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16 agosto , 2026

El oro supera los us$3,000 en 2025: Honduras y su producción aurífera en el foco global

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Tegucigalpa. El precio del oro se mantiene por encima de su máximo histórico de us$3,000 por onza, alcanzando us$3,006.1 este lunes, según Investing.com, y abriendo el martes en bolsas europeas a us$3,009.8. Este récord refuerza su estatus como activo refugio en medio de incertidumbre global, con Honduras destacando como un actor en la producción aurífera regional. A continuación, exploramos los factores detrás de esta subida y el rol del oro hondureño.
Récord histórico: oro supera los $3,000 por primera vez
El viernes pasado, el oro cruzó por primera vez la barrera de los us$3,000 por onza, alcanzando un pico de us$3,004.94. Este hito sigue una tendencia alcista iniciada en 2020, cuando superó los us$2,000 durante la pandemia, y continuada en 2023 con un récord de us$2,790, impulsado por expectativas de cambios en políticas monetarias. En 2024, cerró con una revalorización del 27%, aunque llegó a subir más del 35%, y en 2025 ya acumula un 14% de aumento.
Factores globales: Trump, aranceles y demanda de bancos centrales
La guerra comercial liderada por Estados Unidos, el regreso de Donald Trump a la presidencia y sus aranceles han disparado la incertidumbre económica. Según una gestora de fondos de Crédit Mutuel AM, estos riesgos, junto a la inflación y la debilidad del dólar, han elevado la demanda de oro. China, un comprador clave, lanzó un programa piloto en 2025 permitiendo a aseguradoras invertir en oro, mientras sus bancos centrales acumulan reservas récord, consolidando al metal como escudo contra la inestabilidad.
Honduras y su producción de oro: un recurso en auge
Honduras aporta al mercado aurífero desde minas como San Andrés y El Mochito, produciendo unas 2.5-3 toneladas anuales (aproximadamente 80,000-96,000 onzas) en los últimos años, según estimaciones del Instituto Hondureño de Geología y Minas (INHGEOMIN). En 2023, exportó oro por valor de $150 millones, un 10% de sus divisas mineras. Con precios superando los $3,000, los ingresos podrían alcanzar $200-240 millones en 2025.
Honduras posee una rica tradición minera que ha desempeñado un papel clave en su economía, con minas emblemáticas como San Andrés y El Mochito destacando en la producción de metales preciosos y básicos. Estas operaciones, aunque fundamentales para el país, también han generado debates sobre sus impactos ambientales, sociales y la distribución de sus beneficios. A continuación, exploramos las características de estas minas y el contexto más amplio de la minería hondureña.
La mina San Andrés, ubicada en el municipio de La Unión, departamento de Copán, al occidente de Honduras, es una operación a cielo abierto enfocada en la extracción de oro. Gestionada por MINOSA, filial de la canadiense Aura Minerals, esta mina se sitúa sobre una enorme capa aurífera que llevó a la reubicación de aldeas locales para facilitar su explotación. Si bien es una de las principales productoras de oro del país y genera beneficios económicos significativos, también ha enfrentado controversias por su impacto ambiental, incluyendo preocupaciones sobre contaminación, y por el desplazamiento de comunidades, lo que ha avivado el debate sobre la sostenibilidad de estas actividades.
Por otro lado, la mina El Mochito, situada cerca de Las Vegas en el departamento de Santa Bárbara, al noroccidente de Honduras, se distingue por su operación subterránea dedicada a la extracción de zinc, plomo y plata. Con una historia que se remonta a la época colonial, esta mina ha atravesado múltiples etapas de operación y cambios de propiedad, consolidándose como una fuente clave de minerales para la economía nacional. Su longevidad refleja la importancia histórica y actual de la minería en la región, aunque también comparte los retos ambientales y sociales del sector.
La minería en Honduras abarca un territorio extenso, con concesiones que cubren 185 municipios para extracción minera y 81 para generación de energía eléctrica. Investigaciones señalan que el área destinada a esta actividad podría expandirse un 330%, pasando de 131,515 hectáreas a un potencial de 565,128 hectáreas. Sin embargo, este crecimiento proyectado intensifica las preocupaciones sobre deforestación, contaminación del agua y desplazamiento de comunidades, temas que dominan el discurso público. Además, se cuestiona si los beneficios económicos llegan equitativamente a la población o se concentran en manos de empresas extranjeras y elites locales. Las controversias sobre su impacto ambiental y social, junto con la posible expansión masiva de las concesiones, subrayan la necesidad de políticas que armonicen los intereses económicos con la protección del medio ambiente y el bienestar de las comunidades locales.
Activo refugio: Protección contra la inflación y volatilidad
Un economista de Fortuna SFP destaca que el oro es esencial en tiempos de volatilidad, protegiendo patrimonios contra la inflación y la devaluación monetaria. Un analista señala que, aunque catalizadores tradicionales como los recortes de la Fed o la volatilidad del dólar no explican del todo las subidas, la cobertura contra la inflación y los aranceles de Trump son ahora los principales impulsores. Los ETF y las entregas de oro físico reflejan un creciente interés occidental.
Perspectivas: Inversiones y expectativas de la Fed
Analistas de Banca March y Jupiter AM subrayan que los flujos de inversión en futuros (CTAs) y la expectativa de recortes de tasas por la Reserva Federal en 2025 mantienen el impulso del oro. Las tasas reales bajas favorecen al metal, que no paga intereses, frente a otros activos. Honduras podría beneficiarse de esta tendencia, siempre que controle la minería ilegal y optimice su producción legal.
Por Linda Gutiérrez

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