La Secretaría de Finanzas confirmó que desviará recursos destinados a proveedores para cubrir compras urgentes por lluvias, tras reconocer falta de crédito y bloqueos legislativos.
Una emergencia que moja la caja fiscal
El gobierno hondureño anunció que los pagos previstos a proveedores del Estado serán desviados temporalmente hacia la atención de emergencias causadas por las intensas lluvias. La decisión, comunicada por la Secretaría de Finanzas (Sefin), responde a la falta de fondos en la cartera de créditos vigente, un problema que expone una vez más la fragilidad fiscal del Ejecutivo en medio de un año de tensiones políticas y presupuestarias.
El Decreto de Emergencia No. 29-2025, firmado el fin de semana por la presidenta Xiomara Castro, habilita al gobierno a realizar compras directas durante 45 días, sin pasar por los mecanismos tradicionales de licitación. Aunque la medida busca agilizar la respuesta humanitaria, también abre un flanco de crítica por el uso discrecional de recursos públicos y por los riesgos de corrupción en procesos sin control previo del Congreso ni de la Oficina Normativa de Contratación y Adquisiciones del Estado (ONCAE).
El bloqueo del crédito y la traba política
Sefin reconoció que la decisión se debe al retraso en la aprobación de nuevos créditos por parte del Congreso Nacional, donde el partido oficialista Libre no ha logrado los votos necesarios para ampliar el margen de endeudamiento. Ese estancamiento político deja al Ejecutivo sin oxígeno financiero, en un momento en que las alcaldías y los contratistas esperaban el pago de más de 1.186 millones de lempiras en transferencias comprometidas.
El aplazamiento no es menor: los pagos de octubre fueron reprogramados para finales de noviembre, lo que podría provocar retrasos en obras locales, paralización de proyectos de infraestructura y dificultades de liquidez en empresas proveedoras. Analistas financieros consultados por medios locales advirtieron que la medida, aunque legal bajo el decreto, afecta la credibilidad del Estado como pagador y puede deteriorar la confianza del sector privado.
Compras directas y dudas recurrentes
El uso del mecanismo de “compras directas por emergencia” se ha convertido en una práctica recurrente del actual gobierno ante desastres naturales o presiones presupuestarias. En la práctica, la figura —creada para agilizar la ayuda— ha terminado siendo una válvula de escape ante la falta de liquidez estructural. Fuentes del Colegio de Economistas de Honduras explican que, sin una planificación fiscal sólida, el Estado se ve obligado a sacrificar compromisos con proveedores y gobiernos locales para atender crisis puntuales.
En ese contexto, la emergencia por lluvias es tanto natural como económica: una tormenta sobre una caja vacía. Si bien las precipitaciones afectan a 11 departamentos y más de 30 municipios, la reacción fiscal del gobierno refleja un modelo de gestión reactivo, dependiente de endeudamiento externo y de consensos políticos que no llegan.
El costo oculto: confianza, transparencia y crédito
La Sefin difundió su decisión apenas un día después de anunciar el inicio de transferencias a las alcaldías, lo que agrava la percepción de improvisación. Las municipalidades contaban con esos fondos para obras de reparación de caminos, sistemas de agua y atención social. Ahora deberán esperar hasta noviembre, en un escenario de lluvias continuas y recursos comprometidos.
Más allá de la urgencia climática, la maniobra deja al descubierto la fragilidad del flujo de caja del Estado hondureño, su dependencia del crédito externo y la lentitud del proceso legislativo. Mientras la emergencia ofrece cobertura política, los proveedores quedan como financiadores involuntarios del Estado, y la credibilidad fiscal de Honduras se erosiona bajo la lluvia.
La emergencia es real, pero también lo es la sequía de recursos. Cuando el gobierno prioriza el gasto urgente sobre el estructural, cada tormenta se convierte en un recordatorio de su vulnerabilidad fiscal. No solo llueve sobre los damnificados: también sobre la economía que los sostiene.




