Hoy:

16 agosto , 2026

¿Qué impacto tendrá la estrategia agroalimentaria impulsada por el Gobierno de Honduras y la FAO en el empleo y la producción?

Comparte

La nueva estrategia busca fortalecer inversiones, productividad y competitividad del agro hondureño mediante coordinación institucional, financiamiento e innovación sostenible.

El Gobierno de Honduras, junto con la FAO, el sector privado y organismos de cooperación internacional, presentó la Estrategia de Incentivos para el Desarrollo del Sector Agroalimentario 2026–2030, un plan que busca aumentar la inversión, fortalecer las cadenas de valor y mejorar la competitividad de un sector que representa una parte relevante del PIB y del empleo nacional mediante una agenda coordinada entre instituciones públicas y privadas.

El Gobierno de Honduras, en coordinación con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), presentó la Estrategia de Incentivos para el Desarrollo del Sector Agroalimentario 2026–2030, una iniciativa que pretende convertir al agro en uno de los principales motores de inversión productiva y desarrollo económico del país durante los próximos cinco años.

La hoja de ruta fue elaborada desde la Mesa Técnica Nacional de Inversiones del Sector Agroalimentario, liderada por la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) y el Consejo Nacional de Inversiones (CNI), con la participación del sector privado y organismos internacionales. El objetivo consiste en crear condiciones más favorables para atraer capital, fortalecer las cadenas productivas y mejorar la competitividad de una actividad clave para la economía hondureña.

¿Por qué el sector agroalimentario sigue siendo estratégico para la economía hondureña?

El sector agroalimentario continúa siendo uno de los pilares de la economía de Honduras. De acuerdo con los datos presentados durante el lanzamiento de la estrategia, aporta alrededor del 12 % del Producto Interno Bruto (PIB) y genera aproximadamente el 23 % del empleo nacional, lo que lo convierte en una actividad determinante para la generación de ingresos, especialmente en las zonas rurales.

Además de su contribución al empleo, el agro mantiene una relación directa con las exportaciones, la seguridad alimentaria y el abastecimiento interno. Su desempeño también influye en sectores como la agroindustria, el transporte, la logística y el comercio, consolidando un efecto multiplicador sobre la actividad económica nacional.

Sin embargo, el potencial del sector continúa limitado por desafíos estructurales como la baja productividad, el rezago tecnológico, la vulnerabilidad frente al cambio climático y el acceso restringido al financiamiento para pequeños y medianos productores.

¿Qué propone la Estrategia de Incentivos para el Desarrollo del Sector Agroalimentario 2026–2030?

La nueva estrategia busca establecer un marco institucional que permita coordinar esfuerzos entre el Estado, el sistema financiero, la empresa privada y la cooperación internacional para facilitar inversiones de mayor impacto económico.

Entre sus prioridades destacan:

  • Transformación productiva y tecnológica.
  • Inclusión financiera para productores y empresas.
  • Fortalecimiento de la gobernanza institucional.
  • Asociatividad y acceso a mercados.
  • Adaptación al cambio climático mediante sistemas productivos resilientes.

Estos cinco ejes buscan incrementar la productividad, mejorar la competitividad de las cadenas agroalimentarias y generar condiciones para atraer nuevas inversiones tanto nacionales como internacionales.

¿Cómo puede influir la inversión agroalimentaria en el crecimiento económico?

El fortalecimiento de la inversión agroalimentaria tiene efectos que trascienden la producción agrícola. Una mayor disponibilidad de capital puede traducirse en incorporación de tecnología, mejoras logísticas, mayor valor agregado en la agroindustria y generación de empleos con mejores niveles de productividad.

En economías de Centroamérica, donde la agricultura continúa teniendo un peso significativo dentro del empleo y las exportaciones, las políticas públicas orientadas a mejorar el entorno para la inversión suelen estar vinculadas con estrategias de desarrollo rural, reducción de pobreza y fortalecimiento de la seguridad alimentaria.

En el caso de Honduras, avanzar hacia cadenas de valor más integradas también puede favorecer la inserción de productos nacionales en mercados internacionales, incrementando la capacidad exportadora y reduciendo algunas brechas de competitividad frente a otros países de la región.

¿Qué papel desempeñan la FAO, la SAG y el Consejo Nacional de Inversiones?

La estrategia fue desarrollada mediante un esquema de coordinación institucional que reúne a entidades públicas, organismos internacionales y representantes del sector privado.

La FAO aporta asistencia técnica y acompañamiento para fortalecer políticas de desarrollo agrícola sostenible. Por su parte, la SAG lidera las acciones relacionadas con la política agropecuaria nacional, mientras que el Consejo Nacional de Inversiones (CNI) impulsa mecanismos destinados a facilitar la atracción de inversiones productivas.

Durante el lanzamiento también se desarrolló el panel «La inversión como un medio para fortalecer los sistemas agroalimentarios y promover el desarrollo sostenible e inclusivo», en el que participaron representantes del Gobierno, la empresa privada, instituciones financieras y organismos de cooperación para analizar oportunidades y desafíos que enfrenta el sector.

El intercambio permitió identificar la necesidad de fortalecer el acceso al financiamiento, acelerar la adopción tecnológica y promover alianzas que permitan ampliar la participación del sector privado en proyectos de desarrollo agroalimentario.

¿Qué desafíos enfrenta Honduras para consolidar un agro más competitivo?

Aunque el potencial productivo del país continúa siendo relevante, la competitividad del agro depende de factores que van más allá de la producción primaria.

Entre los principales retos estructurales destacan:

  • Mayor acceso a financiamiento productivo.
  • Modernización tecnológica.
  • Infraestructura logística.
  • Adaptación frente al cambio climático.
  • Fortalecimiento de cadenas de valor.

La capacidad para atender estos desafíos será determinante para que las inversiones previstas generen un impacto sostenido sobre la productividad, el empleo rural y las exportaciones.

¿Puede esta estrategia convertirse en un nuevo impulso para el desarrollo rural?

La puesta en marcha de la Estrategia de Incentivos para el Desarrollo del Sector Agroalimentario 2026–2030 representa un intento por construir una agenda común entre el Estado, los productores, el sistema financiero, la cooperación internacional y la empresa privada alrededor del crecimiento del agro hondureño.

Si los mecanismos de coordinación institucional logran traducirse en proyectos de inversión, innovación tecnológica y fortalecimiento de las cadenas productivas, el sector agroalimentario podría ampliar su contribución al crecimiento económico, consolidando su papel como uno de los principales motores del desarrollo rural y de la competitividad de Honduras durante los próximos años.

Por Linda Gutiérrez

Últimos artículos

Artículos Relacionados

Supermercados La Colonia lanzó en Honduras La Moderna, una nueva marca propia de pastas desarrollada junto a Inversiones GF Global, […]

Últimos artículos

Scroll al inicio