Productores denuncian pérdida de 70 mil quintales de maíz y 44 mil de frijol por fallas en almacenamiento estatal IHMA.
La pérdida de 70 mil quintales de maíz contaminado y 44 mil quintales de frijol deteriorado en reservas estratégicas del Estado hondureño reabre el debate sobre la seguridad alimentaria del país. La denuncia del productor Ramón Rodríguez apunta a fallas en el manejo del Instituto Hondureño del Mercadeo Agrícola (IHMA), en un contexto de canícula prolongada asociada al fenómeno de El Niño y creciente presión sobre los alimentos básicos.
¿Qué está pasando con las reservas de maíz y frijol en Honduras?
El productor de granos básicos Ramón Rodríguez afirmó que las pérdidas responden a negligencia en el manejo de humedad y control de plagas dentro de los silos del Instituto Hondureño del Mercadeo Agrícola (IHMA).
Según explicó, el maíz presenta presencia de gorgojos y contaminación por aflatoxina, lo que lo vuelve no apto para consumo humano. La situación pone bajo cuestionamiento la capacidad del sistema estatal para resguardar reservas estratégicas destinadas a estabilizar el mercado interno.
¿Cuántas personas se ven afectadas por la pérdida de frijol?
Rodríguez estimó que los 44 mil quintales de frijol perdidos habrían podido alimentar a unas 162 mil personas, considerando patrones de consumo promedio en el país.
El impacto social se refleja en la presión cotidiana sobre los hogares:
- Familias que reducen a una sola comida diaria
- Incremento sostenido del precio del frijol y el maíz
- Mayor dependencia de intermediarios en mercados locales
- Deterioro del poder adquisitivo en clase media y sectores populares
- Aumento de la inseguridad alimentaria en zonas rurales y urbanas
¿Existe manipulación en la cadena de granos básicos?
El productor también planteó sospechas sobre posibles prácticas que permitirían el deterioro de los granos para favorecer ventas a menor precio a intermediarios conocidos como “coyotes”.
Aunque no presentó pruebas documentales, el señalamiento se inserta en un debate recurrente en Honduras: la falta de transparencia en la gestión de inventarios estratégicos y la comercialización de alimentos básicos en momentos de escasez.
¿Qué está pasando con los fertilizantes en el sistema agrícola?
Rodríguez denunció además el hallazgo de fertilizantes húmedos en regionales de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), lo que habría provocado la pérdida de nitrógeno esencial para los cultivos.
El deterioro de estos insumos genera efectos en cadena:
- Menor productividad en la próxima cosecha
- Incremento de costos de producción agrícola
- Mayor dependencia de importaciones de fertilizantes
- Reducción del rendimiento por hectárea
- Presión adicional sobre los precios de alimentos
¿Cómo afecta la canícula prolongada a la producción agrícola?
El sector productivo enfrenta condiciones climáticas adversas asociadas a una canícula prolongada vinculada al fenómeno de El Niño, que ha alterado los ciclos de siembra en distintas regiones del país.
A este factor climático se suma una restricción estructural clave: el acceso al crédito. Según Rodríguez, gran parte de los productores está en la central de riesgo, lo que limita su capacidad de inversión y recuperación productiva.
¿Qué soluciones se están proponiendo para evitar una crisis alimentaria?
El sector agrícola ha solicitado un decreto de reactivación que permita enfrentar la crisis con medidas estructurales, entre ellas:
- Acceso inmediato a financiamiento agrícola
- Rehabilitación de productores afectados
- Impulso a la siembra de temporada de primavera
- Construcción de sistemas de riego y reservorios de agua
- Fortalecimiento del almacenamiento y control de granos
¿Cuál es el impacto macroeconómico de esta crisis agrícola?
El sistema alimentario hondureño es altamente sensible a choques de oferta. Según datos del Banco Central de Honduras (BCH), los alimentos tienen un peso determinante en la inflación general, lo que convierte cualquier alteración en granos básicos en un fenómeno económico inmediato.
En comparación regional, varios países de Centroamérica han modernizado sus sistemas de almacenamiento y gestión de reservas estratégicas, mientras Honduras mantiene desafíos en infraestructura poscosecha, logística agrícola y control institucional.
Las denuncias sobre pérdidas en el IHMA y el deterioro de insumos agrícolas reabren la pregunta central: ¿puede Honduras garantizar su seguridad alimentaria en un contexto de crisis climática y debilidad institucional? En un país donde el maíz y el frijol son base de la dieta diaria, la gestión de reservas deja de ser un tema técnico y se convierte en un factor de estabilidad económica y social.

