El encuentro entre el Ejecutivo y S&P Global Ratings coloca la disciplina fiscal, las finanzas públicas y la confianza inversora en el centro de la agenda económica.
El presidente Nasry Asfura sostuvo el miércoles 19 de agosto de 2026 una reunión con representantes de S&P Global Ratings para revisar las condiciones económicas, fiscales, financieras e institucionales de Honduras. El encuentro involucró al Gabinete Económico y ocurre mientras la calificadora evalúa el rumbo del país bajo la nueva administración y sus perspectivas de crecimiento, consolidación fiscal y relación con inversionistas.
¿Qué significa que S&P Global Ratings evalúe el rumbo económico de Honduras?
La reunión entre Nasry Asfura y representantes de S&P Global Ratings tiene una relevancia que va más allá de un intercambio protocolario. Las agencias calificadoras analizan variables que inciden directamente en la percepción del riesgo soberano, entre ellas la evolución fiscal, el crecimiento económico, la capacidad de pago, el marco institucional y la orientación de las políticas públicas. En este caso, la participación del secretario de Finanzas, Emilio Hernández Hércules, y del presidente del Banco Central de Honduras, Roberto Fernando Lagos Mondragón, coloca las finanzas públicas y la política macroeconómica dentro del mismo espacio de evaluación.
El encuentro también ocurre después de que S&P Global Ratings revisara la perspectiva de Honduras y señalara que la incertidumbre política se había reducido tras las elecciones de 2025. La calificadora identificó además un cambio de orientación del nuevo Gobierno hacia la consolidación fiscal y relaciones más estrechas con el sector privado y la comunidad internacional. Según su evaluación publicada en 2026, S&P proyecta que el crecimiento del PIB se moderará hacia 3% en los próximos años, mientras estima un PIB per cápita de aproximadamente US$3,900 para 2026.
¿Por qué la disciplina fiscal se convierte en el principal mensaje ante los mercados?
La composición de la delegación hondureña muestra que el Ejecutivo busca presentar una visión coordinada de la economía. Juan Carlos García, secretario de Estado en el Despacho de la Presidencia, acompaña al mandatario junto con Emilio Hernández Hércules y Roberto Lagos, dos funcionarios responsables de áreas directamente relacionadas con las finanzas públicas y la política monetaria. García ocupa la Secretaría de la Presidencia desde enero de 2026.
El antecedente presupuestario de este año ayuda a explicar la importancia del encuentro. En abril, SEFIN socializó con la Junta Directiva y los jefes de las cinco bancadas del Congreso Nacional el Presupuesto General Reformulado 2026, cuyo monto fue presentado en L444,265.8 millones. Posteriormente, el Gobierno informó que el presupuesto aprobado ascendía a L444,335.8 millones y defendió una reducción cercana a L25,000 millones respecto de la propuesta anterior.
La discusión fiscal no ocurre de manera aislada. El Ejecutivo también ha tomado decisiones relacionadas con el financiamiento público. Entre ellas figura la autorización de hasta L27,599.6 millones mediante la emisión de bonos y letras del Gobierno de Honduras para financiar el presupuesto, según documentación registrada en el Portal Único de Transparencia.
¿Qué está evaluando S&P sobre la economía hondureña?
La evaluación de una calificadora soberana no se limita a revisar cuánto recauda o gasta un Gobierno. También considera la capacidad institucional para sostener las políticas económicas y responder ante escenarios externos adversos. En el caso de Honduras, S&P Global Ratings ha señalado que los shocks externos, incluidos mayores precios de la energía y la normalización de las remesas, pueden incidir sobre el crecimiento futuro.
La política monetaria también forma parte de ese escenario. Roberto Lagos, presidente del BCH desde enero de 2026, ha planteado públicamente las perspectivas de inflación del país. En julio, el BCH revisó su proyección y situó la inflación de cierre de 2026 en torno al 5%, después de que la variación interanual del IPC alcanzara 5.83% en junio.
Esto significa que el análisis de Honduras combina dos frentes: la administración de las finanzas públicas y el comportamiento de variables monetarias. Para el Gobierno, mantener coherencia entre ambas políticas será relevante para sostener la confianza de inversionistas, acreedores y organismos internacionales.
