Daniel Fortín advierte que sin reglas modernas, Honduras seguirá perdiendo empleo formal y oportunidades para jóvenes y adultos mayores.
“Es momento de actualizar el Código del Trabajo”. La frase no es nueva, pero hoy suena más urgente. Daniel Fortín advierte que Honduras enfrenta desempleo, informalidad y rigidez legal mientras la economía exige flexibilidad, nuevas reglas y un marco laboral que dialogue con la realidad del siglo XXI.
Una ley derogada que sigue viva en el sector privado
Desde Tegucigalpa, el presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Tegucigalpa (CCIT), Daniel Fortín, volvió a colocar en el centro del debate económico una norma que nunca dejó de discutirse en privado: la Ley de Empleo por Hora. Según explicó, el sector empresarial ha insistido en su retorno desde el mismo día en que fue eliminada del marco legal hondureño.
Fortín sostuvo que esta figura laboral no responde a un capricho empresarial, sino a una necesidad operativa real. “Hay momentos en que las empresas necesitan contratar gente por hora”, señaló, al referirse a temporadas de alta demanda como Navidad, Semana Santa o picos específicos de consumo. Para el dirigente, negar esa flexibilidad empuja a muchas empresas a la informalidad o a frenar contrataciones.
Flexibilidad laboral en una economía de ciclos cortos
El líder empresarial explicó que el empleo por hora contempla dos modalidades claramente definidas: una temporal y otra permanente. La primera permite responder a necesidades estacionales; la segunda abre oportunidades para sectores que hoy quedan fuera del empleo tradicional.
“Puede beneficiar a jóvenes estudiantes, adultos mayores, amas de casa o personas que necesitan ingresos flexibles”, afirmó Fortín. En un país donde el empleo juvenil y femenino enfrenta barreras estructurales, esta modalidad —según su visión— amplía la puerta de entrada al mercado laboral formal.
Desde la CCIT se insiste en que la rigidez actual no se traduce en mayor protección, sino en menos oportunidades. Fortín remarcó que el debate no es ideológico, sino práctico: o se adaptan las normas, o el mercado laboral seguirá desconectado de la economía real.
Derechos laborales: lo que la ley sí incluye
Uno de los argumentos más recurrentes contra el empleo por hora ha sido la supuesta precarización. Fortín rechazó esa lectura y aseguró que la normativa contempla plenamente los derechos laborales, algo que —según dijo— suele omitirse en el debate público.
Dentro del esquema de empleo por hora se incluyen:
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Vacaciones pagadas
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Décimo tercer mes
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Décimo cuarto mes
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Cesantía
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Aportaciones a la seguridad social
El presidente de la CCIT subrayó que el pago por hora no elimina derechos, sino que los prorratea de forma transparente. “Todo está incluido dentro del salario”, explicó, insistiendo en que la ley fue diseñada para formalizar, no para debilitar al trabajador.
Un Código del Trabajo que quedó atrapado en otra época
Más allá del empleo por hora, Fortín apuntó a un problema estructural más profundo: el Código del Trabajo hondureño. Según recordó, fue elaborado hace más de 70 años, en un contexto económico, tecnológico y social completamente distinto al actual.
“Cuando se creó, no existía el teletrabajo, el trabajo remoto ni las nuevas modalidades laborales”, señaló. Para el empresariado, esa desactualización genera vacíos legales, inseguridad jurídica y rigidez operativa, tanto para empleadores como para trabajadores.
Fortín advirtió que Honduras compite por inversión y empleo con países que ya modernizaron sus marcos laborales. Mantener normas obsoletas, dijo, no protege el empleo: lo expulsa hacia la informalidad o hacia otros mercados.
Un debate que vuelve en medio de bajo crecimiento
El llamado del presidente de la CCIT no ocurre en el vacío. Llega en un contexto de crecimiento económico moderado, alta informalidad laboral y presión social por más empleo de calidad. En ese escenario, el empleo por hora reaparece como una herramienta polémica, pero insistente.
“La economía cambió, y las leyes deben cambiar con ella”, reiteró Fortín, al plantear que el debate debe darse sin prejuicios y con datos. Para el sector privado, actualizar el Código del Trabajo y retomar la Ley de Empleo por Hora no es una concesión empresarial, sino una decisión estratégica para evitar que Honduras siga perdiendo empleo formal.
El mensaje queda instalado: el país puede seguir discutiendo el pasado o empezar a legislar para el presente. El reloj económico, mientras tanto, no se detiene.




