El presidente electo habló con CNN del respaldo estadounidense, la elección ajustada y el delicado equilibrio político tras el conteo.
“Fue espontáneo, me impresionó, pero no fue decisivo”. Trump apoyó. El conteo se estiró 24 días. La diferencia fue mínima. La oposición impugnó. Y aun así, Nasry Asfura sostiene que ganó por trayectoria, votos y respeto a la institucionalidad. Honduras entra en una nueva etapa, todavía tensa.
El respaldo de Trump: impacto político, no electoral
Nasry “Tito” Asfura reconoce que el respaldo público de Donald Trump, emitido días antes de las elecciones, fue un hecho relevante, inesperado y de alto impacto simbólico. Según explicó en una entrevista televisiva, el apoyo del presidente estadounidense lo “sorprendió” y lo “impresionó”, aunque insiste en que no fue determinante para el resultado final.
Asfura atribuye ese gesto a la confianza de Trump en su trayectoria política y en el mensaje que transmitió durante la campaña. Explicó que su propuesta fue “clara, sencilla y directa”, construida tras más de 30 años de carrera pública, y que eso habría motivado el respaldo externo más allá del cálculo electoral inmediato.
Estados Unidos como socio inevitable
Lejos de relativizar la relación bilateral, Asfura dejó en claro que Estados Unidos es el socio más importante de Honduras, tanto en términos comerciales como humanos. Informó que más de 2 millones de hondureños viven en EE.UU., y que las remesas representan un pilar central de la economía nacional.
Según explicó, durante toda la campaña reiteró su intención de mantener una relación cercana y funcional con Washington. En su visión, ese vínculo no responde a afinidades personales, sino a una realidad estructural que Honduras no puede ignorar si busca estabilidad, inversión y oportunidades de empleo.
Una elección ajustada y un país en suspenso
El proceso electoral que llevó a Asfura a la presidencia estuvo marcado por retrasos, tensiones y un escrutinio especial prolongado, en un clima de alta polarización política. El Consejo Nacional Electoral confirmó su victoria casi un mes después de los comicios.
Claves del desenlace electoral:
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40,26 % explica Asfura frente al 39,52 % de Salvador Nasralla
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Diferencia de 0,74 %, poco más de 27.000 votos
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Escrutinio especial tras inconsistencias en miles de actas
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Resultado confirmado con 99,93 % del cómputo total
Según el presidente electo, los datos son “reales” y el proceso se ajustó a la ley vigente.
La oposición, la impugnación y el límite institucional
Asfura reconoce la inconformidad de su principal rival, Salvador Nasralla, quien anunció que impugnará el resultado ante la Justicia y cuestionó el rol de las consejeras del CNE. Frente a ese escenario, el mandatario electo optó por un discurso de contención y legalidad.
“Hay que respetar la institucionalidad”, afirmó, al señalar que su adversario tiene derecho a expresarse, pero que los procedimientos fueron claros y ajustados a derecho. Según sostuvo, durante las semanas de conteo evitó proclamarse ganador anticipadamente para no alterar la paz social ni generar mayor tensión.
Venezuela, la izquierda regional y una diplomacia sin ruptura
En el plano internacional, Asfura fue categórico al referirse a Venezuela, al señalar que no existe democracia en ese país. Interpretó la ofensiva militar estadounidense en el Caribe como un intento de protección regional, en línea con la postura oficial de Washington sobre narcotráfico y seguridad.
Respecto a los gobiernos de izquierda en la región, como los de Claudia Sheinbaum en México o Gustavo Petro en Colombia, explicó que buscará una relación basada en el respeto mutuo. La señal apunta a evitar confrontaciones ideológicas, sin renunciar a su visión política ni a sus alianzas estratégicas.
Juan Orlando Hernández y la distancia con la Justicia
Consultado sobre el expresidente Juan Orlando Hernández, indultado por Trump tras cumplir condena en Estados Unidos, Asfura marcó distancia. Explicó que cada persona debe enfrentar sus procesos legales y que él no es juez ni autoridad judicial.
“Yo no soy la Justicia en Honduras”, afirmó, subrayando que su rol será gobernar y no intervenir en causas personales. La declaración busca despejar temores sobre eventuales regresos políticos o protecciones institucionales dentro del Partido Nacional.
Un liderazgo que apuesta a cercanía y gestión
A sus 67 años, Asfura asumirá la presidencia el 27 de enero, una vez resueltas las impugnaciones. Llega tras haber sido regidor, diputado y dos veces alcalde de Tegucigalpa, una trayectoria que utiliza como principal carta de presentación.
Conocido como “Papi a la orden”, insiste en una imagen de cercanía y vocación de servicio. “No trabajamos para ganar encuestas, trabajamos para ganar la elección”, explicó, al señalar que su prioridad ahora será generar empleo, atraer inversión y ofrecer desarrollo en un país que sale de una elección tensa y profundamente dividida.




