Hoy:

16 agosto , 2026

Bolsas europeas caen más de 3% por tensión en Medio Oriente

Comparte

Gas y Brent se disparan ante cierre de Ormuz; mercados temen nuevo ciclo inflacionario global.

El mercado no espera. Ataques cruzados entre Irán, Israel y Estados Unidos, tensión extendida a naciones árabes y el cierre de facto del estrecho de Ormuz bastaron para desatar una corrección bursátil global. Europa abrió en rojo profundo y la energía se convirtió en el termómetro de la incertidumbre.

Europa siente el impacto en tiempo real

Las principales bolsas europeas prolongaron su caída con retrocesos superiores al 3%. El índice Euro Stoxx 50 cedió 3,08%, reflejando el nerviosismo de los inversores ante la posibilidad de una interrupción prolongada del suministro energético.

En detalle, Madrid retrocedió 2,34%, Milán 2,27%, Fráncfort 3,03%, París 3,01% y Londres 2,98% hacia las 11:00 GMT. La caída no fue selectiva: bancos, industria y transporte lideraron las ventas. En las pantallas de negociación, la volatilidad avanzaba como una tormenta eléctrica que se propaga sin pedir permiso.

Energía: la chispa que enciende la inflación

El gas natural se disparó 28,53%, hasta us$ 55,71, mientras el petróleo Brent —referencia para Europa— avanzó 7,1%, hasta us$ 83,3 por barril. El lunes la escalada fue aún más abrupta: el gas llegó a subir más de 50% y el Brent rozó el 10%.

El crudo estadounidense también reaccionó y sumó us$ 5,04, situándose en us$ 76,3 por barril. Pedro del Pozo, director de inversiones financieras de Mutualidad, advirtió que “mientras Ormuz siga cerrado de facto, la presión sobre los mercados continuará”. Según explicó, el riesgo central es “una vuelta al primer plano de las presiones inflacionistas”, con la energía como principal correa de transmisión hacia precios y tasas.

Asia amplifica la corrección

La ola roja cruzó continentes. En Asia, el Kospi surcoreano se desplomó 7,2%, el Nikkei 225 perdió 3,1%, Shanghái cayó 1,4% y el Hang Seng retrocedió 1,1%. Japón, altamente dependiente de importaciones energéticas, fue especialmente sensible.

Las aerolíneas asiáticas sintieron el golpe: Japan Airlines cayó 6,4%, Korean Air 10,3% y ANA 3,3%. Aunque Japón dispone de reservas petroleras para más de 200 días, la reacción del mercado fue inmediata. En escenarios de tensión energética, el transporte aéreo suele ser el primer termómetro del impacto en costos.

Wall Street y activos refugio bajo presión

En Estados Unidos, los futuros del S&P 500 descendían 1,5% y los del Dow Jones 1,6%, anticipando una apertura negativa. El nerviosismo no distinguió geografías.

Otros activos también se movieron:

  • Oro: -0,31%, hasta us$ 5.306,58.

  • Plata: -3,79%, hasta us$ 85,98.

  • Bitcoin: -2,58%, hasta us$ 67.658,26.

  • Euro: cotizó en us$ 1,163, prolongando su debilidad frente al dólar.

Stephen Innes, de SPI Asset Management, recordó que desde 2000 se registraron 22 alzas diarias del petróleo superiores al 10% y que “los choques energéticos no derrumban automáticamente las bolsas a menos que sean severos y sostenidos”. El mercado, sin embargo, descuenta escenarios antes de confirmarlos.

Ormuz: el cuello de botella global

El estrecho de Ormuz es uno de los corredores energéticos más estratégicos del planeta. Por allí transita una proporción relevante del petróleo y gas consumido en Europa y Asia. Su cierre o restricción eleva primas de riesgo, seguros marítimos y costos logísticos.

Según datos de la Agencia Internacional de Energía y análisis replicados por medios como Infobae, más del 20% del comercio mundial de crudo pasa por esa vía. Cuando el flujo se interrumpe, la reacción es inmediata: suben los futuros, se encarecen derivados y reaparecen temores inflacionarios.

Para Europa, que aún ajusta su matriz tras la crisis energética de 2022, el impacto es doble. No solo encarece la energía, sino que tensiona la política monetaria del Banco Central Europeo, que evalúa su hoja de ruta frente a la inflación de febrero.

Implicaciones para Honduras y Centroamérica

Aunque el epicentro está en Medio Oriente, las economías abiertas como Honduras no son inmunes. El país importa la totalidad de los combustibles que consume. Un repunte sostenido del Brent puede trasladarse a precios internos vía estructura de costos, afectando transporte, alimentos e industria.

El Banco Central de Honduras monitorea estos movimientos porque el precio internacional del petróleo influye en la balanza comercial y en las expectativas de inflación. Como explicó soydatos en su seguimiento a los commodities energéticos, cada incremento de us$ 10 en el barril tiene efectos directos en subsidios, tarifas y presión fiscal.

Centroamérica comparte esa vulnerabilidad. En 2022, el shock energético disparó déficits comerciales y obligó a revisar esquemas de compensación. La memoria reciente amplifica la reacción actual de los mercados.

El conflicto en Medio Oriente actúa como una nube densa sobre la economía global. Si el cierre de Ormuz se prolonga, la presión sobre energía y tasas podría escalar. Si se normaliza el tránsito marítimo, el ajuste podría moderarse.

Por ahora, las bolsas europeas caen más de 3% y el gas sube casi 30%. El mercado habla en números antes que en discursos. Y mientras Ormuz siga bajo tensión, el termómetro energético seguirá marcando fiebre en las pantallas financieras del mundo.

Por Linda Gutiérrez

Últimos artículos

Artículos Relacionados

Supermercados La Colonia lanzó en Honduras La Moderna, una nueva marca propia de pastas desarrollada junto a Inversiones GF Global, […]

Últimos artículos

Scroll al inicio