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17 agosto , 2026

El boom del café hondureño: por qué las exportaciones crecieron 78 % en tiempo récord

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El café volvió a mover la aguja de la economía hondureña. Con una cosecha apenas en sus primeros meses, el sector reporta un salto del 78 % en exportaciones, una señal que, según el viceministro Carlos Murillo, “marca el ritmo de un año que puede cambiarle el pulso al campo y al empleo rural”.

La cosecha que sorprendió antes de tiempo

Honduras arrancó el ciclo cafetalero 2025-2026 con una noticia inesperada: las exportaciones crecieron 78 % en apenas dos meses. “Es una cosecha joven, pero ya muestra un comportamiento excepcional”, explicó el viceministro de Caficultura, Carlos Murillo, al confirmar que se enviaron 376.000 quintales, muy por encima del mismo período del año anterior.
El dato tomó relevancia por una razón clave: el aumento coincide con una recuperación de precios en el mercado internacional. Según el Instituto Hondureño del Café (IHCAFE), los valores internacionales han mostrado una tendencia al alza impulsada por menores inventarios globales y por la presión sobre la oferta en países como Brasil y Vietnam, afectados por eventos climáticos extremos.

Murillo anticipó que, de mantenerse el ritmo, Honduras podría cerrar el año con 2.500 millones de dólares en divisas. La cifra superaría el ingreso cafetero de las últimas tres temporadas y reforzaría el papel del rubro como el mayor generador de ingresos agrícolas para el país.

El músculo productivo detrás del salto exportador

El sector cafetero arrastra una particularidad decisiva: su enorme base social. Más de 120.000 productores siembran café en los 15 departamentos del país. La mayoría son pequeños agricultores que administran entre 0,7 y 3 manzanas, según registros del IHCAFE. “El café sigue siendo el motor económico de miles de familias”, afirmó Murillo, al subrayar que este repunte puede significar un alivio en regiones donde el empleo depende casi por completo del cultivo.

La estructura productiva se sostiene en una cadena de valor que moviliza cerca de un millón de empleos cada año. Desde el corte, el beneficiado húmedo y seco hasta el transporte, el café es un generador de ocupación que se activa entre octubre y marzo, coincidiendo con la temporada de mayor necesidad laboral en las zonas rurales.
Según datos del Banco Central de Honduras, la actividad cafetalera aporta entre 5 % y 7 % del PIB y representa cerca del 30 % de las exportaciones agroindustriales del país. Su peso económico explica por qué cualquier variación positiva, incluso temprana, provoca optimismo en el gobierno y en los productores.

¿Qué explica el aumento del 78 %?

El repunte exportador no responde a un solo factor. Los técnicos del sector mencionan tres ejes: mejores precios, mayor productividad y reducción de inventarios internos. “Hemos logrado que el café salga más rápido y llegue a mejores mercados”, aseguró Murillo, al detallar que la demanda de tostadores europeos y estadounidenses ha sido más fuerte este trimestre.

PUNTOS CLAVE DEL REPUNTE:

  • Aumento del precio internacional, impulsado por menor oferta global.

  • Mejoras en productividad, especialmente en zonas de altura como Santa Bárbara y Lempira.

  • Ejecución de programas de renovación de cafetales, financiados por el IHCAFE.

  • Reducción de inventarios internos, lo que aceleró la salida de café acumulado.

  • Mayor diversificación de mercados, con crecimiento en envíos hacia Asia y Medio Oriente.

El contexto internacional también favoreció al país. En Brasil, los daños por sequías y heladas redujeron parte de la cosecha 2024-2025, lo que presionó los precios al alza. En Vietnam, el mayor productor de robusta, el fenómeno de El Niño dejó pérdidas en zonas clave. Estas dos variables generaron una ventana de oportunidad que Honduras aprovechó con rapidez.

El precio, un alivio para el productor pequeño

Los productores pequeños —que representan más del 85 % del sector— fueron los primeros en sentir el impacto de los mejores precios. “Este año por fin vemos un margen más justo por el esfuerzo”, comentó Santiago López, caficultor de Intibucá, quien afirmó que la mejora permite cubrir costos que venían presionados por insumos cada vez más caros.
Según el IHCAFE, el precio promedio pagado al productor subió entre 17 % y 22 % respecto al año anterior, dependiendo de la altura y la variedad. Esto genera incentivos directos para ampliar la renovación de cafetales, un proceso que exige recursos pero que es determinante para contener el avance de plagas como la roya.

Además, la disponibilidad de financiamiento ha mejorado. El Banco Hondureño para la Producción y la Vivienda (BANHPROVI) amplió líneas de crédito específicas para pequeños caficultores con tasas preferenciales. La Secretaría de Agricultura y Ganadería informó que más de 12.000 productores accedieron a asistencia técnica en los últimos nueve meses, lo que también contribuye a mejorar la calidad y el rendimiento de la cosecha.

Innovación, trazabilidad y nuevos mercados

Otro factor detrás del salto exportador es la transición hacia prácticas más sostenibles. En regiones como Copán y La Paz, cooperativas locales implementaron sistemas de trazabilidad digital y certificaciones de comercio justo, un requisito que abre puertas en los mercados más exigentes. “La trazabilidad deja claro al comprador quién produce, cómo produce y qué impacto tiene cada taza”, explicó Murillo.

Los mercados emergentes también están empujando la actividad. Japón, Corea del Sur y Arabia Saudita figuran entre los países donde más crecieron las ventas hondureñas. La tendencia responde a la búsqueda de cafés de perfil distintivo y a la reputación creciente de Honduras en competencias internacionales como la Taza de Excelencia.
Según la Asociación de Exportadores de Café, el país coloca cada vez más microlotes de alto puntaje, un segmento premium que multiplica el valor por quintal. Esta estrategia podría convertirse en un pilar para sostener los ingresos incluso si los precios internacionales vuelven a la volatilidad tradicional.

El horizonte económico: oportunidades y amenazas

Aunque el panorama es favorable, el sector enfrenta desafíos estructurales. La dependencia del clima sigue siendo su principal vulnerabilidad. Los eventos asociados al cambio climático —sequías prolongadas, lluvias irregulares y aumento de plagas— podrían afectar la cosecha si no se fortalecen las estrategias de resiliencia.
El IHCAFE advirtió que el país necesita acelerar la reconversión tecnológica, invertir en riego y ampliar la investigación genética para variedades resistentes. También se requieren mejoras en infraestructura vial para facilitar el transporte desde zonas montañosas, donde se concentra la producción de café de mayor calidad.

Sin embargo, el optimismo domina el ambiente. “Si sostenemos este ritmo y consolidamos la calidad, Honduras puede mantenerse entre los líderes de la región”, afirmó Murillo. El crecimiento temprano de las exportaciones permite al gobierno proyectar mejores ingresos fiscales, mayor actividad logística y un impacto positivo en el consumo interno, especialmente en comunidades rurales.

Más allá de las cifras, el café vuelve a ser una historia de movilidad social y oportunidad. Lo que ocurre en estos primeros meses del ciclo podría definir el pulso económico del 2026 y dar un respiro a miles de hogares que dependen de un cultivo que, una vez más, demuestra su fuerza y su carácter estratégico para Honduras.

Por Linda Gutiérrez

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