Un nuevo informe del Cohep expone pobreza, empleo precario y brechas salariales que golpean a millones de hondureñas sin políticas efectivas.
“¿Qué futuro puede tener un país cuando el 63.2% de sus mujeres vive en pobreza?” La pregunta surgió mientras el Cohep presentaba su boletín de género, un documento que revela algo incómodo: Honduras ha construido un mercado laboral donde las mujeres trabajan más, ganan menos y enfrentan barreras que no ceden desde hace una década.
EL PESO DE LA POBREZA QUE NO CEDE
El nuevo boletín “Mercado Laboral por Género” del Cohep encendió las alarmas. Según el informe, un 63.2% de las mujeres hondureñas vive en situación de pobreza, un indicador que crece pese a la recuperación económica posterior a la pandemia. El dato coincide con estimaciones recientes del PNUD, que coloca a Honduras como el país con mayor incidencia de pobreza multidimensional de Centroamérica en 2024.
Una representante del Cohep explicó que la pobreza multidimensional incluye carencias en servicios básicos, educación, trabajo digno, salud, vivienda y participación social. “Las mayores privaciones están en internet y servicios básicos, dos barreras que impiden que millones de mujeres accedan a oportunidades laborales”, detalló. El impacto es claro: cuando falta internet, capacitación o agua potable, aumentan la exclusión y el empleo precario.
UNA PARTICIPACIÓN LABORAL ESTANCADA DESDE 2014
Aunque las mujeres representan más de la mitad de la población en edad de trabajar, solo el 40.9% está efectivamente incorporada al mercado laboral. La brecha con los hombres sigue siendo enorme: 33 puntos porcentuales. Según el INE, este porcentaje prácticamente no se ha movido desde 2014, un período que incluye dos ciclos electorales y múltiples programas gubernamentales sin impacto sostenido.
El Cohep subrayó que 1.5 millones de mujeres mayores de 15 años están activas laboralmente, pero muchas lo hacen en condiciones inestables, sin seguridad social y con pocas oportunidades de ascenso. “La inserción no mejora porque el mercado laboral no se diversifica y sigue encasillando a las mujeres en trabajos de baja calificación”, explicó una economista del sector privado.
EMPLEOS PRECARIOS, BRECHAS Y CARGAS INVISIBLES
Los datos del boletín reflejan un panorama predecible pero duro. Más de la mitad de las mujeres ocupadas está concentrada en comercio, manufactura y hostelería, sectores vulnerables a crisis económicas, recesiones y fluctuaciones del consumo interno.
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30.5% trabaja en comercio.
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16.5% en manufactura.
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10.7% en hoteles y restaurantes.
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44% de los problemas de empleo del país afectan directamente a mujeres.
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656,690 mujeres están en subempleo.
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122,000 dejaron de buscar trabajo en 2025.
La especialista del Cohep afirmó que estas ocupaciones limitan movilidad, reducen ingresos y perpetúan empleos informales. Además, recordó que la carga de los cuidados no remunerados sigue recayendo sobre las mujeres, lo que les impide acceder a formación técnica o jornadas completas.
DESEMPLEO, SUBEMPLEO Y SALARIOS MÁS BAJOS
El boletín señala que la tasa de desempleo femenino es de 6.5%, equivalente a 103,526 mujeres, una cifra mayor a la crisis de 2021 según registros históricos del INE. A esto se suman 656,690 mujeres en subempleo, un indicador que refleja jornadas incompletas, salarios por debajo de lo mínimo y contratos temporales.
En promedio, una mujer gana L 8,857 mensuales, mientras un hombre recibe L 9,317. Esa brecha salarial de casi L 500 se sostiene desde hace años y afecta los aportes a pensiones, el acceso a crédito y la capacidad de ahorro. “No es solo que ganen menos. Es que ganan menos haciendo el mismo trabajo”, explicó una investigadora universitaria consultada.
LA CRISIS DE LAS JÓVENES: EL PAÍS DE LOS “NINIS”
Uno de los datos más graves del informe es el aumento de los jóvenes que ni estudian ni trabajan. Honduras registra 937,000 ninis, y el 73% son mujeres. La mayoría abandonó estudios por embarazo adolescente, violencia doméstica, falta de oportunidades económicas o migración forzada dentro del hogar.
Según el Observatorio de Educación del Unitec, el abandono escolar femenino aumentó entre 2022 y 2024 por la falta de acceso a internet y transporte. “El país está perdiendo su generación más grande de jóvenes mujeres”, señaló una especialista en desarrollo juvenil.
CARRETERAS BLOQUEADAS PARA EL DESARROLLO FEMENINO
Más allá del empleo, la falta de servicios esenciales limita el desarrollo profesional femenino. El Cohep destacó que miles de hogares no tienen agua, electricidad confiable ni acceso a internet, lo que afecta directamente su capacidad de teletrabajar, emprender o capacitarse. Esa brecha digital se volvió más evidente tras la pandemia, cuando miles de mujeres quedaron afuera de la economía digital.
ONGs locales han advertido que sin programas de conectividad y alfabetización tecnológica, la brecha laboral se ampliará. En redes sociales, varias organizaciones feministas señalaron que la agenda pública no prioriza medidas de cuidado, transporte seguro y acceso a educación, tres componentes que podrían transformar la participación laboral femenina en cinco años.
LO QUE FALTA HACER: LA AGENDA PENDIENTE
Empresarios, académicos y organizaciones coinciden en que el desafío es estructural. Las mujeres tardan 3.2 meses en encontrar empleo, más del doble que los hombres en zonas urbanas, según registros del INE. Las oportunidades están concentradas en sectores donde los salarios son bajos y la informalidad supera el 70%.
Una economista del Cohep señaló que urge diversificar la economía con formación técnica en áreas como tecnología, agroindustria avanzada y energías renovables. También destacó la necesidad de políticas de cuidado que permitan a las mujeres trabajar jornadas completas sin abandonar su vida familiar.
UN PAÍS QUE NO PUEDE AVANZAR SI SUS MUJERES RETROCEDEN
La fotografía que deja el boletín de género del Cohep es nítida: las mujeres hondureñas cargan con la mayor parte de la pobreza, los trabajos de peor calidad y la brecha digital que frena el futuro del país. No se trata solo de cifras, sino de un impacto directo en crecimiento, productividad y estabilidad social. Honduras no puede aspirar a mejores indicadores económicos mientras más de la mitad de su fuerza laboral femenina permanece atrapada en un sistema que no cambia.




