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18 agosto , 2026

Honduras 2025: crecimiento del 3,8 % y una inflación imparable al 4,6 %

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El FMI revela que el país centroamericano avanzará por encima de la media regional, pero con riesgos que podrían desequilibrar la estabilidad económica.

Honduras se prepara para un 2025 con crecimiento del 3,8 % del PIB y una inflación del 4,6 %, según el Fondo Monetario Internacional (FMI). Un salto entre países de su entorno, pero ¿a qué costo real para las familias? «El crecimiento en América Latina se mantiene desigual», advierte el organismo en su más reciente informe.

Contexto regional desigual

El informe Perspectivas Económicas Globales del FMI mantiene su pronóstico para Centroamérica: un crecimiento general por encima del promedio latinoamericano de 2,4 %. En esa lista, Panamá lidera con un 4 % de expansión y una deflación de –0,1 %, impulsada por sus servicios logísticos y su reactivación comercial tras años de turbulencia.

Pero detrás de ese liderazgo aparecen dos sorpresas: Guatemala y Honduras, ambos con previsiones de crecimiento del 3,8 %. En el caso guatemalteco, la inflación estimada es de 1,7 %; para Honduras, el número es más preocupante: 4,6 %. La cifra coloca al país entre los de mayor presión inflacionaria de la región, incluso por encima de República Dominicana y Nicaragua.
“El crecimiento en América Latina se mantiene desigual, con algunos países mostrando resiliencia y otros aún enfrentando desequilibrios macroeconómicos significativos”, señala el FMI.

Honduras frente a sus pares

Costa Rica aparece como otro de los países de mejor desempeño, con una expansión proyectada del 3,6 % y una inflación casi nula, de 0,4 %. República Dominicana y Nicaragua se ubican en torno al 3 %, mientras que El Salvador ronda el 2,5 % y Belice apenas alcanza el 1,5 %. El contraste deja claro que Honduras será una de las economías más dinámicas de la subregión, aunque con una inflación que sigue sin domarse.

Para el ciudadano común, la paradoja es evidente: crecer más que el promedio latinoamericano no necesariamente significa vivir mejor. La inflación al 4,6 % erosiona salarios, encarece alimentos y eleva el costo de los servicios básicos. En un país donde la informalidad supera el 70 %, los beneficios del crecimiento pueden no sentirse en los hogares.

“El reto no es solo crecer, sino hacerlo sin perder estabilidad”, reconocen fuentes del sector privado hondureño. Las empresas medianas, que dependen del crédito local y del consumo doméstico, son las primeras en sentir la presión de los precios.

Riesgos estructurales y presiones internas

Aunque las cifras del FMI lucen alentadoras, los analistas locales advierten que el 3,8 % de crecimiento podría estar sobreestimado. El Banco Mundial proyecta un avance más prudente, de 3,5 %, afectado por la baja inversión privada y por el escaso margen de maniobra del Estado ante el aumento del gasto público.

El Banco Central de Honduras (BCH) añade otro matiz: la economía mundial enfrenta “diversos desafíos macroeconómicos”, entre ellos tensiones comerciales, costos financieros elevados y presiones fiscales globales. En ese contexto, la estabilidad del lempira y el control de la inflación dependerán de factores externos.

Presiones que amenazan la estabilidad hondureña:

  • Alta dependencia de las remesas, que representan más del 25 % del PIB.

  • Vulnerabilidad ante fenómenos climáticos extremos y escasa capacidad de respuesta institucional.

  • Desigualdad persistente y una estructura productiva poco diversificada.

  • Limitado espacio fiscal para políticas contracíclicas ante crisis externas.

El FMI insiste en que América Latina atraviesa una etapa de crecimiento “moderado pero frágil”. En el caso hondureño, ese freno podría llegar antes de lo previsto si no se consolidan las reformas estructurales prometidas por el Gobierno.

Impacto directo en la población

Para los hogares hondureños, la inflación del 4,6 % no es una cifra abstracta: se traduce en precios más altos de alimentos, transporte y tarifas básicas. Aunque el país muestre crecimiento, la desigualdad se amplía si los salarios no acompañan la escalada de precios. “El ingreso alcanza cada vez para menos”, reconocen comerciantes y trabajadores del sector informal.

El Banco Mundial ha advertido que, a pesar de avances recientes, Honduras sigue siendo uno de los países con menor índice de desarrollo humano del continente. Uno de cada dos hondureños vive en situación de pobreza, y muchos dependen de remesas familiares enviadas desde Estados Unidos. Una caída en esos flujos podría afectar de inmediato el consumo interno.

Mientras tanto, la inflación regional comienza a moderarse, y algunos países ya registran tasas menores al 2 %. Honduras, en cambio, permanece en el grupo de economías que enfrentan “presiones persistentes de precios”. El riesgo es que ese diferencial se convierta en un factor de pérdida de competitividad.

Las tareas pendientes del Gobierno

El FMI destaca que el desafío principal para 2025 será combinar crecimiento con disciplina fiscal. Honduras, con una deuda pública cercana al 55 % del PIB, enfrenta un margen de maniobra reducido para políticas expansivas. El gasto social deberá ser más eficiente, especialmente en educación, salud y programas de protección ante el alza de precios.

“El objetivo es asegurar que el crecimiento sea sostenible, compartido y resistente a choques externos”, explican técnicos del BCH. Las prioridades oficiales incluyen mantener la estabilidad del tipo de cambio, fortalecer las reservas internacionales y apoyar a los sectores productivos con financiamiento a tasas razonables.

Los analistas insisten en que sin inversión privada y confianza institucional, las cifras del FMI podrían diluirse en pocos meses. La clave, sostienen, estará en atraer capital extranjero, modernizar el sistema tributario y mejorar la gestión del gasto público.

Entre la oportunidad y la advertencia

Honduras llega a 2025 con una economía más robusta que hace cinco años, pero también con desequilibrios visibles. El crecimiento proyectado del 3,8 % es una señal de recuperación; la inflación del 4,6 %, una advertencia. Si el Gobierno logra contener los precios sin frenar la inversión, el país podría consolidarse como uno de los motores de Centroamérica.

Pero si la inflación persiste, los beneficios del crecimiento quedarán concentrados y el poder adquisitivo se erosionará. La región ofrece un espejo claro: países que crecieron sin estabilidad terminaron retrocediendo. Honduras está hoy ante una encrucijada: crecer con equilibrio o repetir el ciclo de expansión efímera y malestar social.

Por Linda Gutiérrez

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