Nueva reforma concentra recursos en una sola cuenta, promete eficiencia, control del gasto y reducción de riesgos de corrupción.
En una decisión unánime, el Congreso Nacional aprobó una reforma que cambia el corazón financiero del Estado hondureño. A partir de ahora, todos los ingresos públicos deberán concentrarse en una sola cuenta bajo control del Ejecutivo. La medida promete transparencia y disciplina fiscal, pero también abre preguntas sobre el equilibrio institucional y el poder en la administración del dinero estatal.
CONGRESO NACIONAL y el rediseño del flujo de caja estatal
El decreto aprobado reforma varios artículos de la Ley Orgánica del Presupuesto General de la República y consolida el modelo de Cuenta Única del Tesoro (CUT), un sistema que centraliza todos los recursos públicos en una única cuenta administrada por la Tesorería General de la República (TGR).
Bajo este esquema, la Secretaría de Finanzas (Sefin) asume un rol protagónico en la gestión del flujo financiero del Estado. La normativa establece que cualquier excepción —es decir, instituciones que puedan manejar fondos fuera de la CUT— deberá ser aprobada mediante ley específica.
El diputado Marco Midence, exministro de Finanzas y uno de los impulsores de la iniciativa, explicó que el objetivo es lograr visibilidad total de los ingresos y egresos estatales en tiempo real. “Permite ordenar los recursos que ingresan por Aduanas y el SAR, alineándolos a la disponibilidad real”, sostuvo.
SEFIN y el control en tiempo real de los recursos públicos
La reforma implica que ingresos provenientes de entidades clave como Aduanas y el Servicio de Administración de Rentas (SAR) serán canalizados directamente hacia la CUT. Esto elimina la dispersión de fondos en múltiples cuentas institucionales.
En términos operativos, la TGR amplía sus facultades para:
- Centralizar ingresos de todas las instituciones públicas
- Ejecutar pagos conforme a programación financiera
- Supervisar cuentas estatales en tiempo real
- Requerir información financiera incluso a nivel internacional
- Coordinar la planificación de deuda y liquidez
Este rediseño busca resolver uno de los problemas estructurales de las finanzas públicas hondureñas: la fragmentación del dinero estatal, que históricamente ha dificultado la trazabilidad del gasto.
Transparencia, disciplina fiscal y riesgos de concentración
Desde el enfoque técnico, el modelo CUT es ampliamente utilizado en economías emergentes y recomendado por organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI). Su lógica es simple: centralizar para controlar mejor.
Según Midence, los beneficios son claros:
mayor transparencia, reducción de riesgos de corrupción y disciplina en el gasto público. Al limitar las erogaciones a lo presupuestado, se reduce la posibilidad de déficits no planificados.
Sin embargo, especialistas consultados por medios como proceso.hn y análisis de soydatos.hn advierten que la centralización también puede generar riesgos si no existe suficiente control institucional. La concentración de decisiones financieras en el Ejecutivo podría tensionar la autonomía operativa de algunas entidades públicas.
Honduras frente a estándares internacionales y presión del FMI
La adopción de la Cuenta Única del Tesoro no es aislada. Forma parte de una agenda más amplia de reformas fiscales impulsadas en el marco de acuerdos con el FMI, que ha insistido en mejorar la transparencia y eficiencia del gasto público en Honduras.
En América Latina, países como Perú, Colombia y Chile han implementado modelos similares con resultados mixtos:
- Mejoras en control fiscal y reducción de cuentas paralelas
- Mayor capacidad de planificación financiera
- Tensiones con instituciones descentralizadas
En el caso hondureño, el contexto es particularmente relevante. Según datos del Banco Central de Honduras (BCH), el país ha enfrentado presiones fiscales derivadas de subsidios, deuda creciente y necesidad de inversión pública en infraestructura y programas sociales.
La CUT permitiría al gobierno gestionar mejor la liquidez, evitar atrasos en pagos y optimizar el uso de recursos en un entorno de restricciones fiscales.
El trasfondo económico: déficit, deuda y eficiencia del gasto
La reforma llega en un momento donde el manejo del dinero público es clave. Honduras cerró 2025 con desafíos en equilibrio fiscal, mientras la deuda pública continúa siendo un factor de presión estructural.
Centralizar los recursos podría facilitar una programación más eficiente del gasto, especialmente en áreas críticas como salud, educación e infraestructura. También permitiría una mejor coordinación en el pago de obligaciones internas y externas.
No obstante, el verdadero impacto dependerá de la implementación. La experiencia regional muestra que la CUT no es una solución automática: requiere sistemas tecnológicos robustos, controles internos sólidos y supervisión independiente.
Un cambio estructural que redefine el poder financiero del Estado
La reforma no solo reorganiza cuentas: redefine quién tiene el control del dinero. Al concentrar los recursos en una sola estructura bajo el Ejecutivo, el Estado hondureño entra en una nueva etapa de gestión fiscal.
El desafío no será únicamente técnico, sino político. La promesa de transparencia y eficiencia se medirá en la práctica, en un contexto donde cada lempira administrado tiene implicaciones directas sobre la estabilidad económica y la confianza institucional.

