Desempleo, informalidad y remesas sostienen un país donde la inversión se frena y el empleo de calidad no despega.
“Cuando la inversión se detiene, se detiene todo: empleo, ingresos y calidad de vida”, resume Santiago Herrera. El dato frío habla de 4.9 % de desempleo abierto, pero detrás hay 200 mil hondureños sin trabajo, millones sobreviviendo en la informalidad y un país que depende cada vez más de las remesas.
El dato oficial y lo que esconde
Honduras cerrará 2025 con una tasa de desempleo abierto de 4.9 %, según estimaciones del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep). Para Santiago Herrera, gerente de política económica del gremio, el porcentaje “no refleja la magnitud real del problema”, porque convive con una informalidad extendida y empleos de muy baja calidad.
Herrera explicó que el desempleo abierto es solo la puerta de entrada a un mercado laboral deteriorado. Más de 2 millones de personas trabajan en condiciones de subempleo, con ingresos por debajo del salario mínimo y sin protección social. “La gente no aparece como desempleada, pero tampoco vive del trabajo”, advirtió.
Inversión en pausa y desconfianza política
El 2025 estuvo marcado por incertidumbre política, polarización electoral y señales confusas desde el Ejecutivo, factores que, según el Cohep, enfriaron la inversión privada. Herrera fue directo: “Cuando no hay confianza, la inversión entra en pausa. Y cuando la inversión se pausa, no hay nuevas oportunidades”.
El dirigente empresarial vinculó esta desconfianza a iniciativas como la Ley de Justicia Tributaria, que generó temor en sectores productivos. Según explicó, solo en los últimos 18 meses se perdieron más de 60 mil empleos en la maquila, uno de los principales motores laborales del país, especialmente en el norte.
Maquila, agro y empleo perdido (radiografía del impacto)
La desaceleración no afecta solo a las grandes empresas. Herrera subrayó que más de 41 mil mipymes están ligadas directa o indirectamente a la industria maquiladora, por lo que el impacto se multiplica en comercio, transporte y servicios locales.
El golpe al empleo se explica en cifras clave:
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Más de 60 mil empleos perdidos en maquila en 18 meses
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41 mil mipymes vinculadas al sector en la zona norte
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66 mil hectáreas invadidas, con impacto directo en la producción agrícola
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Más de 220 mil puestos de trabajo perdidos en el agro
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40 mil empleos afectados tras la derogación de la Ley de Empleo por Hora
“Cada decisión mal calibrada termina afectando al trabajador”, insistió Herrera, al detallar cómo las invasiones de tierra frenaron inversión agrícola y destruyeron empleo rural.
Remesas récord: el salvavidas que esconde fragilidad
Mientras el empleo interno se debilita, las remesas familiares alcanzaron más de 11 mil 200 millones de dólares, con un crecimiento cercano al 27 %, según datos del Banco Central de Honduras. Herrera señaló que 3.2 millones de hondureños dependen de estos ingresos, y que el 40 % vive exclusivamente de ellos.
“El país está siendo sostenido desde afuera”, afirmó. Aunque las remesas alivian el consumo y estabilizan la macroeconomía, también ocultan la falta de empleo productivo. La economía funciona, pero no genera suficientes oportunidades dentro del territorio.
Educación, tecnología y el rezago silencioso
Otro factor estructural es la brecha de capacidades. Herrera recordó que el Banco Mundial ha advertido que Honduras presenta uno de los mayores rezagos en formación vinculada a inteligencia artificial y nuevas tecnologías, lo que limita el acceso a empleos modernos y mejor remunerados.
“Los nuevos trabajos no llegan si la fuerza laboral no está preparada”, explicó. Sin inversión en educación técnica y digital, el mercado laboral hondureño queda atrapado en actividades de baja productividad y salarios estancados.
Más empleo público, menos productividad
El representante del Cohep cuestionó el tipo de empleo que se ha creado en los últimos años. Señaló que el único sector que incrementó plazas fue el gobierno, que pasó de 230 mil a 270 mil empleados. “Pero hay que preguntarse qué tipo de empleo es ese”, planteó.
Herrera contrastó esos puestos con la inversión en infraestructura productiva. “No es lo mismo contratar personal administrativo que invertir en carreteras, vivienda o agro, donde el empleo se multiplica y genera crecimiento”, subrayó.
Vivienda social: empleos que no llegaron
Un ejemplo concreto es el sector vivienda. Herrera explicó que Banhprovi financiaba cerca de 30 mil viviendas sociales, cada una generando 4.5 empleos directos. Sin embargo, en 2025 solo se construyeron 20 mil unidades.
El resultado fue claro: 50 mil empleos directos que no se crearon. “Ahí se ve cómo una decisión financiera tiene impacto inmediato en el trabajo y el ingreso de miles de familias”, afirmó.
El reto que queda sobre la mesa
Para Herrera, el próximo ciclo político enfrenta un desafío central: reconstruir la confianza. “La creación de empleo depende de generar un clima favorable para la inversión, mejorar la seguridad ciudadana y resolver el déficit energético”, enumeró.
El mercado laboral hondureño cierra 2025 con cifras que parecen manejables, pero con señales de fragilidad profunda. Detrás del 4.9 %, hay historias de informalidad, migración y oportunidades que no llegaron. El empleo sigue siendo la deuda más visible de la economía real.