Los principales elementos económicos bajo observación
- Disciplina fiscal: evolución del gasto, ingresos y necesidades de financiamiento del Estado.
- Deuda y financiamiento público: capacidad del Gobierno para cubrir sus necesidades financieras sin deteriorar sus indicadores fiscales.
- Inflación: el BCH proyecta un cierre de 5% para 2026, con una política monetaria orientada a controlar las presiones de liquidez.
- Crecimiento económico: S&P proyecta una moderación hacia 3% en los próximos años.
- Marco institucional: la calificadora también incorpora en su evaluación la estabilidad política y la relación entre Gobierno, sector privado y comunidad internacional.
¿Qué papel juega la relación con inversionistas y organismos internacionales?
La reunión adquiere relevancia adicional porque S&P Global Ratings funciona como uno de los referentes utilizados por los mercados para valorar el riesgo crediticio de los países. Una modificación de perspectiva o calificación puede influir en la percepción sobre el costo y las condiciones de financiamiento soberano, aunque una reunión por sí sola no implica un cambio inmediato en la calificación.
El Gobierno de Nasry Asfura ha colocado la relación con organismos internacionales y actores financieros dentro de su agenda económica. En mayo, por ejemplo, Asfura, Juan Carlos García y Emilio Hernández se reunieron con el embajador de Japón para revisar cooperación en salud e infraestructura y posibles nuevas asistencias.
Ese patrón muestra una estrategia de interlocución que combina cooperación, inversión y evaluación financiera. Para Honduras, la cuestión central será convertir esos contactos institucionales en condiciones verificables de estabilidad económica, acceso a capital y ejecución de proyectos.
¿Qué actores concentran las decisiones económicas del Gobierno?
La reunión coloca a tres figuras del Ejecutivo y del gabinete económico en posiciones centrales para la estrategia macroeconómica:
- Nasry Asfura, presidente de la República: establece la orientación general de la política económica y fiscal del Poder Ejecutivo.
- Emilio Hernández Hércules, secretario de Finanzas: dirige la política fiscal y la administración de las finanzas públicas. Su nombramiento para el cargo corresponde al Acuerdo Ejecutivo 04-2026.
- Roberto Fernando Lagos Mondragón, presidente del BCH: dirige la autoridad monetaria y participa en la definición de la política monetaria. Fue nombrado mediante el Acuerdo Ejecutivo 019-2026.
- Juan Carlos García Medina, secretario de la Presidencia: coordina la agenda del Ejecutivo y la articulación entre las diferentes secretarías de Estado.
- S&P Global Ratings: evalúa la capacidad crediticia y las condiciones económicas, fiscales e institucionales que determinan el riesgo soberano.
¿Cuál es el siguiente desafío para Honduras ante las calificadoras?
El punto central para la administración Asfura será demostrar que la disciplina fiscal anunciada puede mantenerse junto con crecimiento económico, control de inflación y capacidad de inversión pública. S&P Global Ratings ya ha identificado una orientación hacia la consolidación fiscal, pero también advierte sobre factores externos que pueden limitar el crecimiento.
La pregunta estratégica, por tanto, no es únicamente qué información presentó Honduras a la calificadora, sino qué resultados concretos podrá mostrar el Gobierno en sus próximos ejercicios fiscales. La evolución del déficit, el endeudamiento, la inflación, el crecimiento y la relación con inversionistas serán variables que determinarán si la estrategia económica consigue transformar el discurso de estabilidad en una percepción sostenida de menor riesgo.
¿Qué queda sobre la mesa después de la reunión con S&P?
La conversación entre Nasry Asfura y S&P Global Ratings coloca nuevamente a Honduras frente a una evaluación externa sobre su capacidad para administrar las finanzas públicas y sostener condiciones macroeconómicas previsibles. Con SEFIN concentrada en la política fiscal y el BCH enfrentando presiones inflacionarias, la coordinación entre ambas áreas será determinante para la credibilidad económica del Gobierno.
El desafío para Honduras pasa ahora de la presentación de información a la ejecución: mantener disciplina fiscal, controlar los riesgos macroeconómicos y sostener un marco institucional capaz de atraer inversión sin deteriorar las cuentas públicas.
