AHIBA reconoce desaceleración en préstamos productivos y consumo mientras persisten dudas sobre inversión, empleo y crecimiento económico nacional.
El entusiasmo económico que acompañó el arranque del gobierno de Nasry Asfura comienza a mostrar señales de desgaste. La Asociación Hondureña de Instituciones Bancarias (AHIBA) advirtió que el crecimiento del crédito se desaceleró nuevamente en abril, luego de un primer trimestre marcado por una recuperación moderada del consumo, la manufactura y algunos segmentos empresariales. La alerta llega en un momento sensible: Honduras enfrenta presión inflacionaria, menor inversión nueva y un sistema productivo que aún depende del capital externo y las remesas.
Mario Agüero y la advertencia desde la banca
El vicepresidente de la Asociación Hondureña de Instituciones Bancarias (AHIBA), Mario Agüero, reconoció que el crédito había comenzado el año con señales positivas, especialmente tras el cambio de administración gubernamental y la expectativa de mayor estabilidad política y económica.
Sin embargo, el ejecutivo señaló que abril mostró un “enlentecimiento” en la colocación de préstamos, tanto en consumo como en sectores productivos. Según explicó, el sistema financiero percibe una economía que todavía opera bajo cautela empresarial y expectativas internacionales inciertas.
“Se comienza a partir de febrero a haber un repunte… pero ahorita en abril se ha visto como una especie de que se ha enlentecido nuevamente el crédito”
expresó.
La preocupación no es menor. En Honduras, el crédito funciona como uno de los principales termómetros de actividad económica. Cuando las empresas dejan de endeudarse para expandirse o las familias reducen consumo financiado, el impacto suele trasladarse rápidamente al comercio, empleo y producción.
Un país que aún depende de la confianza externa
La advertencia de AHIBA ocurre mientras Honduras mantiene una economía altamente dependiente de factores externos. Datos del Banco Central de Honduras (BCH) muestran que las remesas familiares siguen representando más del 25 % del PIB nacional, mientras la inversión extranjera directa continúa concentrada en reinversión de capital ya instalado y no en nuevos proyectos masivos.
La banca observa además un entorno internacional más complejo:
| Factor externo | Impacto en Honduras |
|---|---|
| Altas tasas en EEUU | Crédito internacional más caro |
| Guerra en Medio Oriente | Presión sobre combustibles e inflación |
| Desaceleración global | Menor inversión y exportaciones |
| Incertidumbre migratoria | Riesgo para remesas futuras |
A esto se suma la volatilidad del petróleo, que mantiene presión sobre costos logísticos, energía y transporte en Honduras, afectando directamente la capacidad de pago de hogares y empresas.
Seguridad jurídica vuelve al centro del debate
Mario Agüero también dejó entrever una crítica indirecta a decisiones regulatorias tomadas en años recientes. El ejecutivo señaló que varias leyes que impulsaban empleo e iniciativa privada fueron derogadas y que algunas ahora están siendo reconsideradas por el propio Estado.
Entre ellas mencionó el Régimen de Importación Temporal (RIT), considerado clave para sectores exportadores y maquila.
La preocupación del sistema financiero gira alrededor de un concepto que vuelve constantemente al debate económico hondureño: seguridad jurídica.
Para la banca y los inversionistas, el problema no es únicamente político. También influye:
- Cambios frecuentes en reglas económicas
- Retrasos regulatorios
- Lentitud institucional
- Conflictos energéticos con la ENEE
- Debilidad en infraestructura logística
- Percepción de riesgo país elevado
Actualmente Honduras mantiene calificaciones de riesgo en rango especulativo: BB- según Standard & Poor’s y B1 según Moody’s, niveles que permiten acceso a financiamiento internacional, pero con costos significativamente más altos.
Manufactura y consumo muestran agotamiento
El freno del crédito impacta especialmente en sectores que habían comenzado a mostrar recuperación parcial durante febrero y marzo.
La manufactura, particularmente vinculada a maquila y exportación, venía registrando señales positivas tras un complejo 2025 marcado por menor demanda internacional y ajustes operativos en varias plantas industriales.
Sin embargo, el cierre anunciado de maquilas en Choloma y los movimientos de producción hacia El Salvador han incrementado la cautela empresarial en el Valle de Sula.
En paralelo, el crédito de consumo también muestra desaceleración en medio de:
- Incremento en tarifas energéticas
- Mayor costo de alimentos
- Ajustes en subsidios estatales
- Endeudamiento familiar creciente
- Tasas de interés aún elevadas
El propio BCH había advertido que el crecimiento económico proyectado para 2026 dependerá en gran medida de la estabilidad internacional y de la capacidad del país para sostener inversión privada.
El gobierno apuesta por inversión y reorganización estatal
La administración de Nasry Asfura ha intentado sostener una narrativa de orden fiscal y recuperación económica durante sus primeros 100 días de gobierno.
Entre las medidas anunciadas destacan:
| Medida | Objetivo |
|---|---|
| Pago de deuda flotante | Mejorar liquidez estatal |
| Reingreso al CIADI | Recuperar confianza inversionista |
| Fusión de instituciones públicas | Reducir gasto corriente |
| Infraestructura vial | Reactivar empleo y construcción |
| Impulso al RIT | Fortalecer exportaciones |
No obstante, empresarios y banca consideran que el verdadero punto de inflexión estará en la capacidad de traducir anuncios en inversión nueva y sostenida.
La preocupación central es que Honduras mantiene crecimiento económico moderado, pero todavía sin señales de expansión fuerte del aparato productivo privado.
La economía entra en una etapa de espera
En los mercados financieros, la palabra más repetida actualmente es “esperar”. Esperar estabilidad internacional. Esperar reglas claras. Esperar señales fiscales sostenibles. Esperar inversión real.
La banca hondureña percibe que los inversionistas internacionales continúan observando el país con interés, pero también con prudencia. El problema no es ausencia total de capital, sino la velocidad con la que ese capital decide moverse.
Mientras tanto, el crédito —uno de los motores silenciosos de la economía— comienza a perder impulso justo cuando Honduras enfrenta presión inflacionaria, crisis energética y desaceleración industrial.
Y en una economía donde el consumo depende cada vez más del endeudamiento y las remesas, cualquier freno financiero termina sintiéndose primero en los bancos… y después en los hogares.




