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15 agosto , 2026

Torres, nearshoring y ROI del 9%: por qué Honduras lidera el crecimiento inmobiliario del Istmo

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El sector construcción proyecta hasta 4.6% en 2026, con Tegucigalpa y San Pedro Sula como epicentro del cambio.

Estamos vendiendo más rápido que hace dos años”, admite un desarrollador capitalino. Grúas activas, torres mixtas, permisos en trámite, plusvalías en alza y retornos del 9%. Honduras arranca 2026 con la construcción vertical como motor económico y con Tegucigalpa y San Pedro Sula compitiendo de frente en el Istmo.

La ciudad densa ya no es promesa

La industria de la construcción inició 2026 con una proyección de crecimiento entre 3.5% y 4.0%, y con un posible techo de 4.6% si se sostienen el crédito y la agilidad municipal. Según cámaras del sector y autoridades económicas, el dinamismo responde a la migración hacia apartamentos y condominios, que ya representan 25% del inventario residencial, cifra récord en el país.

El suelo urbanizable se agotó en zonas premium y la seguridad pesa en la decisión de compra”, explicó un gerente de ventas en Tegucigalpa. En el Distrito Central y en San Pedro Sula se concentra 43.5% de las obras privadas en proceso, marcando el tránsito hacia un modelo más compacto, con edificios de uso mixto que integran comercio y vivienda.

De 2024 al ajuste y la recuperación

El ciclo reciente muestra tres momentos claros. En 2024, el PIB de la construcción alcanzó un máximo histórico trimestral cercano a 2,074 millones de lempiras, impulsado por obra privada. En 2025, el sector ajustó: los metros cuadrados residenciales totales cayeron 0.7%, aunque crecieron las torres y servicios asociados.

Fue un año de resiliencia, no de caída estructural”, afirmó un directivo gremial. Para 2026, el rebote proyectado se apoya en financiamiento hipotecario estable y en mayor tracción de proyectos verticales. El mercado migró hacia unidades más compactas, con amenidades y seguridad 24/7, alineadas con la demanda de profesionales jóvenes y familias de ingresos medios y medio-altos.

Honduras frente al Istmo: el empate con Costa Rica

Las proyecciones regionales para 2026 ubican a Honduras con 3.9% de crecimiento, empatando con Costa Rica. Guatemala y Panamá siguen de cerca, mientras El Salvador crece con menor volumen de nuevos metros cuadrados. El dato no es menor: Honduras pasó de seguidor a co-líder regional en ritmo de expansión.

El nearshoring nos está favoreciendo”, comentó un economista local. La relocalización de inversiones industriales y logísticas presiona demanda habitacional en corredores estratégicos. A esto se suma un déficit habitacional cercano a 1.6 millones de viviendas, que sostiene la absorción del mercado incluso en fases de ajuste.

Costos por metro cuadrado y retorno: la ventaja competitiva

Para desarrolladores e inversionistas, la ecuación es concreta: costo por m² versus retorno. En Tegucigalpa y San Pedro Sula, construir torres de gama media-alta oscila entre $650 y $850 por m². En el Gran San José y Escazú, el rango sube a $950–$1,200 por m², impactado por cargas sociales, seguros y trámites ambientales.

Aquí el margen es más saludable y el tiempo de obra es competitivo”, sostuvo un constructor sampedrano. La diferencia se traduce en rendimientos:

  • ROI en Honduras: 7%–9% anual por alquiler en zonas de alta plusvalía.

  • ROI en Costa Rica: 5.5%–7%, presionado por el precio del suelo.

  • Mayor elasticidad en precios de venta en ciudades hondureñas emergentes.

  • Absorción acelerada en proyectos mixtos con comercio en planta baja.

La brecha de costos, combinada con demanda sostenida, explica por qué Honduras resulta atractiva para capital regional que busca yield superior.

El “Efecto Palmerola” y la nueva geografía de valor

La infraestructura cambió el mapa. El Aeropuerto Internacional Aeropuerto Internacional de Palmerola y la conexión vial Periférico–CA-5 Sur detonaron plusvalías en los bordes de Tegucigalpa. Corredores antes periféricos registran aumentos de 10% a 15% en el valor de la tierra tras finalizar obras clave.

La ciudad se está estirando hacia donde hay conectividad”, explicó un urbanista. El impacto no es solo residencial: oficinas, bodegas ligeras y comercio de cercanía acompañan la verticalización. En San Pedro Sula, los edificios de uso mixto ganan terreno, integrando retail y vivienda para reducir tiempos de traslado y elevar calidad de vida.

Permisos y burocracia: el cuello de botella

El principal riesgo identificado por empresarios es la velocidad de permisos. En San Pedro Sula, la aprobación de torres enfrenta retos administrativos que pueden extender cronogramas y costos financieros. “No pedimos menos controles, pedimos tiempos claros”, reclamó un desarrollador.

Aun así, el sector mantiene tracción. La producción local de cemento y acero ayuda a contener costos, pese a ajustes internacionales. La coordinación público-privada para agilizar trámites aparece como condición para sostener el crecimiento proyectado y evitar que proyectos migren a otras plazas del Istmo.

Tecnología, sostenibilidad y demanda sofisticada

La nueva oferta incorpora eficiencia energética, gestión de residuos y sistemas inteligentes. “El comprador hoy pregunta por paneles solares y aislamiento térmico”, afirmó un arquitecto. La sostenibilidad dejó de ser accesorio y se convirtió en argumento comercial y financiero.

El perfil del comprador también cambió: profesionales del sector agroindustrial, logístico y de servicios digitales buscan ubicaciones estratégicas, seguridad y amenidades. La verticalización responde a esa demanda y a una clase media que prioriza tiempo y conectividad sobre metros cuadrados extensivos.

Contexto macro y horizonte 2026

El desempeño de la construcción se alinea con un entorno macroeconómico que proyecta estabilidad relativa en 2026. La combinación de inversión privada, nearshoring y obra vial sostiene expectativas. Honduras compite en costos, absorción y retorno, mientras Costa Rica mantiene liderazgo en valor de reventa y sofisticación regulatoria.

El desafío inmediato es sostener el ritmo sin desorden urbano. La planificación, la movilidad y la transparencia en permisos definirán si el 3.9% se convierte en plataforma de crecimiento sostenido. Por ahora, las grúas no se detienen y la ciudad vertical dejó de ser tendencia para convertirse en estructura.

Por Linda Gutiérrez

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