La CCIC advierte que retrasar la comisión de transición prolonga la incertidumbre política y económica tras las elecciones del 30 de noviembre.
Elecciones aún en escrutinio. Economía expectante. Inversión contenida. “La transición no puede esperar”, advierte Karim Qubain. Desde el corazón productivo del país, el sector privado presiona por una señal política concreta: nombrar ya la Comisión de Transición Presidencial para evitar que la incertidumbre se vuelva estructural.
El llamado que llega desde el motor económico
El presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés (CCIC), Karim Qubain, lanzó un llamado público a la presidenta Xiomara Castro para que nombre de inmediato la Comisión de Transición Presidencial, en un contexto marcado por la incertidumbre política tras las elecciones generales del 30 de noviembre.
Según explicó Qubain, la petición no responde a intereses partidarios ni busca anticipar resultados electorales. “Independientemente de quién resulte electo, Honduras necesita empezar a preparar una transición ordenada”, señaló, subrayando que el país no puede permanecer en pausa institucional mientras se desarrolla el escrutinio especial de actas con inconsistencias.
Transición y escrutinio: dos procesos distintos
Desde la perspectiva empresarial, la conformación de la comisión de transición no interfiere con el proceso electoral en curso. Informó Qubain que ambos caminos pueden avanzar de manera paralela y dentro del marco legal, sin afectar la labor del Consejo Nacional Electoral.
“Nombrar la comisión no altera el conteo de votos”, insistió. Para el sector privado, la transición es una herramienta de planificación institucional que permite ordenar información, preparar escenarios y reducir sobresaltos una vez se oficialicen los resultados.
En economías sensibles al clima político, explican los empresarios, cada señal cuenta. Postergar decisiones clave profundiza la percepción de riesgo y alimenta la desconfianza interna y externa.
Lo que el sector privado dice que está en juego
Qubain fue claro al enumerar los efectos de no avanzar en la transición. Según la CCIC, la falta de definiciones impacta directamente en expectativas económicas, inversión y empleo, especialmente en una región que concentra una parte sustancial de la actividad productiva del país.
Entre los riesgos que advierte el sector empresarial:
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Prolongación de la incertidumbre política
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Decisiones de inversión postergadas
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Mayor cautela en contratación y expansión empresarial
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Señales negativas hacia mercados y socios internacionales
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Desgaste de la confianza institucional
Este diagnóstico coincide con alertas previas de gremios empresariales y analistas económicos, que han señalado que la estabilidad política es un insumo clave para el crecimiento.
Un mensaje hacia adentro y hacia afuera
El titular de la CCIC remarcó que el nombramiento de la comisión enviaría un mensaje claro de paz, tranquilidad y respeto al proceso democrático. No solo hacia la ciudadanía, sino también hacia la comunidad internacional, inversionistas y organismos multilaterales que observan con atención el escenario hondureño.
“Honduras necesita mostrar madurez institucional”, explicó Qubain. En contextos postelectorales complejos, añadió, los países que logran separar el debate político de la gestión institucional reducen tensiones y preservan su credibilidad.
La transición, en este marco, funciona como un puente: no define ganadores, pero prepara al Estado para cualquier escenario validado por las autoridades electorales.
El peso simbólico de una decisión política
Más allá de su función técnica, la comisión de transición tiene un alto valor simbólico. Según explicó el dirigente empresarial, su conformación demostraría que el Ejecutivo está dispuesto a respetar los tiempos democráticos y a facilitar una eventual alternancia ordenada.
“Es una señal de responsabilidad política”, señaló. En un país con antecedentes de crisis postelectorales, cada gesto institucional ayuda a bajar tensiones y a encauzar el debate por vías legales.
Para el sector privado, la señal es especialmente relevante en un cierre de año donde las empresas definen presupuestos, inversiones y planes de contratación para el próximo ejercicio.
Cortés, la voz del sector productivo
La Cámara de Comercio e Industrias de Cortés representa a uno de los polos económicos más importantes del país. Desde esa posición, Qubain explicó que el llamado no es aislado, sino que refleja una preocupación extendida entre empresarios, comerciantes e industriales.
“Necesitamos reglas claras y previsibilidad”, expresó. La incertidumbre política, señaló, no solo afecta grandes inversiones, sino también a pequeñas y medianas empresas que dependen de un entorno estable para operar y crecer.
En un contexto regional competitivo, donde los capitales buscan destinos seguros, Honduras no puede darse el lujo de enviar señales ambiguas.
La transición como herramienta de estabilidad
Qubain insistió en que la comisión permitiría preparar información clave, revisar procesos administrativos y garantizar continuidad institucional una vez se oficialicen los resultados electorales.
“Una transición ordenada evita improvisaciones”, explicó. La experiencia regional muestra que los traspasos bien planificados reducen conflictos, aseguran gobernabilidad y protegen la gestión pública de sobresaltos innecesarios.
El mensaje empresarial es directo: no se trata de acelerar tiempos políticos, sino de respetar el proceso democrático sin paralizar al Estado.
Una señal que el país espera
Mientras el escrutinio especial sigue su curso, la presión por decisiones políticas claras aumenta. Para la CCIC, el nombramiento de la comisión de transición sería una señal concreta de que Honduras apuesta por la institucionalidad en un momento delicado.
“El país necesita certezas”, reiteró Qubain. En medio de expectativas contenidas y un clima político tenso, la transición aparece como una de las pocas herramientas disponibles para ordenar el escenario y enviar un mensaje de estabilidad que trascienda el resultado final de las urnas.




