La Canaturh señala que la incertidumbre frenó el crecimiento esperado para 2025 y mantiene paralizadas las decisiones de viaje.
Un dato brutal marcó el ánimo del sector turístico hondureño: los ingresos cayeron 15 % en apenas once meses. “El hondureño ahora evalúa si tendrá trabajo en diciembre antes de gastar un lempira”, advirtió Andrés Ehrler. Restaurantes, hoteles y centros recreativos observan un diciembre incierto y sin señales de recuperación.
La contracción que empezó en marzo
Los empresarios turísticos venían de un 2024 moderado, con expectativas de crecimiento impulsadas por el repunte del turismo interno y las llegadas regionales. Pero, según Andrés Ehrler, presidente de la Canaturh, todo cambió después de las elecciones primarias de marzo, cuando el clima político comenzó a enturbiarse.
El directivo explicó que, desde ese momento, restaurantes, cafeterías, hoteles, centros de eventos y parques recreativos reportaron disminuciones promedio del 15 % en sus ingresos, una caída que se sostuvo durante once meses consecutivos. “Ahorita lo que tenemos es contracción económica”, señaló al describir un panorama marcado por menos consumo, menos movilidad y mayor cautela en las familias hondureñas.
Un año perdido para la industria sin chimenea
La Canaturh había previsto un crecimiento moderado para 2025, basado en el aumento de vuelos regionales, la ampliación de la oferta de hospedaje y una tendencia favorable en destinos de playa como Roatán o Tela. Sin embargo, la realidad ha sido lo contrario. Ehrler indicó que la proyección de expansión no se cumplió y que, en lugar de un repunte, se registró “una baja permanente de los ingresos” durante casi todo el año.
El directivo afirma que este declive se explica por un clima político que nunca terminó de estabilizarse. Según él, después de las primarias se generó un ambiente de desconfianza que afectó tanto al turismo corporativo como al vacacional. Las semanas recientes, marcadas por protestas, incertidumbre electoral y mensajes contradictorios desde el gobierno, agravaron la caída.
Reservas frenadas y empleos en riesgo
Uno de los puntos críticos del sector es diciembre. Tradicionalmente, este mes representa entre 18 % y 25 % de los ingresos anuales de hoteles, restaurantes y destinos de playa. Pero este año, la señal no es alentadora. Ehrler lamentó que las autoridades “no han trabajado por darle al rubro un clima de paz y alegría”, lo que dejó a las empresas sin garantías para planificar la temporada alta.
El golpe se refleja en decisiones que afectan directamente al empleo turístico. Según lo expresado por la Canaturh, muchas empresas están contrayendo la contratación de personal temporal, ese que normalmente sostiene operaciones en playas, pueblos turísticos o celebraciones de fin de año. A esto se suma el freno de reservas corporativas y familiares.
En este escenario destacan:
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Hoteles con ocupación proyectada 10–20 % por debajo del promedio histórico.
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Restaurantes que redujeron turnos y horas laborales.
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Agencias de viajes con ventas planas pese a ofertas agresivas.
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Centros recreativos con presupuestos recortados para eventos de temporada.
El factor psicológico: el hondureño gasta menos porque teme perder su empleo
Más allá de los indicadores económicos, los empresarios señalan un elemento determinante: el cambio en el comportamiento del consumidor. “El hondureño evalúa antes de gastar un lempira y piensa si en diciembre tendrá trabajo”, afirmó Ehrler. La frase resume un fenómeno que economistas locales también han observado: el gasto discrecional se contrae cuando la estabilidad laboral se percibe en riesgo.
De acuerdo con el Banco Central de Honduras, el consumo interno ya mostraba señales de debilitamiento desde mediados de año. La inflación moderada, sumada a la incertidumbre política, redujo la intención de compra de servicios recreativos, viajes cortos y consumo en restaurantes. Este ajuste golpea especialmente al turismo interno, que representa más del 60 % de la actividad total en temporada alta.
Indicadores públicos y privados confirman la caída
Aunque el dato del 15 % proviene de los reportes empresariales recopilados por la Canaturh, las cifras públicas refuerzan la preocupación. Datos preliminares del Instituto Hondureño de Turismo muestran un estancamiento en la llegada de visitantes internacionales en comparación con 2024, año en el que Honduras recibió cerca de 2,4 millones de turistas entre cruceristas, excursionistas y turistas de pernocta.
Por su parte, la Secretaría de Desarrollo Económico informó que, a pesar del aumento en la actividad aeroportuaria, el gasto promedio por visitante ha disminuido. Las empresas del sector señalan que, incluso en destinos tradicionalmente robustos como Roatán, algunos hoteles reportan ocupaciones de entre 50 % y 60 % para diciembre, muy por debajo del 80 % histórico en temporada alta.
El impacto en la cadena completa: proveedores, transporte y pequeños negocios
El turismo es una industria transversal que mueve a cientos de proveedores: transporte local, guías independientes, operadores pequeños, ventas ambulantes, artesanos y servicios de alimentos. Según la Canaturh, una caída del 15 % en ingresos no solo afecta a los grandes establecimientos, sino que golpea a toda la cadena productiva.
En los corredores turísticos del norte y occidente, pequeños emprendedores reportan menos ventas, menor flujo de visitantes y reducción de compras por parte de hoteles y restaurantes. Esto disminuye su liquidez y limita su capacidad de operar durante la temporada alta. El transporte turístico, otro segmento clave, también muestra una baja en solicitudes de rutas privadas y tours organizados.
Un llamado urgente a las autoridades
Ehrler insistió en que el sector necesita señales claras de estabilidad política para evitar que el deterioro continúe durante 2026. Según el directivo, la ausencia de mensajes sólidos desde el gobierno ha generado incertidumbre en empresas que deben planificar inversiones, contrataciones y tarifas.
Los empresarios piden medidas de corto plazo para reactivar el consumo interno, mejorar la comunicación institucional y garantizar un proceso electoral seguro y transparente. En el mediano plazo, solicitan campañas de promoción turística más agresivas, incentivos para inversiones en infraestructura y una política multisectorial que devuelva confianza al visitante local y extranjero.
Diciembre: un mes que definirá el ánimo del sector en 2026
Pese al ambiente de cautela, algunos destinos aún esperan un repunte moderado en la última semana del año, impulsado por festividades y viajes familiares. Sin embargo, los empresarios coinciden en que la incertidumbre acumulada ha erosionado la disposición a gastar. Si diciembre no levanta, el turismo hondureño entrará a 2026 con debilidad financiera y menor capacidad para recuperar empleos perdidos.
El 15 % de caída no solo es un número: es la señal más evidente de cómo la política puede alterar la vida cotidiana, frenar decisiones simples —como un fin de semana en la playa— y poner en pausa una industria que sostiene a miles de familias en todo el país.