Bajada: El encuentro entre el Ejecutivo y S&P Global Ratings coloca la disciplina fiscal, las finanzas públicas y la confianza inversora en el centro de la agenda económica.
Lead: El presidente Nasry Asfura sostuvo el miércoles 19 de agosto de 2026 una reunión con representantes de S&P Global Ratings para revisar las condiciones económicas, fiscales, financieras e institucionales de Honduras. El encuentro involucró al Gabinete Económico y ocurre mientras la calificadora evalúa el rumbo del país bajo la nueva administración y sus perspectivas de crecimiento, consolidación fiscal y relación con inversionistas.
¿Qué significa que S&P Global Ratings evalúe el rumbo económico de Honduras?
La reunión entre Nasry Asfura y representantes de S&P Global Ratings tiene una relevancia que va más allá de un intercambio protocolario. Las agencias calificadoras analizan variables que inciden directamente en la percepción del riesgo soberano, entre ellas la evolución fiscal, el crecimiento económico, la capacidad de pago, el marco institucional y la orientación de las políticas públicas. En este caso, la participación del secretario de Finanzas, Emilio Hernández Hércules, y del presidente del Banco Central de Honduras, Roberto Fernando Lagos Mondragón, coloca las finanzas públicas y la política macroeconómica dentro del mismo espacio de evaluación.
El encuentro también ocurre después de que S&P Global Ratings revisara la perspectiva de Honduras y señalara que la incertidumbre política se había reducido tras las elecciones de 2025. La calificadora identificó además un cambio de orientación del nuevo Gobierno hacia la consolidación fiscal y relaciones más estrechas con el sector privado y la comunidad internacional. Según su evaluación publicada en 2026, S&P proyecta que el crecimiento del PIB se moderará hacia 3% en los próximos años, mientras estima un PIB per cápita de aproximadamente US$3,900 para 2026.
¿Por qué la disciplina fiscal se convierte en el principal mensaje ante los mercados?
La composición de la delegación hondureña muestra que el Ejecutivo busca presentar una visión coordinada de la economía. Juan Carlos García, secretario de Estado en el Despacho de la Presidencia, acompaña al mandatario junto con Emilio Hernández Hércules y Roberto Lagos, dos funcionarios responsables de áreas directamente relacionadas con las finanzas públicas y la política monetaria. García ocupa la Secretaría de la Presidencia desde enero de 2026.
El antecedente presupuestario de este año ayuda a explicar la importancia del encuentro. En abril, SEFIN socializó con la Junta Directiva y los jefes de las cinco bancadas del Congreso Nacional el Presupuesto General Reformulado 2026, cuyo monto fue presentado en L444,265.8 millones. Posteriormente, el Gobierno informó que el presupuesto aprobado ascendía a L444,335.8 millones y defendió una reducción cercana a L25,000 millones respecto de la propuesta anterior.
La discusión fiscal no ocurre de manera aislada. El Ejecutivo también ha tomado decisiones relacionadas con el financiamiento público. Entre ellas figura la autorización de hasta L27,599.6 millones mediante la emisión de bonos y letras del Gobierno de Honduras para financiar el presupuesto, según documentación registrada en el Portal Único de Transparencia.
¿Qué está evaluando S&P sobre la economía hondureña?
La evaluación de una calificadora soberana no se limita a revisar cuánto recauda o gasta un Gobierno. También considera la capacidad institucional para sostener las políticas económicas y responder ante escenarios externos adversos. En el caso de Honduras, S&P Global Ratings ha señalado que los shocks externos, incluidos mayores precios de la energía y la normalización de las remesas, pueden incidir sobre el crecimiento futuro.
La política monetaria también forma parte de ese escenario. Roberto Lagos, presidente del BCH desde enero de 2026, ha planteado públicamente las perspectivas de inflación del país. En julio, el BCH revisó su proyección y situó la inflación de cierre de 2026 en torno al 5%, después de que la variación interanual del IPC alcanzara 5.83% en junio.
Esto significa que el análisis de Honduras combina dos frentes: la administración de las finanzas públicas y el comportamiento de variables monetarias. Para el Gobierno, mantener coherencia entre ambas políticas será relevante para sostener la confianza de inversionistas, acreedores y organismos internacionales.
