Rector afirma que la casa de estudios sufre represalias por no plegarse al oficialismo; riesgo para sueldos y funcionamiento.
La Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) afronta una crisis inédita: L 1,300 millones retenidos por el gobierno, sueldos y proyectos paralizados, académicos en vilo, investigación en pausa. “Nos tienen castigados por no plegarnos al oficialismo”, acusa su rector.
El golpe: retención de recursos vitales
El rector Odir Fernández denunció que la Secretaría de Finanzas (SEFIN) mantiene retenido un monto superior a L 1,300 millones del presupuesto ordinario de la UNAH, lo que representa un bloqueo financiero sin precedentes. Según Fernández, esta retención está afectando directamente las obligaciones administrativas y laborales de la universidad. Expresó con dureza:
“Se nos castiga y no nos transfieren… la institución debe honrar sus deudas y cumplirle al personal sus derechos como ser vacaciones y décimo tercer mes”.
El problema venía de atrás: el año pasado la institución reportaba adeudos de más de L 1,500 millones debido a retrasos en desembolsos, pese a que el presupuesto aprobado rondaba los L 6,200 millones para 2025. La situación se agrava porque la UNAH depende casi en su totalidad de esos recursos estatales para su operación.
Impacto real: sueldos, proyectos y academia en riesgo
Fernández alertó que, sin esos fondos, la universidad no puede cumplir con compromisos básicos: salarios, prestaciones, pagos administrativos ni proyectos de infraestructura. “Tenemos obligaciones que no se pueden cumplir, incluso arrastramos pagos pendientes del año anterior”, lamentó.
Además, obras esenciales como la ampliación de aulas, mantenimiento de edificios o nuevos centros regionales han quedado detenidas. Según datos recientes, grandes proyectos en Ciudad Universitaria y otros campus en Comayagua, San Pedro Sula y Danlí están en riesgo por la falta de liquidez.
Denuncia directa: ¿castigo por no alinearse políticamente?
El rector no se quedó en lo técnico: acusó un trasfondo político en la retención. “¿Por qué no me hacen transferencias? Me tienen castigado por no plegarme al oficialismo”, afirmó con dureza, responsabilizando directamente al Ejecutivo por lo que describe como una represalia.
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Retención de más de L 1,300 millones en 2025.
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Adeudos acumulados desde 2024 por más de L 1,500 millones.
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Salarios, prestaciones y proyectos paralizados.
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Obras de infraestructura detenidas en varios campus.
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Amenaza sobre la estabilidad institucional y académica.
Ese señalamiento genera alarma no solo en el ámbito universitario, sino en la sociedad civil, que ve en ese bloqueo una forma de presión política disfrazada de retraso administrativo.
Aun así: la UNAH cierra 2025 con actividad, pero con incertidumbre
A pesar del contexto adverso, la universidad asegura que logró cerrar el año académico sin interrupciones. Según Fernández, la UNAH finaliza 2025 con más carreras activas y con el compromiso de consolidar su oferta académica de cara a 2026.
Sin embargo, advirtió que ese cierre operativo no garantiza estabilidad ni continuidad. Los recursos retenidos deben llegar cuanto antes para que la institución pueda operar con normalidad, cubrir salarios y retomar proyectos esenciales. De lo contrario, advierte, el siguiente año podría estar en riesgo.
Un problema estructural: educación vs prioridades de Estado
La crisis de la UNAH no es un caso aislado, sino parte de un patrón reiterado: desde hace años la universidad reclama el cumplimiento del mandato constitucional que establece asignar al menos un 6 % del presupuesto general del Estado al financiamiento universitario. En la práctica, las transferencias han sido mucho menores —últimamente entre 1.8 % y 2 %—, causando un sub-financiamiento crónico.
Esto revela una tendencia: mientras el Estado prioriza otros rubros —seguridad, deuda, gastos emergentes—, la educación superior pública queda en segundo plano. El resultado: instituciones debilitadas, oportunidades académicas reducidas y una universidad dependiente de decisiones políticas.
Por qué importa esto a todo Honduras
La paralización financiera de la UNAH no es un asunto interno ni exclusivo de un campus. Es un problema que afecta a miles de estudiantes, docentes y administrativos, pero también al país entero. La universidad pública en Honduras es —o debería ser— un pilar del desarrollo social, económico y científico.
Si la educación superior se debilita, se condena al país a un futuro con menos oportunidades, menos investigación, menos innovación. Y cuando la falta de fondos se usa como herramienta de presión política, la democracia misma se ve comprometida.
La comunidad universitaria clama hoy por una respuesta urgente: fondos, respeto institucional y un Estado que reconozca que invertir en educación es invertir en el futuro de Honduras.




