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1 octubre , 2026

Sin tregua en combustibles: Honduras seguirá pagando precios altos mientras continúe la guerra en Medio Oriente

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Ahdippe advierte que país solo importa combustibles y enfrenta impactos externos sin control sobre variaciones internacionales de precios petroleros.

El precio de los combustibles en Honduras seguirá bajo presión mientras el conflicto en el Medio Oriente continúe activo. Así lo advirtió Saraí Silva, directora ejecutiva de la Asociación Hondureña de Distribuidores de Productos de Petróleo (Ahdippe), al señalar que el país, dependiente de importaciones, enfrenta un escenario internacional que limita cualquier posibilidad de alivio inmediato en los costos energéticos.

Ahdippe y la advertencia que condiciona el mercado energético

La directora ejecutiva de la Asociación Hondureña de Distribuidores de Productos de Petróleo (Ahdippe), Saraí Silva, fue contundente: no hay señales de una baja en los combustibles en el corto plazo. Su diagnóstico parte de un factor clave que Honduras no controla: la geopolítica.

“Mientras esta guerra no se termine o cambie, los combustibles tampoco cambiarán el precio”, afirmó, en referencia al conflicto en el Medio Oriente, una región que concentra una parte significativa de la producción mundial de petróleo.

El impacto no es menor. Honduras, como economía importadora neta de hidrocarburos, está directamente expuesta a la volatilidad internacional. A diferencia de países productores, no tiene margen de maniobra para amortiguar shocks externos mediante producción interna.

Honduras, espectador de un conflicto que define su factura energética

Silva lo resumió en términos claros: el país es un “espectador”. La frase refleja una realidad estructural. Honduras no participa en la cadena de valor del petróleo, sino que depende completamente de la compra en mercados internacionales, donde los precios se determinan por oferta, demanda y tensiones geopolíticas.

En los últimos años, episodios similares han dejado huella. Durante la crisis energética de 2022 tras la invasión rusa a Ucrania, el barril de petróleo superó los us$120, generando aumentos históricos en Centroamérica. Hoy, aunque los precios no alcanzan esos picos, la incertidumbre mantiene una presión constante.

Datos del Banco Central de Honduras (BCH) muestran que el país destina miles de millones de dólares anuales a la importación de combustibles, un componente clave en la balanza comercial y en la inflación interna.

La fórmula de 22 días que amortigua —pero no elimina— el impacto

Uno de los puntos centrales de la explicación de Ahdippe es el mecanismo de fijación de precios. Honduras utiliza una fórmula basada en un promedio móvil de 22 días, lo que permite suavizar las variaciones bruscas del mercado internacional.

Según Silva, este sistema evita que los incrementos sean aún más agresivos. “Si no se aplicara este rango, los aumentos serían el doble”, explicó.

Este mecanismo técnico, utilizado también en otros países de la región, tiene dos efectos claros:

  • Reduce la volatilidad semanal de los precios
  • Retrasa la transmisión de caídas o subidas internacionales
  • Amortigua picos extremos en el corto plazo
  • Genera una percepción de tendencia alcista sostenida
  • Limita ajustes inmediatos a la baja

En la práctica, esto significa que incluso si el precio internacional del petróleo cae de forma puntual, el consumidor hondureño no lo percibe de inmediato.

Debate fiscal: el impuesto a los combustibles bajo presión

Ante el impacto en los bolsillos de consumidores y empresas, ha surgido nuevamente la propuesta de suspender temporalmente el impuesto a los combustibles. Sin embargo, Silva pidió “congruencia” en el análisis.

El tema no es menor. Los impuestos a los combustibles representan una fuente relevante de ingresos fiscales para el Estado hondureño. Reducirlos implicaría un alivio inmediato para el consumidor, pero también un golpe a las finanzas públicas.

Experiencias en la región muestran escenarios mixtos. En países como Guatemala o El Salvador se han aplicado subsidios temporales en momentos de crisis, con efectos positivos a corto plazo, pero con costos fiscales elevados.

En Honduras, el margen fiscal es más estrecho. Según datos recientes del BCH y organismos multilaterales como el BCIE, el país mantiene presiones sobre el déficit y la deuda, lo que limita la capacidad de aplicar subsidios generalizados.

Consumo inteligente: la recomendación que busca mitigar el impacto

En medio del contexto adverso, Ahdippe lanzó una recomendación directa a los consumidores: optar por gasolina regular de 91 octanos en lugar de versiones superiores.

La sugerencia apunta a reducir el gasto sin comprometer el funcionamiento del vehículo, especialmente en motores que no requieren combustibles de mayor octanaje.

Este tipo de decisiones, aunque individuales, tienen impacto agregado. En economías donde el transporte representa un componente clave del gasto familiar y empresarial, cualquier ajuste en el consumo puede traducirse en ahorros relevantes.

Inflación, logística y competitividad: los efectos en cadena

El precio de los combustibles no solo afecta al consumidor final. Su impacto se extiende a toda la economía:

  • Transporte de mercancías: aumento en costos logísticos
  • Alimentos: encarecimiento por traslado y producción
  • Servicios: ajuste en tarifas vinculadas a energía
  • Industria: presión sobre márgenes operativos

En Honduras, donde gran parte del comercio depende del transporte terrestre, el efecto es particularmente sensible. Sectores como agroindustria, maquila y comercio minorista trasladan parcialmente estos costos al consumidor.

Esto explica por qué los combustibles son uno de los principales motores de la inflación, junto con alimentos y energía eléctrica.

Centroamérica frente al mismo desafío

El fenómeno no es exclusivo de Honduras. En toda Centroamérica, los países enfrentan dinámicas similares, aunque con diferencias en políticas públicas.

Costa Rica, por ejemplo, cuenta con un sistema de regulación estatal más rígido, mientras que Guatemala tiene mayor flexibilidad en precios. El Salvador ha recurrido a subsidios temporales en momentos críticos.

Sin embargo, el denominador común es la dependencia externa. Ningún país de la región tiene capacidad significativa de producción petrolera, lo que los hace vulnerables a eventos globales.

Un mercado atado a decisiones externas

El mensaje de Ahdippe es claro: el comportamiento de los combustibles en Honduras está condicionado por factores externos que escapan al control local.

Mientras el conflicto en el Medio Oriente continúe, la volatilidad seguirá marcando el ritmo del mercado energético. En ese escenario, mecanismos como la fórmula de 22 días y ajustes en el consumo aparecen como las únicas herramientas disponibles para amortiguar el impacto.

El margen de acción interno es limitado. Y en un contexto donde cada incremento repercute en la inflación, la competitividad y el poder adquisitivo, la evolución del conflicto internacional seguirá siendo un factor determinante para la economía hondureña.

Por Linda Gutiérrez

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