Los principales elementos económicos bajo observación
- Disciplina fiscal: evolución del gasto, ingresos y necesidades de financiamiento del Estado.
- Deuda y financiamiento público: capacidad del Gobierno para cubrir sus necesidades financieras sin deteriorar sus indicadores fiscales.
- Inflación: el BCH proyecta un cierre de 5% para 2026, con una política monetaria orientada a controlar las presiones de liquidez.
- Crecimiento económico: S&P proyecta una moderación hacia 3% en los próximos años.
- Marco institucional: la calificadora también incorpora en su evaluación la estabilidad política y la relación entre Gobierno, sector privado y comunidad internacional.
¿Qué papel juega la relación con inversionistas y organismos internacionales?
La reunión adquiere relevancia adicional porque S&P Global Ratings funciona como uno de los referentes utilizados por los mercados para valorar el riesgo crediticio de los países. Una modificación de perspectiva o calificación puede influir en la percepción sobre el costo y las condiciones de financiamiento soberano, aunque una reunión por sí sola no implica un cambio inmediato en la calificación.
El Gobierno de Nasry Asfura ha colocado la relación con organismos internacionales y actores financieros dentro de su agenda económica. En mayo, por ejemplo, Asfura, Juan Carlos García y Emilio Hernández se reunieron con el embajador de Japón para revisar cooperación en salud e infraestructura y posibles nuevas asistencias.
Ese patrón muestra una estrategia de interlocución que combina cooperación, inversión y evaluación financiera. Para Honduras, la cuestión central será convertir esos contactos institucionales en condiciones verificables de estabilidad económica, acceso a capital y ejecución de proyectos.
¿Qué actores concentran las decisiones económicas del Gobierno?
La reunión coloca a tres figuras del Ejecutivo y del gabinete económico en posiciones centrales para la estrategia macroeconómica:
- Nasry Asfura, presidente de la República: establece la orientación general de la política económica y fiscal del Poder Ejecutivo.
- Emilio Hernández Hércules, secretario de Finanzas: dirige la política fiscal y la administración de las finanzas públicas. Su nombramiento para el cargo corresponde al Acuerdo Ejecutivo 04-2026.
- Roberto Fernando Lagos Mondragón, presidente del BCH: dirige la autoridad monetaria y participa en la definición de la política monetaria. Fue nombrado mediante el Acuerdo Ejecutivo 019-2026.
- Juan Carlos García Medina, secretario de la Presidencia: coordina la agenda del Ejecutivo y la articulación entre las diferentes secretarías de Estado.
- S&P Global Ratings: evalúa la capacidad crediticia y las condiciones económicas, fiscales e institucionales que determinan el riesgo soberano.
¿Cuál es el siguiente desafío para Honduras ante las calificadoras?
El punto central para la administración Asfura será demostrar que la disciplina fiscal anunciada puede mantenerse junto con crecimiento económico, control de inflación y capacidad de inversión pública. S&P Global Ratings ya ha identificado una orientación hacia la consolidación fiscal, pero también advierte sobre factores externos que pueden limitar el crecimiento.
La pregunta estratégica, por tanto, no es únicamente qué información presentó Honduras a la calificadora, sino qué resultados concretos podrá mostrar el Gobierno en sus próximos ejercicios fiscales. La evolución del déficit, el endeudamiento, la inflación, el crecimiento y la relación con inversionistas serán variables que determinarán si la estrategia económica consigue transformar el discurso de estabilidad en una percepción sostenida de menor riesgo.
¿Qué queda sobre la mesa después de la reunión con S&P?
La conversación entre Nasry Asfura y S&P Global Ratings coloca nuevamente a Honduras frente a una evaluación externa sobre su capacidad para administrar las finanzas públicas y sostener condiciones macroeconómicas previsibles. Con SEFIN concentrada en la política fiscal y el BCH enfrentando presiones inflacionarias, la coordinación entre ambas áreas será determinante para la credibilidad económica del Gobierno.
El desafío para Honduras pasa ahora de la presentación de información a la ejecución: mantener disciplina fiscal, controlar los riesgos macroeconómicos y sostener un marco institucional capaz de atraer inversión sin deteriorar las cuentas públicas.




