase donde oferta récord convive con tensiones comerciales. La volatilidad en la bolsa neoyorquina y la política arancelaria estadounidense redefinen estrategias de compra.
Para Honduras, el desafío no es solo producir más, sino defender su diferencial en taza y consistencia. Según autoridades cafeteras, el país ha invertido en trazabilidad, certificaciones y mejora genética, elementos que refuerzan su posición ante tostadores que buscan estabilidad en un entorno incierto.
“Este es un momento estratégico”, señalan actores del sector. Si la guerra comercial persiste y la volatilidad continúa en Nueva York, Honduras podría consolidarse como socio preferencial de la industria estadounidense, desplazando parcialmente a orígenes asiáticos y ampliando su presencia en mezclas comerciales.
En un tablero donde Brasil dicta el precio y Washington define aranceles, Honduras encontró un espacio intermedio. No compite por volumen absoluto ni por ultraespecialidad extrema. Compite por equilibrio. Y en tiempos de incertidumbre, el equilibrio suele valer más que cualquier récord.




