La ONU proyecta un crecimiento superior al 3,5 %, impulsado por consumo e inversión, aunque con poco margen fiscal y riesgos externos.
La economía hondureña crecerá en 2026, incluso por encima del promedio latinoamericano, pero lo hará sin red de seguridad. Consumo firme, inversión selectiva y un Estado con poco margen fiscal sostienen un avance frágil. “El crecimiento es resiliente, aunque vulnerable”, advierte Naciones Unidas, en un país donde crecer no siempre significa mejorar.
Honduras en el mapa regional: crecer más, pero no mejor
Honduras será uno de los países con mejor desempeño económico de Centroamérica en 2026. Según el informe Situación y Perspectivas de la Economía Mundial 2026 de Naciones Unidas, el país crecerá por encima del 3,5 %, superando el promedio regional de 2,3 % para América Latina y el Caribe.
Desde Naciones Unidas explicaron que este crecimiento se apoya principalmente en el consumo interno, impulsado por remesas históricas, cierta estabilidad financiera durante 2025 y un mercado interno que sigue absorbiendo empleo, aunque mayoritariamente informal. Sin embargo, el documento advierte que el avance ocurre con restricciones fiscales severas y alta exposición al entorno externo.
El motor interno: consumo fuerte, inversión desigual
El principal sostén de la economía hondureña seguirá siendo el consumo privado. Las remesas, que superaron los US$ 9.000 millones en 2025, continúan funcionando como amortiguador social y motor del gasto de los hogares. “El flujo constante de remesas mantiene el dinamismo del consumo”, señala el informe de la ONU.
La inversión, en cambio, muestra un comportamiento dispar. Mientras algunos sectores —infraestructura, energía y servicios— mantienen proyectos activos, la inversión privada productiva sigue afectada por incertidumbre regulatoria, costos financieros elevados y expectativas moderadas de crecimiento regional. Según el documento, Honduras comparte con la región un problema estructural: crecer sin aumentar significativamente la productividad.
Riesgos que rodean al crecimiento hondureño
Pese al buen desempeño relativo, la economía hondureña enfrenta riesgos claros que podrían frenar el avance en 2026. Naciones Unidas subraya que el entorno externo será más adverso, especialmente por las decisiones comerciales y migratorias de Estados Unidos, principal socio económico del país.
Factores de riesgo para Honduras en 2026:
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Desaceleración de EE. UU., clave para exportaciones y remesas
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Posibles endurecimientos migratorios que afecten ingresos familiares
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Condiciones financieras globales más restrictivas
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Escaso margen fiscal para políticas anticíclicas
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Alta dependencia de consumo y baja diversificación productiva
Desde Naciones Unidas explicaron que estos factores limitan la capacidad del país para sostener tasas altas de crecimiento en el mediano plazo, incluso cuando las cifras anuales sean positivas.
Inflación contenida, empleo frágil
La inflación en Honduras seguirá una trayectoria descendente en línea con la región. La ONU proyecta una inflación regional del 4 % en 2026, y en el caso hondureño se espera un comportamiento contenido, aunque sensible a choques externos como alimentos, combustibles y tipo de cambio.
El mercado laboral, sin embargo, sigue siendo uno de los puntos más débiles. Aunque el desempleo abierto no muestra saltos bruscos, la informalidad continúa siendo dominante. Según datos oficiales y organismos internacionales, más del 70 % del empleo se concentra fuera del sector formal, lo que limita ingresos estables y recaudación fiscal. “El empleo existe, pero no siempre genera seguridad económica”, advirtió el informe.
El límite fiscal: crecer con el Estado ajustado
El mayor condicionante del crecimiento hondureño es el escaso margen fiscal. Naciones Unidas subraya que, aunque la deuda pública regional bajó del 76,1 % del PIB en 2020 al 70,7 % en 2025, los niveles siguen siendo elevados y los costos por intereses superan el 5 % del PIB regional.
En Honduras, esto se traduce en capacidad limitada para invertir en salud, educación e infraestructura, incluso en un contexto de crecimiento. Desde el organismo explicaron que la política fiscal enfrenta una tensión permanente entre sostener programas sociales, cumplir compromisos de deuda y estimular la economía. El resultado es un crecimiento que avanza, pero sin fuerza suficiente para transformar la estructura productiva del país.
Honduras llegará a 2026 creciendo más que buena parte de Latinoamérica, pero con una economía apoyada en bases frágiles: consumo financiado por remesas, empleo informal y un Estado con poco margen de maniobra. Las cifras mejoran, el alivio no llega del todo y el desafío queda planteado: cómo convertir crecimiento en estabilidad real para los hogares.




