Tegucigalpa. La producción de arroz en Centroamérica enfrenta un declive continuo que amenaza la seguridad alimentaria y los empleos en la región. Factores como acuerdos comerciales, importaciones crecientes, costos de producción elevados y el cambio climático han golpeado al sector, afectando a países como Honduras, Costa Rica y Nicaragua, mientras otros como República Dominicana logran mantenerse estables.
Factores que agravan la caída del sector arrocero
La Federación Centroamericana del Arroz (Fecarroz) señala que la producción de arroz en la región ha disminuido debido a múltiples desafíos: el cambio climático, la volatilidad de los precios internacionales, políticas gubernamentales cambiantes, la competencia global y acuerdos comerciales como el CAFTA-DR. Estos factores no solo afectan la producción local, sino que también comprometen la seguridad alimentaria y los 250,000 empleos directos que genera el sector, que agrupa a más de 62,000 productores, según un informe de junio de 2024.
Datos clave de la producción por país
La situación varía entre los países centroamericanos, pero la tendencia general es preocupante. A continuación, los datos más relevantes:
-
Honduras: Produjo 1.6 millones de quintales en 2015, pero cayó a 502,087 en 2024 y se espera que en 2025 alcance solo 400,000 quintales, frente a una demanda de 5 millones de sacos.
-
Costa Rica: El área sembrada pasó de 35,301 hectáreas (2021-2022) a 13,709 hectáreas (2023-2024), y la producción cayó de 153,173 a 66,090 toneladas métricas en el mismo periodo; las importaciones subieron de 198,881 a 286,280 toneladas métricas.
-
Nicaragua: Con 476 productores, la producción ha disminuido por falta de lluvia y altos costos.
-
Panamá: Produjo 8.7 millones de quintales en 2022-2023, proyectando 9.6 millones en 2023-2024, pero enfrenta altos costos de fertilizantes, semillas y maquinaria.
-
Guatemala: Produce 1.1 millones de quintales al año, cubriendo parte de su demanda con importaciones tras eliminar aranceles.
-
El Salvador: Su producción cubre solo el 40% de la demanda interna, recurriendo a importaciones.
-
República Dominicana: Produjo 14 millones de quintales en 2024, con un inventario de 5,336,771 quintales, suficiente para su demanda (consumo per cápita: 58 kilos anuales).
Impacto de los acuerdos comerciales y políticas gubernamentales
El CAFTA-DR ha jugado un papel clave en esta crisis. En Honduras, la desgravación arancelaria desde 2015 redujo el número de productores en un 92%, convirtiendo al país en el mayor importador de arroz desde EE.UU. En Costa Rica, la “Ruta del Arroz” —que desde 2022 redujo impuestos a la importación y eliminó el control de precios— ha llevado a muchos pequeños productores a la quiebra, según la Corporación Arrocera Nacional (Conarroz). Estas políticas han favorecido las importaciones, desplazando la producción local.
Consecuencias sociales y económicas
La caída en la producción no solo afecta la economía, sino también a las comunidades. En Honduras, muchas familias que dependían del cultivo del arroz han emigrado hacia EE.UU. en busca de mejores oportunidades. Fredy Torres, productor y asesor de la Asociación Hondureña de Agricultores, destacó en una entrevista con EFE desde Jesús de Otoro que la situación es insostenible para los pequeños agricultores, quienes enfrentan costos crecientes y una competencia desleal.
Un futuro incierto para el arroz centroamericano
Mientras países como República Dominicana mantienen una producción estable, el resto de Centroamérica lucha por recuperar su capacidad arrocera. Sin medidas que equilibren los acuerdos comerciales, apoyen a los productores locales y mitiguen los efectos del cambio climático, la región seguirá dependiendo de importaciones, comprometiendo su soberanía alimentaria y el bienestar de miles de familias.

