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15 agosto , 2026

Cuando el dólar deja de mandar: la señal global que pone a Honduras en alerta

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Un fondo canadiense cuestiona al billete verde y reabre el debate sobre remesas, deuda e inflación en economías altamente dolarizadas.

La advertencia de un importante fondo de inversión canadiense sobre la pérdida de atractivo del dólar estadounidense no es solo una señal para los grandes mercados financieros. Para economías altamente dolarizadas como la hondureña, el mensaje tiene implicaciones directas sobre ahorro, deuda, comercio exterior y estabilidad macroeconómica.

El fondo señala que el dólar ha dejado de cumplir, al menos de forma automática, su papel tradicional como refugio seguro. La caída reciente del billete verde se ha producido incluso en un contexto de altos rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, un comportamiento atípico que ha encendido alertas entre inversionistas institucionales.

Este cambio de percepción ocurre en un momento en que Honduras mantiene una fuerte dependencia del dólar: más del 90 % de su comercio exterior se realiza en esa moneda, una parte relevante de la deuda pública está denominada en dólares y las remesas —uno de los principales motores de la economía— llegan casi exclusivamente en billetes verdes.

Para el fondo canadiense, la volatilidad de la política económica estadounidense y el aumento del riesgo fiscal han erosionado la confianza en el dólar como activo dominante. En respuesta, recomienda diversificar hacia activos considerados refugio, como el oro, el yen japonés y el franco suizo, que podrían ofrecer mayor estabilidad en un escenario global más incierto.

En el caso hondureño, este giro global reabre un debate estructural: la vulnerabilidad que implica una dolarización de facto sin los beneficios de una moneda fuerte propia. Si el dólar pierde valor o estabilidad, los efectos se trasladan rápidamente a la inflación importada, al costo de los alimentos, los combustibles y los insumos productivos.

Condiciones más estrictas

Además, una menor demanda global por activos en dólares podría encarecer el financiamiento externo. Honduras, que depende de crédito internacional para cubrir déficit fiscal e inversión pública, podría enfrentar condiciones más estrictas o mayores costos de endeudamiento si los grandes fondos reducen su exposición a bonos estadounidenses y, por extensión, a mercados vinculados al dólar.

El informe también menciona que algunos fondos de pensiones europeos ya están reduciendo posiciones en deuda estadounidense, una señal que, de profundizarse, podría alterar los flujos financieros globales. Para países como Honduras, esto implica competir por capital en un entorno más selectivo, donde la estabilidad institucional, la disciplina fiscal y la credibilidad macroeconómica pesan más que nunca.

Refugios alternativos

Más allá de las monedas, el fondo canadiense destaca el atractivo de activos reales y estratégicos, como infraestructura y energía. Para Honduras, este punto es clave: en un mundo donde el dólar deja de ser el único ancla, la inversión productiva —puertos, carreteras, energía y logística— puede convertirse en un refugio alternativo para el capital, siempre que existan reglas claras y seguridad jurídica.

El debilitamiento del dólar no es, por sí solo, una crisis para Honduras. Pero sí es una señal de advertencia: la economía hondureña sigue atada a decisiones y tensiones externas que no controla. En ese contexto, la discusión ya no es solo qué moneda domina el mundo, sino cuán preparada está Honduras para un escenario global donde el billete verde ya no manda como antes.

Por Linda Gutiérrez

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