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16 agosto , 2026

SAG en Colombia: reforma agraria y seguridad alimentaria en agenda

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Ricardo Peña reafirma metas de soberanía alimentaria y productividad agrícola ante organismos internacionales y gobiernos.

Ricardo Peña fue enfático. Honduras asume la seguridad alimentaria como prioridad nacional y la vincula directamente con reforma agraria, inversión y desarrollo rural. En la II Conferencia Internacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural, celebrada en Cartagena, el mensaje fue político y económico: el campo vuelve al centro del tablero regional.

Honduras en la CIRADR de Colombia

La participación hondureña en la II Conferencia Internacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural (CIRADR) reunió a gobiernos, organismos multilaterales y organizaciones campesinas bajo un mismo eje: cómo fortalecer la producción y garantizar acceso equitativo a alimentos en América Latina.

En representación de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), el subsecretario Ricardo Peña integró los diálogos del Plan SAN CELAC 2030, iniciativa regional que busca articular políticas de alimentación y nutrición en el marco de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). El encuentro tuvo lugar en Cartagena, epicentro de debates sobre tierra, productividad y cambio climático.

Plan SAN CELAC 2030 como hoja de ruta

Durante su intervención, Peña destacó que el Gobierno hondureño ha definido la seguridad alimentaria como política estratégica de Estado. Según explicó, el Plan SAN CELAC 2030 funciona como una hoja de ruta para fortalecer productividad agrícola, acceso a mercados y sostenibilidad ambiental.

La propuesta regional apunta a integrar cooperación técnica, financiamiento e intercambio de buenas prácticas. Como explicó soydatos en análisis recientes sobre políticas agrícolas, Honduras enfrenta un doble desafío: elevar rendimientos sin ampliar brechas sociales, y modernizar cadenas productivas sin perder competitividad exportadora.

Reforma agraria y productividad: el desafío estructural

El concepto de reforma agraria reaparece en el debate regional con un enfoque renovado: no solo distribución de tierra, sino acceso a tecnología, educación rural e infraestructura productiva. Peña vinculó el proceso con inclusión social y desarrollo económico, subrayando la necesidad de transformar la vida de las familias rurales.

Los datos macroeconómicos respaldan la urgencia. Según cifras del Banco Central de Honduras, el sector agropecuario ha crecido por debajo del PIB total en los últimos años. Además, cerca del 60 % de los hogares rurales vive en condición de pobreza. La reforma agraria, en este escenario, se convierte en pieza clave del tablero económico.

Claves económicas del compromiso hondureño

El posicionamiento oficial en Cartagena no fue retórico. El enfoque presentado incluye líneas concretas que impactan la estructura productiva:

  • Impulso a innovación tecnológica agrícola y mecanización.

  • Programas de educación rural y capacitación productiva.

  • Mejora en acceso a mercados nacionales e internacionales.

  • Promoción de prácticas sostenibles frente al cambio climático.

  • Integración regional para fortalecer cadenas alimentarias.

Estas acciones buscan aumentar resiliencia ante fenómenos climáticos extremos, que en los últimos años han afectado cultivos estratégicos como café y granos básicos.

Cooperación regional y financiamiento

La dimensión regional del Plan SAN CELAC 2030 implica coordinación con organismos multilaterales y bancos de desarrollo. Instituciones como el Banco Centroamericano de Integración Económica han reiterado en foros recientes la necesidad de financiar proyectos de infraestructura rural y cadenas de valor agroalimentarias.

La cooperación internacional adquiere relevancia en un contexto de volatilidad global. América Latina enfrenta presiones por precios internacionales, eventos climáticos y tensiones logísticas. En este entorno, la articulación regional funciona como red de contención frente a shocks externos.

Seguridad alimentaria y soberanía económica

El discurso hondureño también enfatizó soberanía alimentaria. No se trata únicamente de producir más, sino de reducir vulnerabilidad ante importaciones y fluctuaciones internacionales. Honduras mantiene una dependencia significativa en granos básicos e insumos agrícolas, situación que impacta balanza comercial y estabilidad de precios internos.

Como explicó soydatos en estudios comparativos, países que fortalecen cadenas locales de valor logran amortiguar mejor los ciclos internacionales. El desafío para Honduras es pasar de políticas declarativas a ejecución sostenida, con métricas claras de productividad y reducción de pobreza rural.

El campo como eje del crecimiento inclusivo

La agenda presentada en Cartagena combina desarrollo social y estrategia económica. El campo no solo es territorio de producción, sino espacio de inversión y generación de empleo. En regiones donde la migración responde a falta de oportunidades, fortalecer el agro implica también estabilidad demográfica y cohesión territorial.

En términos macroeconómicos, el agro hondureño representa una proporción relevante del empleo nacional, aunque menor en aporte al PIB comparado con servicios y comercio. La meta de SAN CELAC 2030 es revertir esa brecha mediante innovación y acceso a financiamiento.

La declaración de Ricardo Peña en Colombia coloca al sector rural en el centro del debate regional. Seguridad alimentaria, reforma agraria y cooperación latinoamericana vuelven a cruzarse en un mismo punto estratégico. Si el campo es el tablero, Honduras ha decidido mover ficha en coordinación continental.

Por Linda Gutiérrez

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