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15 agosto , 2026

Alerta en ganaderos de Honduras: brote de gusano barrenador amenaza el sector en 2025

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Tegucigalpa. El sector ganadero de Honduras enfrenta una grave crisis sanitaria debido a la propagación del gusano barrenador, una plaga parasitaria que no solo afecta a los hatos ganaderos, sino que también representa un riesgo potencial para la salud humana. Esta afección, que se ha extendido principalmente en las zonas fronterizas con Nicaragua, ha generado alarma entre los productores, quienes ven amenazados su sustento, la seguridad alimentaria y el comercio ganadero del país.
El gusano barrenador, conocido científicamente como Dermatobia hominis, es una larva que se desarrolla bajo la piel de los bovinos, causando infecciones graves, pérdida de peso y, en casos extremos, la muerte de las reses. Su expansión en regiones como Olancho, El Paraíso y Choluteca ha desatado una emergencia que exige medidas urgentes, no solo a nivel nacional, sino también en coordinación con países vecinos como Nicaragua, debido a la naturaleza transfronteriza del problema.
Llamado urgente de los ganaderos
El ingeniero Gerardo Hernández, presidente de los ganaderos de Guaraní, expresó su profunda preocupación por la situación crítica que enfrentan los productores, especialmente en el departamento de Olancho, una de las áreas más afectadas. Según sus declaraciones, ya se han confirmado 523 casos de esta plaga en los departamentos de Olancho, El Paraíso y Choluteca, ubicados en la zona oriental y sur de Honduras, cerca de la frontera con Nicaragua. Hernández demandó al gobierno acciones inmediatas para erradicar la plaga, recordando con nostalgia las exitosas campañas de erradicación realizadas en años anteriores. «Nos vamos a quedar sin hato ganadero por las muertes y los altos casos de gusano barrenador. La situación es crítica y nadie ha hecho nada para frenar el problema», afirmó con preocupación el líder gremial.
Pérdidas irreparables y riesgos económicos
Los ganaderos advierten que la falta de una respuesta rápida podría generar pérdidas económicas irreversibles para el sector, que es un pilar fundamental de la economía hondureña, contribuyendo con empleo, alimentación y exportaciones. Hernández hizo un llamado urgente a las autoridades para asignar un presupuesto significativo y replicar las estrategias de control implementadas en el pasado, como campañas de fumigación masiva y monitoreo sanitario. Además, señaló que la enfermedad no solo pone en riesgo la subsistencia de los productores, sino también la seguridad alimentaria del país y su capacidad para mantener el comercio ganadero, tanto a nivel nacional como internacional.
Acciones del Gobierno y desafíos binacionales
Recientemente, el Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria (SENASA) intensificó sus esfuerzos para combatir la plaga, incrementando la liberación de moscas estériles de 48 a 52 millones de ejemplares semanales en las áreas más críticas. Esta medida busca reducir la población del gusano barrenador mediante la técnica del insecto estéril, pero los productores consideran que estas acciones son insuficientes sin un apoyo financiero y logístico más robusto. La expansión de la plaga en la región fronteriza también plantea un desafío binacional, requiriendo una colaboración estrecha entre Honduras y Nicaragua para implementar estrategias efectivas de control, prevención y monitoreo transfronterizo, evitando así una crisis sanitaria más amplia en la región.
Este brote no solo amenaza la economía ganadera hondureña, sino que también pone de manifiesto la fragilidad del sector frente a plagas emergentes, subrayando la necesidad de una respuesta coordinada y sostenida para proteger uno de los pilares económicos y alimentarios del país.
Por Linda Gutiérrez

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